08/Dec/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

15 de noviembre de 1807: nace en la ciudad de México, Leopoldo Río de la Loza Guillén, quien sería un científico destacado. Hijo de Mariano Río, químico práctico que tenía un pequeño laboratorio de productos químicos y que muere en 1819 cuando estaba trabajando con bicloruro de mercurio y explotó el laboratorio. Como producto de esa explosión, se incendió el local y hasta el propio Leopoldo se lesionó en sus vías respiratorias. La fecha del nacimiento de Leopoldo tiene dos versiones, una la que apunto que es Día de San Leopoldo, y otra es el día 6 de ese mismo mes y año. Pero lo que es totalmente certera es su carrera profesional, pues su niñez pasó entre matraces y productos químicos, por lo que su vocación por la farmacia y la química se desarrolló desde siempre. En 1822 se matricula en la Escuela de Cirugía y en el Jardín Botánico, tomando también clases de química en la Escuela de Minas. En 1827 se recibió de cirujano, en 1833 de médico farmacéutico y en 1835 fue inspector de botánicas y medicinas en la facultad médica. Sus aportaciones al combate de la epidemia de Cólera Morbus le dieron fama y prestigio nacional. Entre los cargos que desempeñó, destacan haber sido inspector de botánica y medicina por la Facultad Médica; proveedor general de las ambulancias médicas; inspector de establecimientos industriales; y miembro del Consejo Superior de Salubridad. Escribió varias obras técnicas que han sido libros de texto en las universidades del siglo pasado: Las aguas potables de la Ciudad de México, El azufre de nuestros volcanes; La sal del perímetro de los lagos, así como Introducción al estudio de la química.  Muere en la ciudad de México el 2 de mayo de 1876 y su nombre es perpetuado en diversas calles y avenidas del país.