15/06/2019
Editoriales

El amor en blanco y negro

En los años cincuenta del siglo pasado hubo en un lejano estado llamado Nuevo León cierto muchacho que se había enamorado de una chica que vivía en otro pueblo a la que había conocido en un baile.

Era un poeta en ciernes, así que le dedicaba sus mejores poemas a esta chica y diariamente le enviaba una carta para declarársele y solicitarle que se casara con él. Esto sucedió a lo largo de tres largos años. Sin esas demostraciones recurrentes de amor, no hubiera sido posible que la chica de marras se hubiera enamorado y posteriormente casado con el cartero que le llevaba las cartas. La pregunta es si la irrupción del internet y el consiguiente desempleo de los carteros vino a potenciar el nacimiento de relaciones amorosas, o destruyó posibilidades de relaciones concretas como las que se formaban epistolarmente.