16/Sep/2019
Editoriales

El Estado y la Revolución, 1917. Por Lenin

En el prefacio de su primera edición, Lenin dice en este libro que su objetivo es estudiar, para reestablecer, la teoría marxista del Estado, y extraer las enseñanzas de las revoluciones rusas de 1905 y especialmente la de 1917. El Estado es un instrumento, en manos de la clase dominante para oprimir a la clase dominada y mantenerla en sumisión. Su papel principalmente –aunque no sólo- represivo es manifiesto.

Todo Estado es así una “dictadura de clase”. Dictadura significa para Lenin que el poder del Estado es siempre el ejercicio, violento en su esencia, de un dominio que el derecho “sanciona” después de realizado. El autor desgaja los principios de una estrategia revolucionaria proletaria. La conclusión esencial de Lenin: no es posible una revolución proletaria si el aparato del Estado burgués no es destruido al mismo tiempo que conquistado. Porque el aparato no es sólo el instrumento en manos de una clase, sino la materialización del dominio de esa clase.

Apoderarse de la máquina no es suficiente, porque sus estructuras conducen al dominio de la clase burguesa. El Estado y la Revolución es una obra que, si bien no aporta mucho al debate actual, sí debemos de releer porque nos permite advertir el espíritu de algunos cambios que actualmente se están dando. Hace un siglo que Lenin postulaba estas ideas que ahora parecen revivir en su planteamiento toral: se busca conquistar para destruir el aparato del “Estado burgués”, e instalar una “Dictadura de clase”, que primero actúa y después sanciona el derecho.