12/Jul/2020
Editoriales

Napoleón III fomentaba la investigación

Se llamaba Carlos Luis Napoleón Bonaparte, hijo de Luis Bonaparte, rey de Holanda y hermano de Napoleón I. Fue presidente de la Segunda República francesa, y después emperador de Francia con el nombre de Napoleón III. Para mayores referencias, fue el brazo fuerte que invadió a México para instalar la monarquía de Maximiliano de Habsburgo, y el último de los monarcas franceses.

Bien, pues este señor, Napoleón III, lanzó una convocatoria en 1869 ofreciendo un buen premio al que lograra un producto sustitutivo de la mantequilla. Alguien que ya había trabajado tiempo atrás con ese tema, el científico francés Mèrge-Mouriès, ganó el premio presentando un producto conseguido en base a la mezcla de diversas grasas animales, y que era totalmente inédito. Al observar este nuevo producto con el microscopio se veía una masa formada por pequeños glóbulos blancos, que parecían pequeñas perlitas, y por ello le llamó: margarina, palabra que deriva del griego margaron, y cuyo significado es Blancura de perlas. La margarina se ha comercializado sustituyendo a la mantequilla, y últimamente se ha dicho que es nociva para la salud.

Si Napoleón III hubiera enviado a investigar a los mexicanos conservadores que le ofrecieron la monarquía de nuestro país, seguramente habría descubierto que lo hacían sólo por despecho pues no pudieron quitar de la presidencia de la República a Benito Juárez. Le faltó a Napoleón III aplicar su espíritu de investigador.