14/12/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Jerónimo Treviño

Jerónimo Treviño fue un gobernador importante. Ciertamente “más militar que estadista”, Santiago Roel dixit, pero con méritos suficientes para ser uno de los grandes gobernantes. Jerónimo Treviño Leal, nacido en 1836 en La Escondida, de Cadereyta Jiménez, descendiente de Antonio Treviño y Francisca Leal, era un bravo adolescente que sintió el primer llamado de las armas cuando vio a unos abusivos soldados norteamericanos, dependientes de quienes ocupaban y gobernaban Nuevo León, saquear en varias ocasiones la huerta familiar. El joven Treviño aguantó su coraje, templando su carácter violento.

 

Cursó sus primeras letras en Cadereyta y estudió la secundaria en el Seminario de Monterrey, teniendo que suspender sus estudios por la Guerra de Reforma y entonces ya atendió a su vocación. Ingresó a la carrera de las armas en 1858 a las órdenes de Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Juan Zuazua y desde luego, Santiago Vidaurri. Sin embargo, tiempo después, la zigzagueante vida política le llevó a servir a las armas nacionales contra –precisamente- Santiago Vidaurri, cuando Silvestre Aramberri lo derrocó (a Vidaurri) y fue nombrado Gobernador del Estado.

 

                                                      Su carrera militar

 

La presencia militar de Treviño fue in crecendo desde la famosa Batalla de Santa Gertrudis, en 1866, cuando el ejército mexicano, al mando del general Escobedo, derrotó contundentemente a las fuerzas imperialistas. Y luego refrendó su capacidad militar en la batalla de San Jacinto contra el conservador Miramón, así como en el Sitio de Querétaro, donde fue herido, pero estaba feliz porque se consiguió el objetivo final: capturar al emperador Maximiliano.

 

                                        Veinte cambios de gobernador en una década

 

Nuevo León sufrió, entre la caída del imperio de Maximiliano en 1867 y el inicio de la dictadura porfirista de 1877, una gran cantidad de cambios de gobernador. Fueron ¡veinte!, algo que ni siquiera a nivel nacional sucedió, porque el Poder Ejecutivo Federal más o menos se estabilizó con: Benito Juárez, de 1857 hasta 1872; Lerdo de Tejada, de 1872 a 1876 (el sustituto legal era José María Iglesias, quien no llegó a gobernar); y con Porfirio Díaz que gobernó por tres décadas, exceptuando el intersticio de Juan Nepomuceno Méndez entre 1876 y 1877, y el gobierno de Manuel González de 1880 a 1884.

 

Tal inestabilidad local se explica porque de 1867 a 1877, estuvo vigente la Constitución del Estado de Nuevo León y Coahuila, siendo que, para 1864, ya se habían separado los dos estados. Esto era irregular, pues Coahuila se regía por su propia Constitución Política de mayo de 1869, y fue hasta 1874 que Nuevo León tuvo la suya propia. Cuando las tropas francesas desocuparon el territorio nacional, y el presidente Juárez regresó a la ciudad de México, nombró gobernador de la ciudad de México (comandante militar de la plaza México) al general Jerónimo Treviño quien, en diciembre de 1867, renunció para ser nombrado gobernador de Nuevo León.

 

Tan solo Jerónimo Treviño fue tres veces consecutivas gobernador del Estado: durante la llamada Segunda República Restaurada, y una vez más, en 1913 gracias al maderismo. La primera vez fue nombrado interino por Juárez -4 de diciembre de 1867-, y llamó a elecciones -1867- donde fue electo, y luego reelecto en 1869 y en 1871, para finalmente, regresar un tiempito a la gubernatura en 1913.  

 

                                                Su obra de gobierno.

 

En su primera gubernatura de 1867 a 1868 enfocó sus esfuerzos a la seguridad pública, combatiendo a los indios salvajes y sancionando a los nuevoleoneses que colaboraron con los invasores franceses y que no habían sido castigados con el rigor que marcaban las leyes. En 1868 se elevaron al rango de municipio las rancherías o poblados de General Escobedo, General Bravo, General Treviño y Villa de Juárez.

A mediados del año 1868 combatió y venció personalmente en Mamulique, al antiguo capitán imperialista Cenobio Díaz, quien se había alzado. Entre el 9 de junio y el 9 de agosto de 1869 fue gobernador interino Trinidad de la Garza Melo, presidente del Tribunal y en ese breve lapso se hizo el primer intento de elaborar códigos penales y civiles netamente nuevoleoneses, aunque no se pudo concretar el proyecto.

 

Treviño había pedido al Congreso del Estado una licencia por dos meses en razón de que “ocupado en la cosa pública sin interrupción desde el año de 856 (sic) he tenido que abandonar el cuidado de mis negocios particulares”.

 

                                          La primera Reforma Administrativa

 

En septiembre de 1869, durante la apertura del periodo de sesiones del Congreso del Estado, Treviño anunció que la seguridad, es decir, el combate contra los indios y los salteadores de caminos, continuaría y que los trabajos de la Secretaría de Gobierno se dividirían en secciones, situación que por primera vez se daba en el estado, sentando el precedente de la primera reforma administrativa para crear otras dependencias estatales, y que eran:

1.- Relaciones y Hacienda: por relaciones se entendía las comunicaciones con los demás estados y la federación, y por hacienda las facultades que antes ejercía la tesorería del estado, además de la vigilancia de las haciendas municipales.

