22/Nov/2019
Editoriales

Pero la belleza, la verdadera belleza, acaba donde comience una expresión intelectual

“Pero la belleza, la verdadera belleza, acaba donde comience una expresión intelectual. La inteligencia es en sí misma un modo de exageración, y destruye la armonía de cualquier rostro. Desde el momento en que uno se sienta para meditar, se vuelve todo nariz, o frente, o cualquier otra cosa horrenda”.

 

Oscar Wilde