17/07/2019
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La OSUANL de fiesta, baile y carnaval

En el tercer programa de la serie “Pasaporte Musical”, el ensamble universitario realizó una escala musical en Francia, el 20 de junio, con obras emblemáticas de compositores galos.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León (OSUANL), bajo la dirección del maestro Eduardo Diazmuñoz, realizó un viaje a Francia dentro de la segunda serie de la Temporada 2019 titulada “Pasaporte Musical”.

En este tercer programa realizado el jueves 20 de junio en el Teatro Universitario, el público se reencontró con el reconocido violonchelista mexicano Álvaro Bitrán con el difícil Concierto para violonchelo y orquesta No. 1 en La menor, Op. 33, de Camille Saint-Saëns. Y difícil porque la obra del compositor francés pone a prueba no sólo la técnica sino la capacidad del solista para integrarse al sonido orquestal en todos los registros del instrumento.

Esta es la principal característica del concierto, la amplia gama de registros del chelo, desde las notas más graves hasta las más agudas, con el que se integra a la textura orquestal, manteniéndose, no obstante, como el centro de atención durante gran parte de la obra.

La obra de Saint-Saëns está estructurada no en la forma convencional de tres movimientos sino en uno continuo o cíclico, de tres secciones distintas: Allegro non troppo, que es el tema principal del compositor, en partes lírico y reposado; Allegro con moto, bello y sereno y, Allegro non troppo que reaparece al final.

Sin duda, Bitrán, con su técnica completa, resolvió estos problemas y sostuvo ese intercambio o diálogo entre solista y orquesta, ganándose un prolongado aplauso que agradeció con una breve marcha de Prokofiev.

El programa abrió con la Obertura El carnaval romano, Op. 9, una de las obras más populares de Hector Berlioz. El público escuchó a su inicio las sinuosas líneas melódicas de aire “oriental” o carácter “exóticas” que reflejan las fiestas que se celebraban en la Piazza Colonna de Roma; luego el tema lírico tomado de la apasionada aria de su ópera Benvenuto Cellini, “Oh, Teresa a la que yo amo”; y finalmente la percusión evoca la danza carnavalesca.

En ese mismo ámbito, con el Bacanal de la ópera Sansón y Dalila, la sinfónica evocó la celebración en honor al dios Baco por parte de los filisteos por el apresamiento del poderoso líder hebrero.

El pasaje del ballet del tercer acto de dicha ópera, basada en el episodio del Antiguo Testamento, contiene armonías y giros melódicos de exótico colorido que Saint-Saëns tomó del folklor que escuchó durante un viaje a Turquía.

Para cerrar el programa, el sonido del movimiento de las aguas inundó la sala del teatro con la obra El mar de Claude Debussy, compuesta dentro del espíritu del impresionismo.

Su primer número, Del amanecer al mediodía en el mar, de movimiento lento, y el segundo, Juego de las olas, evocan el plácido y libre balanceo de la marea; mientras el tercero, Diálogo del viento y el mar, en contraste sombrío y violento, recrea la batalla del viento y el mar dentro de un clima de tempestad.

Diazmuñoz reconoció el trabajo de flautas, oboes, corno inglés, clarinetes, fagots, trompetas, trombones, tubas, platillos, sección de cuerda y en general, a todos los atrilistas por esta ejecución que complació a los asistentes.