29/Sep/2021
Editoriales

Chucho Arroyo

Ayer partió de este mundo Chucho Arroyo,  dueño de un típico restaurante ubicado en la Avenida Insurgentes al sur, casi en la salida de Cuernavaca,  gran ser humano y amigo. Lo conocí a través de mi amigo Xavier González, vicepresidente de Televisa. La ubicación y el ambiente, eminentemente mexicano lo hicieron popular, no sólo en la Capital, sino en todo México y aún en el extranjero, desde la entrada se percibía un ambiente netamente mexicano con la música folclórica de las variadas regiones del País, desde el popular mariachi, pasando por los conjuntos norteños, música veracruzana y la banda sinaloense. Dentro del restaurante, Chucho, aficionado a los toros, mandó hacer una plaza, que le puso el nombre de Antonio Velázquez,  donde los sábados organizaba novilladas para impulsar a nuevos valores de la tauromaquia, de allí salió Manolo Mejía, gran torero y matador de toros.

 Originario de Tulancingo Hidalgo, desde muy pequeño ayudó a sus padres, José Arroyo y María Aguirre a desarrollar un negocio de barbacoa que luego sería el famoso y emblemático  Restaurante Arroyo, ubicado junto a la Capilla del Calvario en la Alcaldía de Tlalpan.

 Al margen de la amistad que cultivamos, la cercanía con el Estadio Azteca y los Campos del América, me gustaba llevar a los visitantes extranjeros que por cuestiones de Fútbol nos visitaban, así fueran de la FIFA o de la CONCACAF, los cuales salían maravillados por el espectáculo que disfrutaban, aparte del show de extraordinarios artistas y la exquisita comida mexicana.

 Tenía un don especial para hacer amigos, alguna vez me invitó a un convivio a la que lamentablemente por mi trabajo no pude asistir, y se trataba de una reunión  para jugar dominó,  en la cual participaba una regiomontana, Lupita Olaiz, (QEPD)  gran amiga de Chucho y también formaba parte Marco Antonio Muñiz.  Se juntaban los miércoles y eran veladas inacabables.

 En 1989, le tocó como empresario reinaugurar la Plaza México, todo por su afición a la fiesta brava que mucho le debe a Chucho Arroyo.  Fue apoderado de Jorge Gutiérrez y con el apoyo del Gobernador de Hidalgo Adolfo Lugo, construyó la plaza de toros Vicente Segura en Pachuca. 

 Después de varios meses hospitalizado alzó el vuelo el domingo. Día de corrida de toros. QEPD el buen Chucho Arroyo, un gran hombre,  cuyos orígenes de clase humilde, lo hacía más grande y le permitía ayudar a mucha gente y hacerse querer por los  que lo conocimos y lo llegamos a estimar.