30/May/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Abril 9 de 1848: sale de México por el puerto de Veracruz, derrotado y desterrado, el ex presidente Antonio López de Santa Anna. El 2 de febrero de ese año se había firmado en la Villa de Guadalupe Hidalgo, el Tratado de Paz Amistad y Límites entre los Estados Unidos y la República Mexicana (Tratado de Guadalupe – Hidalgo), donde se entregaba más de la mitad del territorio nacional al invasor norteamericano, por causa de la mala dirección de Santa Anna de las fuerzas militares mexicanas .

Ya se había perdido Texas debido a que Santa Anna tuvo en esa guerra también varios errores garrafales, así que al final sobraron acusaciones de todo tipo en su contra, pues la nación estaba ofendida con Santa Anna, dado que, además de la guerra y los territorios nórdicos, se perdió algo más importante: la autoestima de los mexicanos. No sin un reduccionismo un poco injusto, pues hubo otros fatores que coadyuvaron a la derrota, el desastroso desempeño militar de nuestro país frente al poderoso Ejército norteamericano tuvo en la persona de Santa Anna al responsable. En consecuencia fue degradado y se le desterró, pasando dos años en Jamaica y después estableciendo su residencia en Turbaco, Colombia, donde permaneció hasta marzo de 1853, que retornó a México el día 1º de abril.

Pero la relación de Santa Anna y los mexicanos era sui generis, pues ora lo odiaban y mañana exigían traerlo de regreso al poder. Este retorno de Santa Anna era con el fin de que tomara las riendas del país una vez más, y el día 20 fue investido con la banda tricolor, tan solo para que en 1854 vendiera el territorio de La Mesilla a su “mismo cliente” por 10 millones de pesos, cuando se trataba de 339 mil 370 hectáreas de terrenos pertenecientes a Chihuahua y Sonora. La historia de Santa Anna es muy interesante y larga, por lo que la iremos viendo en partes. Hoy recordamos su segundo destierro al Caribe, pues en 1844 había sido desterrado a Cuba.