28/05/2018
Editoriales

Gobernantes de NL, Viviano L. Villarreal

 

Durante los años en que el general Bernardo Reyes gobernó al Estado de Nuevo León, éste vivió una etapa de prosperidad creciente. En general, se respiraba en la entidad un ambiente de tranquilidad y de entrega al trabajo, lo cual fue patente también en las administraciones de los gobernadores José María Mier y Leobardo Chapa.

 Este clima tuvo continuidad y nuevo empuje durante la administración del licenciado Viviano L. Villarreal, electo para el período del 4 de octubre de 1911 al 3 de octubre de 1915.

 Sin embargo, esta situación que se pudiera considerar bonancible, tuvo súbito fin con los hechos de la decena trágica, que culminaron con la muerte del Presidente, don Francisco I. Madero, y del vicepresidente José María Pino Suárez. La tragedia incluyó también al General Bernardo Reyes.

 Apoderado de la Presidencia de la Republica el usurpador Victoriano Huerta, el licenciado Viviano L. Villarreal se vio obligado a renunciar a su cargo, empujado, aparte de su honestidad y hombría de bien, por el hecho de que estaba emparentado políticamente con el Presidente asesinado. En efecto, en 1874 había contraído matrimonio, en Parras, Coahuila, con Carlota Madero.

 Originario de la Villa de San Nicolás de Hidalgo –en la actualidad municipio de Hidalgo– el licenciado Viviano L. Villarreal nació el 2 de diciembre de 1838. Hizo los primeros estudios en escuelas de su lugar de origen, y en 1852 ingresó al Seminario de Monterrey para la realización de estudios superiores.

 Recibió título de abogado de la Escuela de Jurisprudencia, el 20 de agosto de 1862, y desde entonces inició lo que sería una prestigiosa actividad profesional, así como una carrera de servicio público en diferentes cargos.

 Durante la administración gubernamental de Manuel Z. Gómez, en el año de 1866, fue juez de Letras de lo Civil, y en 1867 habría de ser diputado por Nuevo León al Congreso General.

 Poco duró en este cargo de representación popular pues, llegando al Gobierno de la entidad el general Gerónimo Treviño, cuyo condiscípulo había sido, éste lo llamó a ocupar la Secretaría General de Gobierno.

 Eran tiempos en que se vivían en el territorio de Nuevo León, al igual que en el resto de la República, constantes hechos de armas, y así, bajo las órdenes del general Treviño, Villarreal vio acción en varios combates, entre ellos los de la Revolución de la Noria, con luchas en La Bufa, Charco Escondido y San Bernabé.

 Su carrera política siguió, a partir de este momento, un rumbo ascendente, pues en 1877 fue senador de la República por Nuevo León y el 4 de octubre de 1879 llegó a la gubernatura de la Entidad. En esa fecha, recibió el cargo de manos de su predecesor, el licenciado Genaro Garza García.

 

EN DOS OCASIONES FUE GOBERNADOR

 

En dos ocasiones fue Gobernador de Nuevo León. Fue notable, en opinión de los historiadores, la labor realizada por el licenciado Viviano Villarreal en los dos años de su mandato constitucional. (1911-1915)

 En este lapso cumplió el mandato de la Constitución de visitar todos los municipios de la Entidad. Así mismo, gracias a sus dotes de administrador, logró normalizar el erario público e impulsó en lo general la economía de todo Nuevo León.

 Una de las medidas que tomó y que le fueron aplaudidas por los ciudadanos, fue la creación de una escuela de artes y oficios, así como una de agrimensura, aunque ésta tuvo poco éxito.

 En el término de su mandato, y con su apoyo, en septiembre de 1880 se llevó a cabo en Monterrey la primera exposición industrial, organizada, aunque ésta tuvo poco éxito.

  En el término de su mandato, y con su apoyo, en septiembre de 1880 se llevó a cabo en Monterrey la Primera Exposición Industrial, organizada por la Sociedad Obrera de la ciudad.

 Los historiadores recuerdan que en esa ocasión se pusieron en exhibición 416 objetos, propiedad de 115 expositores, 80 de los cuales fueron premiados, en algunos casos con medalla de oro.

 En el informe que rindió en 1912, señala textualmente que en la administración pública a él encomendada “descuellan el impulso de la instrucción pública y de la Hacienda del Estado y la Municipal, el mantenimiento del orden, obra del buen sentido del pueblo neoleonés, la recta administración de justicia y las buenas relaciones que el Estado ha sostenido con los Poderes de la Unión y con los de los Estados.

 

RESPETO A LAS INSTITUCIONES

 

“Fuera de la cooperación al mantenimiento de esta institución armónica, mi labor se ha concretado al estudio de algunos de los puntos de mi programa de Gobierno, en vigor ya unos, y sometidos otros a vuestra decisión, que será recta e ilustrada; y ya que la buena estrella de Nuevo León lo ha mantenido libre de las contiendas armadas que han afligido a otros Estados de la República, debemos esforzarnos por mantener la causa principal de nuestro bienestar, que es el respeto a las instituciones que nos rigen a la ley y a las libertades públicas”.

 Al pronunciar estas palabras, el licenciado Viviano L. Villarreal estaba lejos de imaginar los trágicos sucesos que estaban a la vuelta de la esquina y que habrían de hundir a México, incluido Nuevo León, en una lucha fratricida.

 Este gobernante murió en Monterrey el 21 de marzo de 1938, cuando estaba muy cerca de cumplir los cien años de edad.