12/Aug/2020
Editoriales

Jacobo Zabludovsky

 

Nació en una vecindad de la calle Dr. Barragán No. 27  en la Colonia Doctores, de la Ciudad de México , el 24 de mayo de 1928, allí pasó los primeros años para luego irse a vivir a “La Merced”, su entrañable barrio al que veneraba y que cada que tenía oportunidad, sobre todo después de una comida, lo recorría mostrándonos cada rincón del Centro Histórico, contándonos detalles de su historia y sus antiguos moradores. Decía que estudió la primaria y la secundaria “sin cruzar una calle” , ya que estaban en su misma cuadra.

 Uno de los personajes más cultos que he conocido, sin duda fue al Lic. Jacobo Zabludovsky Kravesky al que tuve el privilegio de tratar  durante más de 10 años como compañero de trabajo , al que llegué a estimar y admirar por su vasta cultura, disciplina en el trabajo y hombre de bien. Trabajó para Televisa durante 50 años y condujo durante 27 años el programa “24 Horas”, el más visto en México.

 Vivió en vecindades de la Ciudad de México (“éramos pobres pero no me daba cuenta”), estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y se tituló de Abogado en la Facultad de Derecho de la UNAM a la que amaba. Su primer trabajo como periodista fue en  “El Redondel” donde cubría la sección de espectáculos y tenía que asistir a los principales teatros que estaban muy cerca de su casa como el Virginia Fábregas, El Principal , el Arbeu  y El Colonial, donde conoció a personalidades del medio artístico como a Cantinflas, Pedro Vargas, Palillo , entre otros, todo esto a la edad de 15 años.

 Maestro por excelencia, así narraba él mismo lo que había vivido: “ Este oficio me sentó frente a Ben Gurrión para compartir la comida en el kibutz de Z deBoker. Me llevó a viajar con todos los Presidentes de México, desde Adolfo Ruiz Cortinez en 1956 a Panamá, hasta Vicente Fox. Me hizo entrar con Fidel Castro a La Habana en 1959. Me dio el privilegio de ver caer el Muro de Berlín y ser testigo de la muerte del Mundo Socialista. Viví los estallidos atómicos del siglo XX, el renacer de Israel, gocé caminar con Rubinstein en Paris, que me cantara Lola Beltrán frente a un Leonid Brezhnev estupefacto en el Kremlin. Hablar de arte con Salvador Dalí en Cadaquez. He podido estar en la caída del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, en la muerte de Franco, el funeral de Churchil, el sepelio de De Gaulle, las balas asesinas de los dos Kennedy. El cambio del Mapamundi entero. Narré el dolor de México en el terremoto de 1985, así como el inicio de la era espacial y el regocijo de la llegada del hombre a la luna”

 Fue amigo de José Pagés Llergo  director de la Revista Siempre! ,al que conoció en el restaurante “Focolare” de la zona Rosa, y al contarle que iría a Estambul invitado por Air France a inaugurar un vuelo de un “avión sin hélices  llamado jet” le propuso hacer un reportaje sobre Pierre Lotti, autor de novelas impresionistas, allí nació una amistad que perduraría hasta la muerte.

Fue el hombre más importante de la televisión de la segunda mitad del siglo XX, ejerció el oficio de vivir con una disciplina a toda prueba. Formó a muchos periodistas, no traicionaba una amistad por una noticia.

 Por ser respetuoso de su privacidad, nunca le pregunté sobre el movimiento del 68 del que tanto se habla y se le menciona, sin embargo, en pláticas informales le escuche decir que el programa “24 horas” comenzó el lunes 7 de Septiembre de 1970, es decir, dos años después de los sucesos del 68, en ese tiempo, tenía un noticiero matutino en compañía de Pedro Ferriz Santacruz.

 En relación al jueves de Corpus, decía que cuando un partido es dueño de todos los poderes, incluyendo el financiero, la iglesia y el ejército, también la prensa estaría   supeditada al poder. Llegó a darse el caso que un Presidente le llamara al Sr. Azcárraga para reclamarle que Jacobo usaba corbatas negras en memoria de los caídos el 68 .

  La realidad, fue qué hubo de parte del gobierno, estrictas órdenes de no exagerar la violencia.

 Una mente brillante, que guardaba con gran exactitud, fechas, nombres, lugares y eventos. Sus relatos eran muy precisos, sin duda fue el creador del periodismo por televisión. De culta conversación, en largas comidas, acompañados también de nuestro mutuo amigo Gabino Lombana , de sobremesa se hablaba de Toros, muy seguido veía en su oficina a Luis Castro “El Soldado”, confesaba que Fermín Espinoza “Armillita”, del que fue su amigo, le dio la alternativa de paellero en casa del ganadero Javier Garfias  y explicaba que la paella (no paellera) era redonda para que se reuniera la familia y los amigos en torno a ella. Pero confesaba que su torero preferido fue Lorenzo Garza y contaba muchas anécdotas de él. En cuestión de música, mucha gente piensa que sólo le gustaban los tangos, falso, le gustaba todo tipo de música, desde el jazz hasta la zarzuela. Cuando hablaba de boleros era platicar una hora. Decía que el mejor bolero era “Cenizas” de su amigo Wello Rivas porque era perfecto, alguna vez se lo escuché cantar en voz baja. “Malena” era su tango preferido y cuando le conté que yo había conocido dos años antes de su muerte, en uno de mis viajes a la Argentina y  por accidente a Irineo Legisamo, el jockey de Gardel, me contó historias extraordinarias.

 El 30 de marzo del año 2000, a las 5 de la tarde, tomó la decisión personal de renunciar a Televisa, su casa durante 50 años, el lugar donde pasó más tiempo que en ninguna otra parte, lo hizo, por lealtad a su hijo Abraham, porque creyó que se cometía con él una injusticia. Esa misma noche, realizó su último programa de “24 Horas” y simplemente al terminar, anunció que el programa llegaba a su fin, antes, una llamada del Presidente Zedillo para desearle suerte. De fondo se escuchó el tango “Uno”, de Mariano Mores y Santos Discepolo.

 Continuó en la radio, el 1 de Septiembre del 2001, en un extraordinario programa , “ de 1 a 3” , que iniciaba con el “parte de guerra” con las noticias sobre narcotráfico y terminaba contando la historia de un tango. Fue la culminación de una brillante carrera entregada al periodismo, llegó a ser el hombre más importante de la noticia. Recibió el Diploma de Honor del Bicentenario y aún se recuerda como inició su discurso: “Se nos premia hoy no por ser los héroes de mil batallas, si no los vencedores de mil derrotas”. Su columna “Bucareli”  en “El Universal” era de las más leídas. Fue miembro distinguido del Patronato de la UNAM y principal impulsor de la restauración del Centro Histórico.

 Su última aparición en televisión fue en Cuba, transmitiendo el 2 de junio de 2015 , un partido  de fútbol de la Selección Cubana contra el equipo Cosmos de Nueva York.

 Con una capacidad de asombro que nunca perdió, reflexivo y sensible, con un gran sentido del humor, por donde pasó dejó huella. Falleció el jueves 2 de julio de 2015. Hace 5 años.