22/Oct/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. La Plaza de La muralla, de La Luz, del 27 de Septiembre, y del Magisterio. Segunda y última parte

El impacto de una plaza pública como elemento de identidad vecinal de un barrio es grande, y su nombre tiene efectos atractivos o de rechazo. Esta Plaza de La Muralla lo ejemplifica, pues el cambio de nombre por el de Plaza 27 de Septiembre no transmitía ni aportaba nada a los vecinos, pese a corresponder a un evento tan importante como es la consumación de la independencia nacional con la entrada del ejército Trigarante a la Ciudad de México en el año de 1821. Pero como no se le ha dado la importancia histórica que merece, recargando toda la celebración festiva en el 15 de septiembre, la gente no siente nada con esa fecha y por tanto, a la plaza no se le llamaba así.

   

Los regiomontanos nunca reconocieron a la Plaza 27 de Septiembre por su nombre oficial. Jamás permeó ese nombre entre la sociedad y ni siquiera entre las autoridades. Hasta dentro del propio Cabildo –autoridad que había cambiado su denominación- le llamaban Plaza de La Luz, en clara referencia al Templo cuya promoción y construcción ya comentamos en la primera parte.

 

Ni el propio Cabildo le llamaba Plaza 27 de septiembre

En el año de 1927 sucedió que el Cabildo de Monterrey en su sesión formal del 22 de marzo se refirió a esta como “La Plaza de la Luz” y se trataba de una ocasión especial, pues la Fundidora Monterrey ofrecía un generoso donativo al Municipio de la Capital del Estado: diez “Agentes Mudos”, y ofertaba a un buen precio los arbotantes y patas de hierro para las bancas que se necesitaran.

 

Abro paréntesis para referir que en la parte número cuatro de Las Alamedas en esta misma serie de Las Plazas de Monterrey, apareció también el concepto de “agentes mudos” y no se pudo clarificar su significado. Sin embargo, tras algunas semanas de investigación sobre los usos de ese término en distintos países hispanoparlantes he concluido que se refiere al concepto del semáforo. Cierro paréntesis.

 

“22 de Marzo de 1927.- (…) Jesús María Salinas Señor Presidente Municipal(…) De la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey ofreciendo (…) que por cuanto a los diez agentes mudos, arbotantes y patas de fierro para las bancas (…) en la Plaza de la Luz, manufacturar gratuitamente lo primero y por cuanto a los segundos si bien es cierto que señala un valor de $180.00 para cada arbotante y seis pesos por cada una de las patas de banca, del valor total que importen ceder n un 50%.- (…) H. Cabildo agradece (…) el obsequio que de los agentes mudos hace aquella Compañía (…) aceptar (…) la manufactura de las patas de banca y por cuanto a la de los arbotantes túrnese a la Comisión de Ornato y Paseos (…)”.

 

Las redes sociales son enemigas de las Plazas

Hasta antes de la época del esplendor de la cibernética, previo a la irrupción de las redes sociales, las plazas públicas jugaban un papel preponderante en la sociedad. En ellas se celebraba todo tipo de eventos públicos como espectáculos y entretenimientos, amén de que los jóvenes y las familias en general salían de sus casas para socializar y refrescarse, encontrando en las plazas su lugar preferido. Hoy la juventud se la pasa chateando o escuchando música por internet encerrada en casa.

 

Baste para ilustrar este comentario la solicitud de los vecinos para realizar una feria, con lotería, tiros al blanco, dardos, aros y otros juegos permitidos cuyas ganancias se utilizarían para mejorar el teatro al aire libre e instalar unos juegos infantiles de esta Plaza:

 

“5 de marzo de 1935.- C. Heriberto Montemayor (...) la Junta de Mejoras Materiales, solicitando un permiso para una Feria en la Plaza de la Luz, con objeto de construír las graderías del Teatro al Aire Libre, pavimentar los andadores de la Plaza, formar un jardín y construír un Parque para Niños.- Por unanimidad (…)conceder el permiso (…) por un mes, (…)toda clase de juegos permitidos por la Ley.-“

 

El papel de los vecinos de las plazas es insustituible

La constante comunicación entre vecinos y Ayuntamiento redundaba en una estupenda colaboración y solidaridad entre gobernantes y gobernados. Aquí vemos reflejados en diversos oficios y actas de Cabildo los esfuerzos organizativos de los vecinos para superar la carencia de alumbrado, quienes, además, debían presentar su reglamento de convivencia en la Plaza.

 

“Junta de Mejoras Materiales del Nuevo Repueble Noroeste o sea del Barrio de la Luz.

 Jesús M. Salinas, Presidente Municipal: Dirigimos la presente para poner en el Superior conocimiento de Ud. que con esta fecha ha quedado reorganizada o sea del Barrio de la Luz, quedando integrada la Mesa Directiva en forma siguiente: Presidente Francisco González Serna. Secretario Enrique Esnaurriza. 

Nueva Junta de Mejoras Materiales. El Nuevo Repueble Norte Oriente.

Barrio de la Luz. Sr. Jesús Ma. Salinas Jr.

Presidente Municipal: (… aprobó. ) el alumbrado de la plaza 27 de Septiembre o sea conocida con el nombre de la Luz es muy deficiente y solicitamos (…) aumentar díez focos más (…) la conección de una llave para el servicio de agua (…). 25 de Febrero de 1927. Presidente Francisco González Serna. con copia Comisión (…) estudio y reglamentación de las Juntas de Mejoras del Nuevo Repueble Norte del Barrio de la Luz, el H. Cuerpo acordó que se reserve la resolución (…) por cuando el servicio de alumbrado (…) hasta en tanto se termine el arreglo de las bancas (…) en la plaza de aquel nombre.18 de marzo de 1927”

 

En la Plaza de La Luz se narraban cuentos por las noches

A mediados de los años treinta del siglo pasado se dio el caso de una maestra norteamericana que tenía en este barrio una pequeña academia de inglés y en septiembre de 1934 solicitó permiso para narrar cuentos durante las noches en la Plaza La Luz. Por considerarse buena su aportación a la sociedad, se le concedió el permiso a la maestra Anne. 

