10/12/2018
Editoriales

Noviembre 9 de 1988: en las elecciones de gobernador en Tabasco, se alza con la victoria el priísta Salvador Neme Castillo

Noviembre 9 de 1988: en las elecciones de gobernador en Tabasco, se alza con la victoria el priísta Salvador Neme Castillo y el candidato opositor Andrés Manuel López Obrador denuncia fraude. El resultado fue contundente: Neme Castillo obtuvo 205 mil 515 votos, y López Obrador 54 mil 890.

Pero el ambiente político era complicado pues el anterior 6 de julio se habían celebrado comicios federales en donde triunfó el candidato Carlos Salinas de Gortari, con la impugnación de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Amplio Popular, una alianza de todos los partidos de izquierda, quien se proclamaba triunfador asegurando que la caída del sistema que anunció el secretario de gobernación Manuel Bartlett Díaz había sido sólo para tomar tiempo y poder adecuar los resultados a favor del sistema. Ninguna de las dos impugnaciones procedieron, de acuerdo a la Comisión Federal Electoral y a la autoridad electoral de Tabasco, por lo que son declarados presidente electo Carlos Salinas de Gortari (10 de septiembre de 1988) y después gobernador Salvador Neme Castillo.

Eran tiempos difíciles para el país; se había increpado al Colegio Electoral en la cámara de Diputados, por los legisladores de oposición gritando a coro: “veinte millones, já já já” y se dieron varias intentonas de tomar la tribuna que fue defendida por los legisladores del PRI. Las condiciones políticas eran propicias para el surgimiento de nuevas figuras, así que López Obrador se dio a conocer en el país llevando las supuestas pruebas de fraude electoral a la ciudad de México, mostrando su facilidad para ser tomado en cuenta por los medios de comunicación. Esto le abre la puerta para ser presidente del recién formado Partido de la Revolución Democrática, PRD, que se fundó a sugerencia y en torno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas con el apoyo y participación activa de la corriente democratizadora del PRI (Muñoz Ledo, González Pedrero, Ifigenia Martínez y otros), que peleó contra los presidentes Miguel de la Madrid primero, y después contra Salinas de Gortari. CSG legitimó su liderazgo nacional desde la presidencia de México con acciones demoledoras como la detención de Joaquín Hernández Galicia, dirigente del sindicato de trabajadores petroleros, y medidas administrativas como la creación del Programa Nacional de Solidaridad.

Hoy vivimos una etapa diversa en donde los mexicanos votaremos dentro de medio año por un nuevo presidente y seguramente habrá una lucha encarnizada de todos los candidatos contra todos los demás, y eso se vale, siempre que no nos dividamos en serio, pues una vez agotadas las instancias litigiosas, todos debemos apoyar al que gane. Ese es el único sentido de la democracia. Y más ahora que Donald Trump, está listo para darnos el golpe definitivo desbaratando el TLC, un instrumento que nos costó mucho entenderle para fomentar la producción, como para que ahora se desaparezca así como así. Si no presentamos unidad pos electoral, podría repetirse el fenómeno que contamos ayer en donde el presidente Polk envió tropas para quedarse con nuestro patrimonio territorial. Preparémonos para elegir por quién votar, con la conciencia de que se puede ganar o perder. Unámonos en torno a México, por el bien de nosotros mismos y de las generaciones futuras.