13/11/2018
Editoriales

Enero 29 de 1970: Se reforma la ley electoral de 1951 y se concede el voto a aquellos mexicanos que cuenten con 18 años cumplidos.

Enero 29 de 1970: Se reforma la ley electoral de 1951 y se concede el voto a aquellos mexicanos que cuenten con 18 años cumplidos. La ley electoral anterior, la de 1951, promulgada por el presidente Miguel Alemán, concedía el sufragio a esa misma edad sólo si la persona de 18 años era varón y casado. Esta ley ya superada contenía otras reformas como que los candidatos a diputados y senadores deberían ser registrados por sus respectivos partidos en fórmula, es decir, un candidato a propietario y un candidato suplente, pues había discrecionalidad a ese respecto.

Pero ya en 1970, el presidente Gustavo Díaz Ordaz que cargaba con el lastre político de la matanza estudiantil de 1968 y el candidato del PRI, Luis Echeverría, que había sido su secretario de gobernación en ese histórico choque entre el ejército y miles de estudiantes que protestaban en las vísperas de la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1968, estaban urgidos de vínculos amistosos con los jóvenes.

Se trataba de darle a la juventud una mayor presencia política, pues comenzaban a cundir por todo el país grupos guerrilleros de jóvenes que asaltaban bancos para hacerse de recursos y buscar un estallido violento al unísono en distintas regiones de México. En ese mismo tenor, el 22 de diciembre previo, se había promulgado el decreto que reformaba el artículo 34 constitucional que afirma que, para ser ciudadanos de la República, los varones y mujeres que tengan calidad de mexicanos deberían haber cumplido 18 años y tener "un modo honesto de vivir", lo que significaba que se les reconocía su calidad de ciudadanos pero no podían votar aún sin las condiciones mencionadas.

Como podrá advertirse, después del 68 la política se ocupó más de los jóvenes y cuando Echeverría llega a la Presidencia de la República, incluye en su gabinete a varios de ellos, mientras que en la Cámara de diputados federales se estrenaban también nuevos rostros de aquella juventud agraviada que buscaba mayores espacios para su desarrollo, pues antes de estos grandes movimientos, los jóvenes no teníamos casi ningún derecho y estábamos limitados no sólo en los derechos políticos, sino que la propia sociedad desdeñaba las capacidades de la juventud en casi todos los ámbitos económicos, destinando su presencia a sólo el deporte amateur y como trabajadores con derechos inferiores a los mayores de edad.

Por eso el éxito de la música de Rock y de protesta, la moda retadora del vestido, los festivales juveniles desenfrenados como el celebrado en Avándaro, EDOMEX, al año siguiente, que buscaba imitar al de Woodstock del estado de New York en 1969, pues la juventud se sentía denigrada. Los jóvenes que formaban su propia familia en ese tiempo (entre ellos quien escribe estas líneas), veían un México pleno de oportunidades pero temían que en cualquier momento hubiera nuevas demostraciones de autoritarismo, así que se formó una generación de hombres y mujeres emprendedores, de carácter duro, cuyos sobrevivientes rondan las siete décadas. Las reformas electorales han acompañado al desarrollo nacional desde el inicio del México independiente.