 

“Ocurso presentado por la señorita Anne Deavours, Directora del centro social, solicitando permiso para continuar la hora de juegos y cuentos que durante dos años anteriores vienen verificando los viernes por la noche en la plaza de la Luz”.

 

Llegan hasta la Plaza de la Luz las manifestaciones universitarias

En los años treinta del pasado siglo se vivieron en la ciudad serios conflictos universitarios derivados del impulso nacional para la instalación de una educación de corte socialista que terminó en la disolución de la Universidad de Nuevo León (“Mi raza como norma, la humanidad como horizonte”) el 28 de septiembre de 1934. En su lugar se creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, y en septiembre de 1935 el gobernador Pablo Quiroga erigió el Servicio de Cultura Superior para continuar con las clases marxistas.

 

Pero al salir Lázaro Cárdenas de la Presidencia de la República y llegar Manuel Ávila Camacho, en 1940 regresó la libertad de cátedra y se restableció la Universidad de Nuevo León (Alentando la Flama de la Verdad, 1948).Sin embargo, en el proceso de cambio, hubo protestas, estallando una huelga general y, en la Plaza de la Luz, a pesar de estar enclavada en un barrio tradicionalmente pacífico, también llegaron los problemas de índole político.

 

“Octubre de 1934. Comunicación presentada por el señor F. de Fuente, manifestando que el Comité de Huelga de la Federación Estudiantil Universitaria Nuevoleonesa, ha acordado organizar un Mitin en la plaza de la Luz”.

 

El barrio de la Plaza de la Luz

La fuerza de la opinión pública es muy grande, tanto o más que la de la propia legislación. Así que, sin haber sido bautizada formalmente en alguna sesión del Cabildo, al menos no he localizado el Acta, la opinión pública conoce a esta plaza como Plaza de La Luz. Y así aparece en la relación de inmuebles que conforman el patrimonio municipal de la Ciudad de Monterrey.

 

Por consiguiente, el barrio de la Plaza de La Luz tiene personalidad y más tradición que muchos otros de la ciudad. Por lo tanto, ha estado presente en muchos de los programas municipales a lo largo de su historia. En 1968 el alcalde Cesar Lazo Hinojosa realizó una extensa regeneración de plazas públicas, y entre ellas –desde luego- la Plaza de la Luz, que también estrenó la estatua de una maestra y una alumna que hoy luce. 

 

La intentona de llamarle Plaza del Magisterio

Esta fue otra intentona de cambiarle el nombre de Plaza 27 de Septiembre por la Plaza del Magisterio, sin embargo tampoco ha sido adoptado por la comunidad. Y como ya apuntamos no hay fuerza que pueda cambiar el nombre de esta Plaza.

 

En cuanto a la seguridad del Barrio de la Luz, tradicionalmente ha sido buena, excepto durante la época de la violencia aguda que padeció Nuevo León entre los años 2006 y 2012. La misma Plaza de La Luz fue escenario de un par de las lamentables ejecuciones que abundan en nuestro Estado y País, además, algunos vecinos se llegaron a quejar de que servía como punto de venta de drogas.

 

Durante el periodo de administración 2012-2015 la Plaza de La Luz cayó en el abandono total, un colectivo social logró contar con 35 obstáculos para los transeúntes, solo en una acera de la plaza; esta administración también instaló unos juegos infantiles que igualmente cayeron en abandono rápidamente

 

Hasta que en la primera administración del alcalde Adrián de la Garza se pudo rehabilitar esta emblemática plaza del oriente del primer cuadro de la ciudad. Los jardines y las amenidades se han mantenido en un estado de conservación aceptable.

 

Los negocios de La Plaza de La Luz

Este bonito Barrio de la Luz ha sido generoso con algunos negocios tradicionales como la Panadería “La Gardenia”, una tortillería sobre la calle Álvaro Obregón, la carnicería “Cerralvo”, la tiendita “La Chiquita” en la calle Diego de Montemayor; frente a la Plaza son famosos la cerrajería La Luz, el Bar los Compadres, una sucursal de Banorte y un restaurante de enchiladas.

 

Existe una Asociación de Vecinos que lucha por conservar las tradiciones y costumbres de todo el Barrio de La Luz. Desde hace unos años los viernes se instala un eco mercado donde se venden artículos y artesanías con materiales reciclados y reusados; alimentos nutritivos y otras golosinas. Esto evoca ciertos mercados tradicionales en otras ciudades de México, de Argentina y España, por mencionar algunas. 

 

Creo que este ejemplo debiera replicarse en otras plazas. Tal vez intentar un re lanzamiento del uso de estos espacios verdes como sitio de reuniones familiares después de nuestras calurosas tardes regiomontanas. En la Plaza de La Luz se reúnen unas agrupaciones de rodadas nocturnas de bicicletas y de ahí parten a su rutina. Además, podría agotarse la posibilidad de financiar la cobertura de WiFi en las plazas para que los jóvenes puedan estudiar, como antes, al aire libre en una plaza pública. Es claro que el tema de seguridad es importante, pero no podemos detener el crecimiento interior de nuestras familias sólo por el temor. Venzámoslo.   

 

 

FUENTES:

ARCHIVO DE MONTERREY

ACTAS DE CABILDO de los días: 22 de Marzo de 1927, 5 de marzo de 1935

CORRESPONDENCIA de: Febrero de 1927,Septiembre de 1934, y Octubre de 1934