08/Apr/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Diciembre 19 de 1994: Anuncia el EZLN (Ejército Zapatista para la Liberación Nacional) que ya ocupa 38 localidades del Estado de Chiapas. Este comunicado provocó alarma entre los inversionistas extranjeros y nacionales, y muchos retiraron su dinero de los bancos desapareciendo rápidamente todas las reservas de divisas extranjeras que tenía México.

El presidente Ernesto Zedillo, asustado por el colapso de las finanzas, convocó esa mañana a una reunión de emergencia para la misma noche a los integrantes del Pacto para el Bienestar, la Estabilidad y el Crecimiento buscando una salida a la repentina crisis, y sobre la marcha se decide aumentar la banda de flotación del peso respecto del dólar en 53 centavos, significando una devaluación del 15 por ciento. Así que se amanece el día 20 con una grave crisis conocida como “El Error de diciembre” o “Efecto Tequila” que repercutió en todo el sistema económico internacional, reflejándose en primera instancia en las tasas de interés bancarias nacionales que subieron al 130% a los créditos, generándose una incapacidad de pago entre los deudores nacionales. Las deudas bancarias se dispararon al alza sin ninguna relación con el capital inicial ni con los valores de las propiedades. El Banco de México se retiró del mercado de dinero y el dólar se cotizó ese día en N$5.75.

Habrá que recordar que el signo de “N” significaba Nuevos Pesos, que era la medida oficial de quitarle tres ceros a la moneda, pues en los pesos anteriores, el dólar costaría 5 mil 750 pesos. Para el 22 de diciembre la paridad del peso frente al dólar se fijó oficialmente en N$6.00. Esta grave crisis económica con una caída del PIB de 6.2 por ciento, provocó una gran crisis política que rompió las reglas no escritas del sistema político mexicano y las relaciones entre Zedillo y su antecesor reciente Salinas de Gortari. El primero culpó al segundo de haberle dejado las finanzas nacionales “prendidas de alfileres” y estar detrás del crack de la economía para enaltecer su figura de acuerdo al viejo apotegma: “Después de mí el diluvio”.

Esta fue la más difícil de las crisis que nuestro país ha enfrentado en los tiempos modernos, pues con un ejército paralelo en pie de lucha, una tesorería nacional quebrada, una escalada de violencia política y en enfrentamiento abierto entre el presidente y su antecesor, los mexicanos estábamos azorados y despertábamos diariamente con novedades poco agradables en los noticieros nacionales.