20/09/2018
Editoriales

CRECIENTE DESPRESTIGIO

Se ha comentado mucho sobre los casos de renuncias de funcionarios y escándalos de presunta corrupción que se han sucedido en el poco tiempo que lleva el gobernador Jaime Rodríguez Calderón en su puesto.

Se han sucedido uno tras otro y muchos atribuyen estos a la saña o mala intención que tiene los medios de comunicación respecto al gobierno de El Bronco con el que existe un rompimiento similar al que existe entre este y los partidos dominantes en el congreso del estado. Sin embargo, el nuevo caso de supuesta corrupción, el de Ernesto Canales, reviste una mayor importancia y gravedad todas vez que este es, ni más ni menos, que el sub procurador anti corrupción y está siendo acusado de haber retenido, nada más y nada menos, que 6 millones de dólares a una señora de la familia Azcarraga, los propietarios de Televisa.

La respuesta del secretario de gobierno Manuel González, la de decir que ese era un "asunto de la vida privada" de Canales y no un asunto de su puesto como funcionario público, puede calificarse de, cuando menos "desafortunada" o de "desatinada" y no ayuda nada a corregir la imagen que se está construyendo del gobierno, ya sea por los medios de comunicación hostiles a este, o por sus propios yerros.