30/Oct/2020
Editoriales

Los cinco grandes movimientos insurgentes previos

 

Faltan ocho días para la celebración del Grito de Independencia. Ese histórico acto detonó un movimiento armado que culminó once años después en la firma del Acta de Independencia que conlleva soberanía nacional. Sin embargo, este fue sólo el último intento, pues antes hubo otros cinco movimientos insurgentes que no prosperaron. 

  

Como antecedente del primer movimiento de insurgencia dado cuando Tenochtitlan, el mayor Imperio existente, cayó en manos españolas, vale recordar el esquema que en 1521 tenía el imperio Mexica. Abarcaba desde Chicomoztoc -La Quemada, Zacatecas-, hasta Chichicastenango en el Salvador. Se integraba de cuatro decenas de reinos como Tlapa (Guerrero), Tuxpam (Veracruz), Oxtilpa (San Luis Potosí), Xoconochco (Chiapas), y Tochtepec (Oaxaca). Y cada reino se dividía en señoríos. 

 

Desde luego, en tan extenso territorio cabían también los enemigos de los mexicas. Algunos cercanos como el imperio de Tlaxcala, el de Michoacán en occidente, la tierra de los Mixes y Zapotecos organizados en muchos señoríos; los Mayas sobrevivientes; y en el norte los incontables grupos de Chichimecas que, siendo bárbaros, se organizaban para hacer la guerra contra los Aztecas. 

 

Al llegar Hernán Cortés encontró que algunos grupos buscaban amigos para enfrentar a los poderosos Aztecas. Por ello los Tlaxcaltecas fueron sus mejores aliados en la conquista de Tenochtitlan, y luego en tierras lejanas como las Filipinas. 

 

Cuando Moctezuma estaba acorralado, pidió ayuda al rey de Michoacán, el caltzonzin Sincihca Tancgaxoan: “el señor de México Montezuma nos envía…  gente que ha venido aquí y nos tomaron de repente, habemos habido batalla con ellos y matamos a los que venían en unos venados, caballeros doscientos y de los que no traían venados… y vienen los de Tascala con ellos…”  y mientras el Caltzontzin lo meditaba, llegó el sanguinario Nuño de Guzmán, con españoles y tlaxcaltecas, conquistando el Reino de Michoacán, y asesinando a traición al Zuangua que gobernaba desde 1510. 

 

El 13 de agosto de 1521, tras un sitio de 80 días, Pedro de Alvarado y Cristóbal de Olid pudieron entrar a Tenochtitlan, masacrando a 15 mil aztecas entre niños, mujeres, ancianos y enfermos. Ante tal catástrofe Cuauhtémoc, el Gran Tlatoani o Emperador, huyó para conseguir tropas, luego de rechazar una negociación de paz. 

 

Pronto regresó a Tenochtitlan con una flota de canoas, pero ahí lo esperaba ya un bergantín y fue capturado en el Canal de Tecuichpoch, llevado a Cortés y, pese a que Cuauhtémoc pedía la gracia de suicidarse o ser ejecutado, Cortés le torturó y conservó como prisionero. Así empezaron los tres siglos de ocupación colonial. 

 

1.- Intento de insurgencia de Cuauhtémoc y los grandes señores indígenas, 1524. 

 

En 1524 Cortés inició con rumbo a las Hibueras -Honduras-, una expedición. En Tabasco -zona chontal-, se refirió a su prisionero como “Cuauhtémoc, rey de Nueva España” y él se presentó como “Capitán de México”. Cuauhtémoc traía en Tabasco un séquito de servidores y en andas -por los pies quemados-, pero el señor de Texcoco -Cacamatzin-, Tetepantecal -2 Viento-, un sacerdote Michoacano -7 Conejo- y un señor Chichimeca -7 Ojo de Reptil- reunían gente para rescatarlo, hasta que el indígena Zoolotlic- descrito como enano, los denunció ante Paxbolonahca -señor de los chontales- quien le avisó a Cortés. 

 

Al saberlo Cortés regresó a Cuauhtémoc a la prisión y lo bautizó como Don Juan o Don Fernando, e inmediatamente le cortaron la cabeza, clavándola en una ceiba. Todos entendieron el mensaje: si a Cuauhtémoc lo ejecutaron, había que alinearse. Al mismo tiempo Cortés ofreció beneficios a los jefes indios que le ayudaran contra Michoacán, y consiguió que se le sumaran algunos señores aztecas, jefes mayas, y chontales, acabándose el primer movimiento insurgente, junto con la vida del último Tlatoani.  

  

 

2.- Plan de Independencia de Guillén de Lampart en 1642 

 

El irlandés Guillén de Lampart, nacido en 1611 fue un aristócrata ilustrado en Europa; no era religioso, sino humanista, que creía en la igualdad de los hombres. En su paso por el ejército irlandés testificó la crueldad contra plebeyos y esclavos, mientras la nobleza disfrutaba de una vida cómoda. 

