16/Jan/2021
Editoriales

Las Escuelas de Monterrey. Escuelas monumentales

Terminados el Porfiriato y la Revolución Mexicana, se evidenció que una de las grandes deudas sociales del país era la educación, pues sólo uno de cada veinte mexicanos sabía leer y escribir. Los Constituyentes federal y estatales incluyeron el derecho a la educación en las “garantías individuales” o “derechos Humanos”. Así, todo mexicano y nuevoleonés podría acceder a la educación, y el Estado se obligaba a brindarle gratuitamente la educación primaria. 

 

Los Constituyentes de 1917 concluyeron que la educación de potestad municipal había fracasado desde la época borbónica -1700- hasta el porfiriato -1910- y por ello depositaron en los estados la obligación de otorgarla. Sólo en el caso de alguna falla innegable quedaría esa obligación en manos de la Federación -instancia que impartía la educación en el Distrito y en los Territorios Federales-. 

 

El Gobierno del Estado depositó el cuidado de la educación pública y privada en la Dirección General de Instrucción Pública. Durante los primeros años el Estado se dedicó a mejorar las antiguas Escuelas municipales, sobre todo la de la Purísima -que aún existe como Escuela Serafín Peña-, la Escuela Parroquial del Sagrado Corazón -hoy desaparecida-, y las muchas pequeñas Escuelas semi rurales que había en el municipio de Monterrey, como la de San Jerónimo, la de los Urdiales, y la de la Boquilla. 

 

Escuelas municipales sobrevivientes, y la guerra cristera

De las Escuelas municipales sobrevivieron algunas muy conocidas como la Miguel Hidalgo, la Enrique Peztalozzi, la Morelos, y otras. Sin embargo, entre 1926-1929 sobrevino la Guerra Cristera que, sin haberse registrado en Monterrey grandes hechos de armas, las Escuelas confesionales fueron cerradas pero las clases siguieron dándose en domicilios particulares. 

 

Para el año de 1930 ya había grandes avances en la materia; el alfabetismo en el Estado, que en 1910 apenas frisaba el 7%, subió a casi el 40%, iniciándose la década de los años treinta con ese adelanto. Los gobiernos emanados de la revolución avanzaron más, a pesar de que el establecimiento de la educación socialista generó inquietudes entre las clases medias y altas, se mejoró la infraestructura escolar. 

 

Pasa la Educación Secundaria al Estado

Superada esa etapa, nació la Universidad de Nuevo León (1933), ofreciendo educación preparatoria y profesional. La educación secundaria pasó al Estado, por lo que, la antigua Escuela Secundaria de las calles de Juárez y M. M. de Llano, que operaba el Colegio Civil -y había sido Orfanato de las Madres de la Caridad-, se convirtió en La Secundaria Número 1, y se edificó la Secundaria Número 2, en la Calle Lago de Pátzcuaro de la Colonia Independencia. Esta oferta educativa fue suficiente para atender la demanda en ese nivel por casi dos décadas. 

 

Las Escuelas Monumentales

Pero la educación primaria sí necesitaba más impulso, y para ello se crearon las “Escuelas Monumentales”. De grandes edificios y suficientes salones de clases, laboratorios, e incluso dormitorios para dar servicio a grandes áreas de la Ciudad, cumplieron con el mandato constitucional, borrando de la memoria las faraónicas obras del porfiriato, y proyectando la imagen de un Monterrey moderno. 

 

En 1927, sobre la Plaza José Joaquín Fernández de Lizardi, ubicada en la manzana formada por las calles de Serafín Peña, Porfirio Díaz, Modesto Arreola y Aramberri, se construyó una Escuela Monumental diseñada por el arquitecto español Cipriano J. González Bringas y el ingeniero Miguel Osuna Treviño. 

