23/09/2018
Editoriales

Historieta El Euro

Cuando en diciembre de 2001 supe el ambicioso proyecto del euro, sonreí pensando que iba a fracasar, pues en ese tiempo el dólar se veía muy fuerte.

Además, no creí que tantos países independientes y autónomos, con su propio poder económico suprimirían su moneda para regirse con una nueva.

Hablamos de Alemania, Austria, Francia, Italia, España, Bélgica, Finlandia, Grecia, Portugal, Luxemburgo y Países Bajos.

Todos cederían una parte de su soberanía, pues con idioma diferente y tratos comerciales disímbolos, así como niveles de vida diversos, desde mi humilde visión era casi imposible el éxito del proyecto.

A los 16 años de lanzado, el euro sobrevive y por lo visto, habrá moneda europea para rato.

Claro que no es la primera, pues hace casi dos mil años, Constantino el Grande (306-337) creó el Solidus Aureus, una moneda única que garantizaba la estabilidad económica del Imperio romano de Oriente.

Esta moneda de oro, El Solidus, estuvo vigente hasta la dinastía de los Comnenos de Bizancio (Siglos XI – XIII), o sea que tuvo ocho siglos de vigencia.

Fue tan importante que de su nombre, viene el término “sueldo”, así como de su derivado solidatus, viene “soldado”, voz con la que se denominó a los mercenarios que en la edad media recibían dinero por servicios militares.

Desde luego que, como todo invento bien nacido, vinieron otros como por ejemplo, se crearon las Casas de Cambio.

Eran necesarias porque las demás monedas eran de cobre o de plata y la Hacienda, manejada por el Imperio romano, exigía su pago en Solidus, obligando a canjear las diversas monedas por la oficial.

Vista esa comparativa, al Euro le faltan sólo 700 años para igualar a su antecesor, el Solidus Aureus.