22/09/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Bonifacio Salinas Leal, segunda parte

 

En la primera parte de este texto describimos la carrera militar de Bonifacio Salinas previa a la gubernatura. Reconocimos su madurez política al designar en su gabinete a destacados personajes, sin temor a que pudieran lucir más que él mismo, y el destino político de algunos de ellos fue –a futuro- la propia gubernatura del Estado. Vimos sus inicios en la revolución mexicana, cómo destacó siendo un jovencito y luego continuó la carrera de las armas estudiando en el Colegio Militar. Sus nupcias con Altagracia Cantú, su participación en la guerra cristera y sus combates contra los alzados Escobar y Cedillo, así como su obra de gobierno durante el año de 1940.

En política las casualidades no existen. El crecimiento de nuestra entidad a partir de 1941 es respuesta natural a su buen gobierno: firme y sensible a las carencias sociales, que generó confianza entre los inversionistas. Y el resultado fue que la ciudad de Monterrey volvió a ser el gran centro receptor de migrantes, tal como lo había sido en el apogeo del porfiriato. La mancha urbana tuvo una segunda expansión esta vez hacia el poniente, siendo Nuevo León el polo de desarrollo nacional más relevante del milagro mexicano con sus correspondientes bonanzas económica y social.

 

El trabajo legislativo del gobernador Bonifacio Salinas

En 1941, la obra legislativa del gobernador Bonifacio Salinas Leal fue –como suele suceder en los gobiernos exitosos- el cimiento del progreso. Envió al Congreso del Estado 65 iniciativas, entre las que destacan: la de promoción y protección a nuevas industrias; a la ganadería; la que determinó la zona industrial de Monterrey; una nueva ley de catastro; la emisión de bonos de caminos; la de portación de armas; la de franquicias a la construcción; y la que creó el parque público del Obispado, entre otras.

De suma importancia fue su iniciativa de Ley Orgánica de la Universidad, que se aprobó. Se invirtieron 20 mil pesos en equipo para la policía de Monterrey, resultando una notable paz social. Igual ambiente había para la paz laboral, pues de los 61 emplazamientos a huelga, sólo uno se consumó. Para desarrollar el campo se invirtieron 50 mil pesos en semillas y se repartieron tierras a mil 551 campesinos. El gobierno de Salinas Leal invirtió en obras directamente un millón 935 mil pesos más otro tanto que gestionó ante el gobierno federal, concluyéndose la carretera Monterrey-Reynosa.

 

La comunicación fue básica en su gobierno

Le dio prioridad a la comunicación enlazando por radio entre sí a los municipios de Anáhuac, Aramberri, China, General Bravo, General Zaragoza, Galeana, Los Aldamas, Doctor Arroyo, Agualeguas, Hidalgo, Lampazos, Sabinas, Los Herrera, Parás, Rayones, Mier y Noriega, Linares e Iturbide. Por esa misma red estaban en contacto las dependencias estatales: Junta Local de Caminos, y el campamento de la carretera a Reynosa, con el Palacio de Gobierno donde se recibían dos informes diarios de la situación en cada uno de los municipios del estado. En paralelo, las antenas que permitían la comunicación interna del gobierno se adecuaron para llevar la radio cultural a casi todo Nuevo León.

Durante 1941 se invirtió en educación una cifra récord a nivel nacional: el 43% del presupuesto, en infraestructura, materiales, personal de las escuelas tanto rurales como urbanas. Se establecieron 58 centros de alfabetización; se invirtieron 25 mil pesos en una escuela experimental agraria en Sabinas Hidalgo, y se introdujo la educación física en todas las escuelas del Estado. Estuvo al pendiente de la Universidad de Nuevo León, y en ese año las facultades de Química y Odontología recibieron equipos y laboratorios nuevos.

La salud fue atendida al instalar los centros de Salud Urbanos y 9 Unidades Sanitarias rurales. A nivel estatal fueron vacunadas 80 mil personas. Y al Hospital González, con atención a población abierta, se le aplicó un millón de pesos en mobiliario, equipo y uniformes.

 

El plan de contingencias por la Segunda Guerra Mundial

En el año 1942, Bonifacio Salinas Leal y su gobierno enfrentaron los inicios de la Segunda Guerra Mundial que impactó en todos los aspectos; sobre todo en el psicológico de la población. Pero en Nuevo León no se detuvo el crecimiento. Se instaló el Comité de Defensa Civil, consiguiendo una Contribución Patriótica de emergencia por medio millón de pesos, y a los jóvenes que habían recibido educación militar se les puso en la reserva del ejército.