 

Los primeros fondos federales para construcción de Escuelas

En su construcción se utilizaron por primera vez fondos federales que, sumados a los dineros estatales y municipales, los donativos de Don José Calderón, de la Masonería, y de la YMCA (Asociación Norteamericana Protestante Young Men’s Christian Association), se solventó el precio cobrado por la influyente constructora local Fomento y Urbanizaciones, FYUSA. Esta Escuela Monumental Fernández de Lizardi fue inaugurada el 4 de octubre de 1930 por el gobernador Aarón Sáenz.

 

Tenía sótano y dos pisos, 26 salones de clase para mil 400 alumnos, laboratorios, talleres, biblioteca, auditorio, sala de proyecciones, oficinas administrativas, gimnasio, bodega, servicios sanitarios con regaderas, patios de honor, patios de juegos y recreos. Inició como Escuela primaria y, a partir de 1968, conservando su nombre original, hoy es Secundaria, y alberga a la Dirección de Educación Especial. Este fragmento de Acta describe una parte de la recaudación de recursos: 

 

“Sesión de acuerdos del R. Ayuntamiento (…) 7 de Enero de 1930.- Bajo la Presidencia del C. Licenciado Antonio García González y con asistencia de los C.C. Alcalde Suplente señor Teófilo Garza, Regidores Alberto Curiel, Bruno García Ayala, Ernesto Treviño, Bernardino C rdenas, José Mier del Bosque, Doctor Antonio de la Garza, Porfirio Elizondo, y Síndicos Licenciado José Juan Vallejo y Profesor Rodolfo Z. González, dió principio la sesión a las 18 horas 5 minutos… El C. Presidente Municipal (…) expresar que recibió de parte del C. Gobernador un oficio al que le adjuntaba un check por $ 15.000.00 (…) Constructora de la Escuela Fernández de Lizardi y en el oficio hacía algunas sugestiones (…) que la intención de él era poner desde luego a disposición del mismo Comité la cantidad de cuatro mil y pico de pesos (…) el C. Gobernador se encuentra perfectamente dispuesto a cooperar en esta obra y ofrece enviar otros $ 15000.00.- (…) que pase al Comité Constructor de la Escuela Fernández de Lizardi el check enviado por el C. Gobernador y (…) ponga a disposición del Comité los cuatro mil y pico de pesos de que se trata, dejando pendiente la aprobación de mayor cantidad” 

 

Desaparece la Plaza Oaxaca para edificar una Escuela Monumental

En 1928 se iniciaron trámites para construir en la mitad de la Plaza Oaxaca (Madero y Platón Sánchez) la Escuela Monumental León Guzmán, cuya mayor ventaja era la de desaparecer el nombre de la tierra de Porfirio Díaz, y también dotaba al noreste de la ciudad de una Escuela Magna hecha de Concreto hidráulico. Con veinte salones, dos patios -uno de niños y otro de niñas-, baños y oficinas. Se inauguró en 1930, y hoy es el Centro Estatal de Becas de la SEP. Además, en ese mismo año se construyó también una Escuela Rural en La Ladrillera, y la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”. 

 

¿Cuáles eran las Escuelas Monumentales?

Para 1934 ya funcionaban las Escuelas Monumentales: Lázaro Garza Ayala, que se ubicaba en las calles de Diego de  Montemayor y Juan Ignacio Ramón; era de dos pisos, 20 salones, auditorio al aire libre, dos patios, oficinas, y después se instaló hasta una alberca con vestidores. Esta Escuela albergó al Tribunal de Menores, donde se internaban los “incorregibles” es decir, los desobedientes e infractores, no los menores delincuentes que iban a un área especial del penal.

 

Después fue oficinas de la Secretaría del Trabajo y Escuela de Artes, pero desapareció con las obras del Museo de Historia Mexicana. Otras Escuelas similares eran la Abelardo L. Rodríguez de la Colonia Independencia, con dos pisos, dos patios, y una veintena de salones. La Escuela de la Revolución, en la Avenida Bernardo Reyes que daba servicio a las colonias del Norte de Monterrey, con capacidad para mil 200 alumnos, y la Francisco I. Madero de la Colonia Treviño, también de gran capacidad. 

