21/07/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Marzo 24 de 1829: Nace en Bahía del Espíritu Santo (hoy Corpus Christi, Texas), cuando Texas era México, Ignacio Zaragoza, quien sería militar fuera de serie. A los 24 años se incorporó en su segunda tierra, Monterrey, a la Guardia Nacional de Nuevo León, en donde su instinto militar nato le llevó a ser capitán y en los campos de batalla, cuando tuvo la oportunidad de participar en la guerra de reforma defendiendo sus ideales que coincidían con los del presidente Benito Juárez García, terminó siendo general, e incluso secretario de guerra y marina en el gabinete juarista en 1861.

Para Zaragoza nada estaba antes de los intereses de México. La mejor prueba la dio a finales de diciembre de 1861 cuando los franceses, ingleses y españoles estaban a punto de invadir nuestro país, algo que sólo hizo Francia toda vez que Juárez consiguió que las otras dos naciones recularan sin disparar un tiro. Ignacio Zaragoza decidió ir al frente de defensa ante la inminencia de la invasión, sin detenerse por la grave enfermedad de su esposa Rafaela, quien se quedó agonizando en Monterrey, y cuando él marchaba a cumplir su deber, el día 13 de enero de 1862, ella murió. Así se quedó al frente de su ejército esperando la llegada a Puebla de los franceses encabezados por el famoso general y conde De Lorencez.

Eran las primeras horas del día antes de amanecer del 5 de mayo de 1862, informado de la cercanía del enemigo, salió Ignacio Zaragoza de su oficina, y encontró a su ejército desanimado, lo cual le hace sacar su casta de guerrero que desde niño tuvo. Les dijo poco antes de las cinco de la mañana algo más o menos así: “Soldados: ustedes fueron héroes combatiendo por la Reforma y no una sino infinidad de veces han podido doblar la cerviz de sus adversarios…

Hoy van a pelear por la Patria y yo me prometo que en esta jornada ustedes conquistarán un día de gloria. Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero ustedes son los primeros hijos de México y ellos les quieren arrebatar su patria. No podrán, leo en su frente la victoria… tengan fe y ¡viva la independencia nacional! ¡viva la patria!. Al término de la batalla, Zaragoza informó lacónicamente en un telegrama al presidente Juárez: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria, señor Presidente”. Cuatro meses después de su histórica victoria militar que aún se celebra en Estados Unidos, no digamos en nuestro país, Ignacio Zaragoza muere el 8 de septiembre de 1862 a los 33 años de edad, a raíz de una infección intestinal.