21/11/2018
Editoriales

Lo que quiero escuchar o música para mis oídos

Me ha pasado que hablo en un tono algo “golpeado” o que mis palabras se malinterpreten, sin embargo me gusta mucho hablar con la verdad, por lo tanto con el tiempo he aprendido a evitar dar ciertas opiniones a menos que éstas sean EXPRESAMENTE solicitadas, y aún así, a veces me siento en problemas, ¿quién me está haciendo una pregunta, requiriendo un consejo o pidiendo ayuda quiere realmente saber QUE PIENSO o está esperando escuchar lo que le caería de maravilla en ese momento? La cosa se pone difícil, hay preguntas tan complicadas como ¿me veo más delgada?, ¿verdad que tengo razón? Y entonces me quedo simplemente de a cuatro, creo que si por alguna causa se yo hiciera tales cuestionamientos querría respuestas honestas y no que sólo me sigan la corriente por quedar bien, a veces digo que “prefiero que me despedacen” que jugar a los elogios mutuos, la discusión y la diferencia de opiniones son totalmente válidas entre dos o más personas.

A veces también vemos que alguien está simplemente echando por la borda su vida, destruyendo su matrimonio, alejando a sus hijos, quedándose solo (sin amigos, familia y hasta consiguiendo que le pongan las cruces en el trabajo), pero pasa que no le interesa escuchar opiniones ni solicitar consejos, entonces lo mejor es mantenerse al margen, como seres humanos somos perfectibles, no perfectos y encontrarnos cada tanto con aquellos que creen tener la verdad absoluta nos puede conflictuar tremendamente, por lo tanto es mejor poner tierra de por medio y seguir de frente.

Sucede que hay con quienes no se puede dialogar ya que la agresión aparece de inmediato como “mecanismo de defensa” a ofensas imaginarias que pueden escalar de nivel si se continúa con la charla (para ese momento ya derivó más allá de la discusión para estar a casi un pasito del pleito).

Todo esto me sirve como introducción a ciertos juegos que me llaman la atención en las redes sociales muy de moda ahora en facebook, y en los que con una imagen en blanco y negro te preguntan ¿SOY MUY? Y claro que me pongo a pensar ¿Qué sucedería si REALMENTE decimos lo que opinamos? Creo que la respuesta es obvia, como no siempre es lo que se espera las cosas se pondrían color de hormiga, así que mejor pasemos de largo y apliquemos aquello de “si no tienes algo bueno que decir mejor no digas nada”.

Durante mucho tiempo me compliqué la existencia pensando como agradar a los demás sin darme cuenta que precisamente eso me alejaba de la gente, la vida hay que dejarla fluir y tratar de no influir, sentirnos felices por los demás cuando haya porque estarlo y dejar de tener lástima si realmente queremos ayudar.

Estar en este mundo nos pone en una situación de posibilidad como para que seamos nosotros mismos quienes la opaquemos pensando “pobrecito”, si una persona quiere, ¡PUEDE!, se trata de ir más allá de la intención y poner acción, pobretear a alguien lo único que hace es enviarlo directito a miserolandia en donde NADA PASA y todo se estanca; la discapacidad está en la mente, existen formas diferentes de hacer las cosas, hay quien tiene facilidad para hablar, otros para escuchar, otros más para resolver tremendas ecuaciones matemáticas, construir edificios inteligentes, crear aplicaciones que nos faciliten la vida o realizar trabajos manuales con excelente calidad, ¿ves? No hay problema, al menos no si te enfocas en la solución de tus conflictos más allá de echarte a llorar por la bronca y luego quejarte por recibir solo críticas.

No se si me guste la idea de sentarme a esperar respuestas a la pregunta mal trazada de ¿SOY MUY? ya que quienes mejor nos conocemos somos nosotros mismos, así que puedo decir con toda certeza SOY MUY histérica, mecha corta, me enciendo fácilmente, sin embargo no soy rencorosa, me reconozco compasiva, no se si realmente sea una buena amiga, soy una hija regular, una hermana despistada, claro que tampoco me corto las venas por ello ya que si tuviera que autocalificarme diría que soy una persona convincente, congruente, con errores muy humanos, inmadura (al grado que no tengo ni una sola muela del juicio), con un oído odioso que no soporta los ruidos agudos, soy una mamá en proceso de aprendizaje y una esposa necia y consentida, en fin un estuchito de monerías al igual que tú o tú o por supuesto que tú también.

No hagamos preguntas de las que no queremos escuchar la respuesta me dijo una vez mi ex-jefe y amigo Oskar Hübner y creo que es uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida, lo que me comento después de eso no me agradó en ese momento, sin embargo hoy lo recuerdo también como una de las mejores enseñanzas que he tenido, me colocó en el plano terrenal y entonces me dió con todo, gracias Oskar por eso.

 

No detengas tu vida porque los demás piensen distinto a ti, usa eso a tu favor, aprende, comprende y sigue adelante con la frente en alto, siempre habrá una oportunidad para mejorar en este mundo loco de atar.