 

Cambia de nombre la Escuela Miguel F. Martínez, por Escuela Calles

En 1934 también se edificó la Escuela Monumental Miguel F. Martínez que, “por razones políticas” en 1940 tomó el nombre de Escuela Plutarco Elías Calles, ubicada en Madero y Serafín Peña. Su frontispicio muestra motivos nacionalistas de la época, y su vestíbulo exhibe en pisos y muros proporciones de escala monumental. 

 

Tiene además, dos magníficas esculturas de Manuel Centurión, cuyos temas están vinculados a las ideas socialistas: un campesino con hoz y unas espigas de trigo y un obrero, martillo en mano. Su capacidad era de 2 mil 400 alumnos, con varios patios, talleres, dormitorios para alumnos y maestros. 

 

Pasan Escuelas Rurales del Estado a la Federación

En 1935 todas las Escuelas Rurales de Nuevo León que administraba el Estado pasaron a la jurisdicción Federal, incluyendo la de los Urdiales, San Jerónimo, la Boquilla y la Ladrillera entre otras. En 1936 se inauguró la Escuela Monumental Nuevo León, sobre la avenida F. U. Gómez, con capacidad para mil 400 alumnos 26 salones, oficinas, dos patios, biblioteca, sala de enfermería, salón de actos, y baños. 

 

En 1939 se inauguró la Escuela Monumental Monterrey, ubicada en la colonia Obrera, sobre la calle Juan Méndez entre Democracia y Juan Guzmán, con capacidad para mil 300 alumnos, con biblioteca, salón de actos y dos patios. Y ya con esta infraestructura educativa, para el año de 1940 la tasa de alfabetización alcanzó el 55%. 

 

Y continuó la construcción de Escuelas. En ese año de 1940 se remodeló la pequeña Escuela Josefa Ortiz de Domínguez ubicada en la Plaza Zuazua o del Roble para poder admitir a 480 alumnos. Al mismo tiempo, la Escuela Serafín Peña fue la primera totalmente mixta, pues se realizaban algunas actividades juntos y otras separados. De este modelo se copiaron las demás. 

 

De ser Panteones, ahora son Escuelas

Con estas Escuelas se dio abasto a la demanda de educación primaria en la Ciudad, por más de tres lustros, acaso hubo obras de mantenimiento y ampliaciones menores. No fue sino hasta el año de 1954 cuando se removieron los Panteones de la Avenida Venustiano Carranza a los nuevos Cementerios por el rumbo de la actual Avenida Lincoln, que en el área recuperada se construyó un gran Centro Educativo que incluye Escuela Normal, Preescolar, Primaria, y Secundaria. 

 

El Instituto Regiomontano y el Laurens, religiosos pero diferentes

Las órdenes religiosas que venían desde tiempos de Bernardo Reyes continuaron impartiendo la educación privada, agregándose solamente los Hermanos Lasallistas del Instituto Regiomontano y fuera de la Iglesia Católica, se fundó el Instituto Laurens de creencias metodistas. 

 

Las Escuelas Monumentales venidas a menos

Hasta esta época el gobierno apostó por grandes centros educativos a donde la población cercana llegara con cierta facilidad; en la siguiente época se optó como hasta la fecha en construir una Escuela por una o dos colonias según la ciudad crece; mientras las grandes escuelas del centro han venido a menos. 

 

Esta fue la época en que los gobiernos de la Revolución construyeron obras monumentales como el Palacio Federal, los hospitales del Seguro Social entre otras. Continuará… 

 

Fuentes

Informes de Gobierno, en su versión digital, de:  

Francisco A. Cárdenas 

Aarón Sáenz 

Pablo Quiroga 

Gregorio Morales 

Anacleto Guerrero 

Bonifacio Salinas 

Arturo B. de la Garza 

José Vivanco 

Acta de Cabildo de Monterrey día 7 de enero de 1930