26/09/2018
Editoriales

REBELIÓN EN EL FBI A FAVOR DE TRUMP

El diario Washington Post revela el 30 de octubre que uno de los motivos principales en la decisión del director del FBI Robert Comey para informarle al Congreso que se reanudaría la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, fue su preocupación de que ya se hubiera filtrado a la prensa la noticia y que el impacto hubiera sido peor, incluso contra él. Fuentes en Washington han confirmado que Comey estaba enfrentando una revuelta interna de funcionarios del FBI, que no estuvieron de acuerdo con su decisión en julio de no iniciar un proceso penal en contra de Hillary Clinton. Muchos de esos funcionarios del FBI son partidarios de Trump y consideraban que la decisión de Comey de no perseguir a Clinton o a sus asesores más encumbrados, había sido un regalo a la candidata demócrata. Comey, según el Post, temía que lo acusarían de tratar de encubrir la reanudación de la investigación si no le avisaba al Congreso y así fue como salió la información en los medios. En efecto, un ex asesor del director del FBI que respalda abiertamente a Trump, le había dicho a los reporteros que había "agentes furiosos" por la decisión de julio de Comey de no recomendar un juicio. James Kallstrom atacó a Clinton en entrevistas en los medios, y afirmó que "Yo sé con certeza" que hay una revuelta interna en el FBI en contra de Comey.

Según el WPost, a pesar de que altos funcionarios del Departamento de Justicia le advirtieron que no debía informarle al Congreso, el Director del FBI vio esto como una recomendación, no como una orden. En general, según fuentes en Washington, el Departamento de Justicia (DOJ) y el FBI se abstienen de tomar alguna acción penal en contra de candidatos federales en un período anterior de 60 días, antes de las elecciones. Comey violó esa regla informal, pero la fuente señaló que todo en estas elecciones presidenciales ha sido romper las reglas así que la decisión de Comey no fue tan asombrosa en ese sentido.

La campaña de Clinton activó de inmediato todo su aparato de control de daños, después de que se conoció públicamente la carta de Comey al Congreso, empezando con una inusual disponibilidad ante los medios de comunicación de los dos más altos directivos de la Campaña de Clinton, John Podesta y Robby Mook. Los lideres de los comités Hispano y Negro, dieron a conocer rápidamente declaraciones en donde denuncian las acciones de Comey y cuatro senadores demócratas prominentes (Thomas Carper, Patrick Leahy, Dianne Feinstein y Ben Cardin) le enviaron una carta a Comey, donde le exigen que de a conocer toda la información disponible para el lunes (cosa que no hizo). El senador republicano Ron Johnson también le escribió a Comey el viernes 28 de octubre con la misma exigencia de que complete la información.

Paul Sperry, en su columna del New York Post del día 30, cita extensamente la forma 302 del FBI, que resume la entrevista del FBI con Huma Abedin (una de las más encumbradas asesoras de Hillary) del 5 de abril del 2016, en donde se reveló que ella mantenía una cuenta privada en Yahoo, una cuenta de la Fundación Clinton y su cuenta del Departamento de Estado, y que con frecuencia reenviaba correos a las cuentas no seguras de Yahoo y la fundación, que contenían material clasificado. El FBI confiscó recientemente las computadoras del esposo de Abedin, de quien está separada, Anthony Weiner, y se encontraron más de 1000 de esos correos de Abedin, almacenados en el disco duro, lo que precipitó la reanudación de la investigación. El FBI está tratando de determinar si entre los correos de Abedin se incluyen algunos de los correos electrónicos que se borraron de las cuentas de Clinton. El FBI estaba investigando a Weiner por haberle "sexteado" (enviado correos sexuales) a una niña de 15 años.