 

Por sus dotes de valor y cultura fue consejero y espadachín del duque de Olivares, Hombre de la Cámara -consejero privado- del rey Felipe IV, el rey Planeta. Con esa posición Lampart pidió conocer Nueva España y fue incluido en el numeroso séquito del virrey Diego López Pacheco, llegando en 1640. Y de inmediato advirtió las injusticias sociales reinantes. 

 

Pronto elaboró y puso en marcha un osado plan casi imposible de lograr. Denunció de hechicería ante la Inquisición a varios jefes militares de la Ciudad de México, quienes fueron presos o suspendidos de sus cargos, y haciéndose pasar por hijo del rey, en 1642 lanzó una proclama que en su parte tercera decía:  

 

“Hacemos notorio a todos que desde luego mandamos publicar y publicamos que en adelante sean desmembrados y apartados de la corona de Castilla todos estos reinos de la gran América y sus adyacentes, sin obedecer a otro príncipe que al que fuere elegido a su tiempo, so pena de incurrir la indignación sonora.” 

 

Pedía que Nueva España fuera un protectorado español gobernado por uno de los hijos del rey; en su documento liberaba a indios, negros y mestizos. Envió copias al rey  buscando su compasión por las castas, pero fue capturado por la Inquisición. Estuvo preso por ocho años y cavando un túnel escapó para intentar ahora llamar la atención del virrey con su documento Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare. Trató de huir a San Lorenzo de los Negros hoy Yanga, Veracruz.

 

Como era lógico, fue encontrado, capturado y quemado vivo en la hoguera en 1659. En su honor existe en el Monumento a la Independencia en la ciudad de México (El Ángel) una estatua donde aparece a punto de ser quemado. 

 

 

3.- Plan de Independencia de México en 1765. 

 

Esta historia está basada en noticias de Londres que llegaron a México el 8 de agosto de 1766. Comienza cuando el religioso y arquitecto francés monseñor Guiller, escribió al caballero d'Edon -un espía y diplomático francés- que, a principios de junio de 1765, se encontraron en Madrid dos mexicanos que por años buscaban en Europa apoyos para independizar a la Nueva España.  

 

Esos dos mexicanos anónimos alegaban una serie de abusos que hacían insoportable la vida para todos los habitantes de la Nueva España, desde el trato a indios y negros, hasta la restricción de derechos de mestizos y criollos, con todo y que los impuestos eran muy elevados, sólo la nobleza aprovechaba el injusto sistema. 

 

Monseñor Guiller asegura que los mexicanos habrían ofrecido Veracruz y San Juan de Ulúa al rey de Inglaterra, a cambio de 4 mil soldados católicos de tierra y mar, para liberar al resto del Virreinato. Esto es interesante además del objetivo libertario porque ya se hablaba de un sistema republicano, sin nobleza, algo inédito en aquel tiempo. Los puntos básicos del plan eran: 

 

“1º Que S.(u) M.(ajestad) B(ritanica) reconocería la noble y poderosa República de Méjico por Soberana, é independiente, y que haría con ella una alianza ofensiva y defensiva, perpetua, é irrevocable. 

 

2º Que apoyaría la revolución por los medios que el representante de la república indicase á los Ministros de S. M. B. 

 

3º Queriendo la República formarse una Barrera, y cediendo… el Govierno de los Pueblos de Orizaba, Jalapa, Córdoba, y Países dependientes hasta Veracruz … con título de Ducado, bajo el nombre de Orizaba, y la Dignidad hereditaria… con dos millones de pesos de renta cada año que le serían pagados por la República deviendo mantener un Cuerpo de 4000 hombres de tropas regaladas de Europa, y catholicos, y 6000 hombres de Milicias del País, con las Fortificaciones, Arsenales, Almacenes de armas y municiones … S. M. B. no le inquietará en sus posesiones, … y el Duque de Orizaba recíprocamente estará siempre prompto á ayudar y socorrer á los Ingleses de Veracruz y San Juan de Ulúa en todos los casos que podrán acaecer. 

 

4º Que la República… cede, y es garante á S. M. B. de la Soverania de la Ciudad de Veracruz, y á la Isla de San Juan de Ulúa, … que los criollos y Indios allí establecidos, no sean inquietados ni en su Religión ni en sus vienes, los que tendrán libertad de manejar, vender ó arrendar como podrían practicarlo en los Dominios de la República, y que en los impuestos y cargas del Pueblo se les considere como á los sugetos mas privilegiados. 

 

5º Que la República se obliga á no recivir otras Mercaderías de Europa directa ó indirectamente que las conducidas por los Navíos de S. M. B. Y su representante harán un tratado de comercio con S. M. para evitar todo asumpto de queja á una y otra parte que será ratificado por el Senado en su primera Sesión, así como todas las demás combenciones acordadas entre S. M. B. y dicho Representante. 