Los preparativos para una posible contingencia bélica fueron mayores. 15 mil alumnos de primaria y secundaria -de ellos mil 600 eran niñas- recibieron educación militar por elementos de la Comisión de Instrucción Militar de la Séptima Zona Militar, y no sólo sobre armas y ejercicios físicos, sino también cursos de enfermería, rescate y primeros auxilios.

La producción también se adecuó para el mencionado escenario. Se modificó el sector agrícola, promoviendo el gobierno los llamados cultivos de guerra: incrementando la producción de algodón y de frijol que requerían los ejércitos aliados, provocándose una moderada escasez de maíz que el gobierno de Salinas Leal resolvió mediante su adquisición en los estados mexicanos del sur.

Como ya decíamos, en este escenario se presentó un inusitado crecimiento urbano que exigía solución a problemas nuevos. Hubo, entre otros, insuficiencia de transporte urbano, creándose para ello una Comisión Mixta de Gobierno y empresarios –antecedente del actual Consejo Estatal del Transporte- que rediseñó las rutas y redistribuyó las unidades de transporte público de acuerdo con las nuevas necesidades.

En previsión de futuras contingencias hídricas, se inició el programa Obras de Defensa del Río Santa Catarina para contener inundaciones, reforzándose las márgenes del río e instalando drenaje pluvial en buena parte del primer cuadro de la ciudad. Se ampliaron algunas calles del centro, entre ellas, Pino Suárez, Humboldt, y Washington, para instalar el drenaje pluvial. Se dotó de agua potable al total de la población de Monterrey y del casco de Linares y los Ramones.

 

La reunión Ávila Camacho - Roosevelt

Sin embargo, el evento cumbre en materia política nacional e internacional, fue la reunión de los presidentes Manuel Ávila Camacho y Franklin Delano Roosevelt en abril de 1942. La sede fue Monterrey y la reunión fue muy importante para ambas naciones y difundida por la prensa nacional e internacional; se trataba de dos países con más de 3 mil kilómetros de frontera. La agenda contenía puntos estratégicos entrambas naciones, como la producción petrolera mexicana, el reciente ingreso de Estados Unidos al bloque de naciones llamado Los Aliados, y temas vitales como: la guerra mundial, el comercio, y los trabajadores temporales llamados braceros.

Los acuerdos fueron muy importantes pues Estados Unidos requerían mano de obra campesina para sustituir a los jóvenes que partían al frente de guerra. Y para ser un buen socio en tal contingencia se requería cierto nivel de bienestar popular, por ellos se revisó los servicios de agua y drenaje que prestaba una compañía canadiense, y la empresa se comprometió a ampliar la red para cubrir a toda la población, pero la compañía no cumplió, posibilitando medidas posteriores.

Para el importante encuentro se invirtieron 50 mil pesos a la reparación y mantenimiento del Palacio de Gobierno. Y posteriormente 10 millones de pesos (la mitad con apoyo federal y la otra de una emisión  de bonos) para construir una red carretera estatal de más de mil kilómetros.

Se creó la primera guardería para atender a los hijos de las madres trabajadoras, luego siguieron otras dos que recibirían a quinientos niños.

 

Adiós a los cuatrienios

Asimismo, para proteger a la industria, se promulgó en 1942 una nueva ley que estipulaba importantes reducciones en los gravámenes fiscales para las nuevas industrias que se establecieran. Esto dio confianza a los empresarios nuevoleoneses, quienes de inmediato repatriaron capitales que bajo el cardenismo habían ubicado en el extranjero. 

En julio de ese año se hicieron reformas a la Constitución para que el periodo de gestión de los gobernadores estatales se extendiera a seis años, en vez de a cuatro, y el de los diputados locales y los ayuntamientos a tres años en lugar de dos. Desde luego que tal extensión del término gubernamental ya no le correspondió a la administración del general Bonifacio Salinas Leal. 

La de Bonifacio Salinas fue una administración ordenada y programática que junto con el apoyo de la federación logró cubrir el estado con vías de comunicación que sirvieron al comercio y al crecimiento de la industria local. La población estaba, en lo general, satisfecha con su gobierno. En el último texto hablaremos de lo que sucedió con el ex gobernador Salinas Leal… continuará.

 

 

Fuentes:

Informes de gobierno 1940, 1941 y 1942

Periódico Oficial del Estado, versión electrónica 1940, 1941 y 1942