21/09/2018
Editoriales

Entrecurules 07 07 2018

La victoria de Juan Espinosa Eguía como candidato a diputado federal postulado por el PRI por el noveno distrito allá por el Sur del Estado, fue un garbanzo de a libra, junto con el triunfo de Marco González, en el Distrito 26.

Sin embargo, influyó mucho el liderazgo que mantiene Espinosa Eguía con los Alcaldes sureños, pues también ganaron.

 Y aquí el dicho que reza "el que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija", pues Marco supo hacer  bien el uno dos con Espinosa Equía, quien es muy apreciado entre la gente de esos rumbos, pues ha hecho buen trabajo en favor de los que menos tienen.

 El triunfo de ambos, contrasta con la derrota de otros priistas como José Luis Garza Ochoa, quien dio la cara a los electores para reconocer que el PRI cayó en una severa crisis de credibilidad porque nos apartamos de los principios fundamentales del PRI, así como muchos errores cometidos.

 Y efectivamente, uno de esos errores fue echar por la borda aquel lema del Sufragio Efectivo no reelección, que siempre se ponía en la papelería de los gobiernos revolucionarios, emanados del PRI.

El lema sirvió de inspiración para el levantamiento armado de 1910 por parte del pueblo mexicano que terminó con la dictadura del General Porfirio Díaz al mantenerse 30 años en el poder, pues ese tiempo también de apartó de los principios de justicia social en perjuicio de miles de trabajadores mexicanos.

 Algo pasó en este tiempo pues el PRI dejó de tomar las calles para pronunciarse en contra de la carestía de la vida, de tarifas injustas de servicios  y siempre al lado del pueblo, que reclamaba también mejores salarios.

 Y ahí están las consecuencias, derrotas inesperadas de diputados que buscaron la reelección.

 Definitivamente las cosas han cambiado y el PRI no debe quedarse con las manos cruzadas. Tiene que hacer algo para no desaparecer.