 

6º Que la República mantendrá un Ministro cerca de S. M. B. el cual será tratado… como una Potencia estrechamente unida de afecto, é intereses á la Monarquía Británica.” 

 

Pero algún espía notificó al virrey Carlos Francisco de Croix, Marqués de Croix del plan el 26 de febrero de 1766, quien informó al rey y la armada española aumentó su presencia en Veracruz y en el patrullaje de los mares. En esas condiciones nunca se pudo concretar este Plan de Independencia que pretendía vincular económicamente a nuestro país con Gran Bretaña.

 

  

4.- Plan de Independencia de fray Melchor de Talamantes

 

El fraile peruano Melchor de Talamantes o Melchor de Talamantes Salvador y Baeza tuvo una destacada actuación cuando Fernando VII fue preso de Napoleón. En Ciudad de México se citó a una reunión para determinar si se debería ser leal a Fernando VII o reconocer a José Napoleón como rey de España o, si la Junta gobernaría en 1808 el virreinato mientras el rey estuviese cautivo. 

 

Ahí soltó su propuesta fray Talamantes que puso a pensar a los criollos del Ayuntamiento: la formación de un Congreso el 3 de julio de 1808, que promoviera cierta autonomía de la colonia. Los puntos inmediatos serían: 

 

“1. Nombrar al virrey capitán general del reino y confirmar en sus empleos a todos los demás. 

 

5. Suspender al tribunal de la inquisición la autoridad civil, dejándole sólo la espiritual, y ésta con sujeción al metropolitano. 

 

6. Erigir un tribunal de revisión de la correspondencia de Europa, para que la reconociese toda, entregando a los particulares las cartas en que no encontrase reparo, y reteniendo las demás. 

 

7. Conocer y determinar los recursos que las leyes reservan a su majestad. 

 

8. Extinguir todos los mayorazgos, vínculos, capellanías, y cualesquiera otras pensiones pertenecientes a individuos existentes en Europa, incluso al Estado y marquesado del Valle. 

…. 

 

13. Nombrar embajador que pasase a los Estados Unidos a tratar una alianza y pedir auxilios.” 

 

Y también proponía la creación de un Congreso estamental, donde participaran universidades, milicia, representación de las ciudades, de los comerciantes, mineros, agricultores y otras clases que podrían variar la forma de gobierno. 

 

Los peninsulares residentes en Nueva España temían que los criollos y el pueblo lo aceptara, o que el virrey Iturrigaray, hombre muy popular, se nombrara rey de la colonia. En respuesta al plan de Talamantes se aprehendió al virrey y a los criollos que apoyaban el plan. Talamantes fue capturado y encerrado en “una tinaja” en San Juan de Ulúa donde enfermó de fiebre amarilla y durante su juicio murió el 9 de mayo de 1809. Así se cierra el expediente del Plan de Independencia Talamantes.   

 

 

5.- La propuesta de Independencia de Francisco Primo de Verdad en el Ayuntamiento de México. 

 

Pocos días después de la propuesta de Talamantes, los regidores Francisco Primo de Verdad y el regidor Juan Francisco Azcárate y Lezama, en sesión ordinaria del 19 de junio de 1808, propusieron al virrey que todos los ayuntamientos del virreinato enviaran un diputado y entre ellos eligieran a un gobierno provisional que no reconociera ningún monarca. 

 

Que sólo se reconociera al virrey Iturrigaray como jefe de los ejércitos que protegerían a Nueva España. Pero estos intentos del padre Talamantes y del regidor Primo de Verdad fracasaron porque el 15 de septiembre, un grupo de peninsulares tomaron el palacio virreinal, capturaron a Iturrigaray y aprehendieron a los criollos que apoyaban el plan. 

 

El resultado de esta intentona de independencia fue que Primo de Verdad fuese enviado a las celdas del palacio del arzobispado de México, y amaneciera muerto el 4 de octubre de 1808. 

 

Estos fueron los cinco grandes movimientos insurgentes previos al de Padre Hidalgo de 1810. Durante los trescientos años de colonia, la corona española siempre tuvo a quien combatir, pues los indios bárbaros nunca se dieron por vencidos. Así se forjó nuestra nación, desde un rompecabezas de señoríos y reinos, pasando por la colonización y luego la Independencia; de ahí surgió nuestra nacionalidad mexicana. 

 

Fuentes 

Planes de la Nación Mexicana, libro uno, Cámara de Diputados 

Relación de Michoacán, Jerónimo de Alcalá, El Colegio de Michoacán 

México a Través de los Siglos, Vicente Riva Palacio et altre, Editorial Cumbre, Tomos II, III y IV 

Cuadernos de Estudios Mayas número 9, UNAM, 1975 

Proclama por la liberación de la Nueva España de la sujeción a la Corona de Castilla y sublevación de sus naturales. Guillén de Lampart.  1642