2.- Guerra y Gobernación: por guerra se entendía la defensa y pacificación del estado, así como el reclutamiento para la Guardia Nacional; por gobernación se entendía el funcionamiento interno de la administración, la organización de las elecciones, la imprenta del gobierno y el Registro Civil, institución que apenas comenzaba a acreditarse.

3.- Justicia, Fomento e Instrucción pública: que abarcaba el cumplimiento de las leyes, el fomento económico, especialmente el telégrafo, el fomento al uso de tierras ociosas, ferias y la beneficencia, hospitales y cárceles; así como también las escuelas. El gobernador Jerónimo Treviño inició la práctica de derogar impuestos a las industrias que se establecieran en el Estado, como atractivo para la creación de empleos.

 

                                               La reelección de 1869

 

La población estaba satisfecha con su desempeño así que, en las elecciones celebradas en septiembre de 1869, sin problema alguno Jerónimo Treviño se reeligió. Sin embargo, a los pocos días, el 17 de noviembre de 1869 pidió licencia y entró como gobernador interino Lázaro Garza Ayala quien gobernó hasta el 17 de febrero de 1870. Esta vez la licencia fue para atender negocios propios del Estado en la capital de la República.

 

En esta administración de Treviño destacan los reglamentos promulgados para el Hospital González, otorgar el perdón para quienes se habían involucrado en actos contra el gobierno, las mejoras a la Guardia Nacional y el impulso a la educación superior al concluir el edificio del Colegio Civil (septiembre de 1870), y además se creó la Escuela Normal de Profesores. Al concretar este logro solicitó licencia, y ahora fue sustituido por Eleuterio González “Gonzalitos”.

 

Es necesario señalar que una de sus más importantes funciones gubernamentales fue el ejercicio de su oficio militar en favor del Estado. Así persiguió y derrotó a cabecillas que alteraban el orden, como fueron Pedro Martínez y Ambrosio Ayarzagoitia. Además, Jerónimo Treviño se empeñó en que se aplicara en Nuevo León una de las leyes de reforma más olvidada y de gran importancia, como es la del Sistema Métrico Decimal, con la cual se volvió nuestra entidad en una más competitiva comercial e industrialmente.

 

Su denegada renuncia a la gubernatura

 

Sin embargo, el 26 septiembre de 1870 el gobernador Treviño presentó su renuncia al Congreso del Estado: “hace algunos meses que considerando mis intereses particulares debí presentar ante ustedes (el Congreso) la renuncia al honroso cuanto inmerecido cargo con el que el pueblo de Nuevo león me distinguiera para regir sus destinos pero las circunstancias anómalas por que el estado pasó en los próximos meses anteriores me lo impidió del todo, y muy lejos de dirigirla entonces a ustedes creí de mi deber atender de preferencia a la salud del estado, que amenazada seriamente por la revolución parecía envolver en un conflicto de grandísimas consecuencias”.

 

El Congreso del Estado no aceptó la renuncia argumentando que era muy importante que el general Jerónimo Treviño estuviera al mando del Estado. Pero lo que sí consiguió fue una licencia que provocó que el 17 de octubre de 1870 llegara a la gubernatura interina José Eleuterio González, y para el 30 de noviembre Treviño ya estaba de regreso al poder.

 

La fallida reforma fiscal

 

En este gobierno, Treviño intentó una reforma fiscal, buscando hacer más justa la carga impositiva, eliminando los impuestos obligatorios e iguales para todos, fijando que solamente quienes generaran más de cien pesos al año pagarían impuestos de forma proporcional a sus ingresos. Desafortunadamente, ante la ausencia de un censo económico, no pudo aplicarse tal medida.

 

Y para colmo, la pésima situación económica del estado forzó a que, para el año 1871, se restableciera el llamado “arancel Vidaurri” (originalmente promulgado el 6 de febrero de 1858) que fijaba impuestos para las mercancías nacionales e internacionales que ingresaran al Estado, sin embargo, lo moderó reduciendo el impuesto a los “artículos de primera necesidad para solo el consumo de los pueblos fronterizos hasta esta capital, de los cuales se pagará el cinco por ciento” en lugar del 10% que fijaba el mencionado arancel Vidaurri.

 

Estas condiciones desfavorables hicieron que, en 1871, en medio de una elección controvertida Jerónimo Treviño fuera reelecto como gobernador de Nuevo León una vez más.  Continuará…

 

Fuentes:

Reseña Biográfica de Gerónimo Treviño, (1836-1914) Eugenia W. de Meyer, Cuadernos de Lectura Popular.

Nuevo León, apuntes históricos. Santiago Roel, Editorial Castillo.

Colección de leyes, decretos, circulares y documentos oficiales del Gobierno del Estado, volumen II, pp 112-149

Periódico Oficial del Estado, años de 1867, 1868, 1869, y 1870.