16/11/2018
Editoriales

Agosto 1º. De 1936: nace en General Bravo, Arturo de la Garza, líder político y empresario, quien llegaría a ser legislador local, federal, y dirigente nacional de los ganaderos

 

 

Agosto 1º. De 1936: nace en General Bravo, Arturo de la Garza, líder político y empresario, quien llegaría a ser legislador local, federal, y dirigente nacional de los ganaderos. Hijo del abogado Arturo B. de la Garza, gobernador de NL entre 1943 y 1949; y doña Morena González de De la Garza. Desde muy joven destacó por su inteligencia aplicada a la ganadería, así como a la política. En 1961 fue legislador local y al mismo tiempo, dirigente estatal de la Unión Ganadera Regional. Representó a los ganaderos de Nuevo León en los más variados foros y ello le valió para ser presidente de la Confederación Nacional Ganadera, donde es considerado uno de los mejores dirigentes que ha tenido México.

    Al faltar su padre cuando él tenía 16 años, se aplicó en fortalecer la economía familiar atendiendo el rancho del cual aprendió la forma de administrarlo exitosamente. Destacó en la engorda de ganado y en su comercialización, convirtiéndose en un próspero ranchero. Adicionalmente despliega actividades en empresas inmobiliarias y de servicio al área industrial, en las cuales tiene también éxito. Casó con doña María de la Luz Tijerina, con quien procreó una familia integrada por Arturo Bonifacio, Lucas, Alejandro, Adrián y Abelardo De la Garza Tijerina, destacados empresarios ganaderos. Sin embargo, la actividad en donde más destacó Arturo de la Garza, fue en la política, pues era dueño de un liderazgo personal que le permitió tener presencia perenne en los municipios del norte del estado, desde que fue diputado federal en dos ocasiones por esa región de Nuevo León.

   En la Cámara de Diputados Federales, De la Garza es el impulsor y primer presidente de la Comisión de Ganadería, misma que continúa siendo muy importante para el país. Desde ese sitial político, Arturo de la Garza fomentaba no sólo el reparto de tierras y agua, sino también de créditos, técnicas agropecuarias, caminos rurales y escuelas. Fue dirigente del PRI en ciudad Guadalupe en 1963, y consejero nacional de ese partido. Político de tiempo completo, nunca aceptó un cargo administrativo en las diversas gubernaturas y alcaldías en donde tuvo buenas relaciones.  No necesitaba cargo para sobresalir en la política; fue representante honorífico del Municipio de Monterrey ante Servicios de Agua y Drenaje y en Metrorrey, desde donde defendía con dignidad los intereses populares. Su figura señera le dio respeto entre tirios y troyanos, pues no sólo combatía a quienes estaban en contra de su partido, sino al interior de éste enfrentaba a quienes sorprendía abusando de su puesto público. Fue co-fundador del Café Político.  

  Junto a otros buenos amigos, tuve la fortuna de convivir y aprender de él, que la buena política se hace todos los días y en todas partes, no sólo desde los partidos y el gobierno. Cuando ganaba o perdía un diferendo, era el mismo Arturo de la Garza, pues los triunfos políticos son circunstanciales, y las derrotas efímeras.

  En cada elección que participaba (y lo hacía siempre) ponía toda su capacidad, y arriesgaba su capital político, pero una vez determinado el triunfador, lo apoyaba sin importar a quien hubiere impulsado en bien de la institución. Antes de brindar apoyo a sus candidatos a gobernar, les inculcaba capacidad para soportar el sentimiento del odio, como requisito indispensable. Pero con todo ese arsenal político, a don Arturo lo desarmaban cuando alguien mencionaba el nombre de su padre, Arturo B. De la Garza, el político que más admiraba. Sin embargo, igual aceptaba debatir cotejando su obra con otros gobernantes de otros tiempos y latitudes, y no se ofendía cuando había disensiones, pues entendía la amistad como obligación de decir la verdad, no como otorgamiento sumiso de la razón.

  Incursionó en el gremio de los historiadores, siendo consocio de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; autor del libro "Historia de la Unión Regional Ganadera de NL", "Como viví, así lo recuerdo". Al sobrevenir un final trágico, el 28 de enero de 2001, la cantidad de personas asistentes a su sepelio, no tiene parangón en los tiempos modernos.

  Este día 1º de Agosto es oficialmente El Día del Ganadero en Nuevo León en su honor. Además, lleva su nombre una importante avenida en ciudad Guadalupe, una escuela primaria en Apodaca, y su libro Historia de la Unión Ganadera Regional de Nuevo León, fue premiado como el mejor libro de historia del año con el trofeo Santiago Roel, por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística.