21/09/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Manuel María De Llano, primera de cuatro partes

Con este texto iniciamos el estudio de la obra del gobernador Manuel María De Llano, destacado liberal nuevoleonés, que fue cinco veces alcalde de Monterrey y en cuatro ocasiones gobernador del Estado. Sus periodos gubernamentales fueron complejos, por lo que desarrollaremos esta historia en unas cuatro entregas.    

 

Manuel María de Llano Lozano nació en Monterrey el 1 de marzo de 1799, en el hogar del ex gobernador Pedro Manuel de Llano y doña María de Jesús Lozano. Cumpliendo con las tradiciones de su época, fue bautizado en la Catedral, y siempre conservó su religión aun cuando su carrera política fue dentro del liberalismo que enfrentó a la Iglesia católica. Su padre lo envió a la Ciudad de México a estudiar medicina. Allí se encontró con el pensamiento liberal y estudió las bases del federalismo norteamericano. Regresó antes de concluir su carrera y de todas formas fue nombrado médico del primer batallón de la Milicia Cívica del Estado.

 

Su primera alcaldía de Monterrey en 1826, a la edad de 26 años

 

Promulgada la Constitución política estatal en marzo de 1825, De Llano fue candidato a la alcaldía mayor de Monterrey. Una vez electo titular de la Comuna regiomontana, rindió su protesta el 1º de enero de 1826, destacando por su talante democrático, pues sin imponer su jerarquía, depositaba en el Cabildo las decisiones cuando tenía diferencias con su criterio. Esto trascendió y le impulsó a llegar a la diputación federal, cuando iniciaban las peleas decimonónicas por el poder político en México.

 

Terminada su legislatura, De Llano publicaba el periódico de oposición El Antagonista que defendía causas liberales, y regresó a ser alcalde de Monterrey en 1832. El alcalde De Llano creó un nuevo sistema distributivo del agua de acequias y “sacas” de agua de los ríos, más democrático, permitiendo el abasto a toda la población, no sólo a los grandes propietarios. Además, en abril formó una comisión con los regidores Garza y Dávila y Salinas “y el síndico más antiguo para que soliciten de albañiles que pongan los pies en donde deben colocarse” lámparas de alumbrado público.

  

Muy a su pesar, retrasó su sucesión un mes y medio al diferirse las elecciones por problemas nacionales. Pero eso no obstó para ser electo diputado local en febrero de 1833. Y siendo presidente del Congreso del Estado, el día 20 de ese mes, fue electo vicegobernador pues al Gobernador lo elegían los Ayuntamientos, que tenían tantos votos como miles de habitantes, y presentaban una lista de cinco candidatos, adjudicándole a cada uno el total de sus votos. Así, Monterrey tenía 16 votos y otorgó 16 votos a Manuel María de Llano, otros 16 a Francisco Iglesias, 16 Manuel Uribe, 16 a Luis Zambrano y 16 a Xavier García; Cerralvo tenía un voto y dio un voto a Francisco Iglesias, otro voto a Xavier García, otro a Matías de Sada, otro a Eusebio Gutiérrez y el último a Jesús María Cantú; y así todos los demás.

 

El Congreso otorgaba el triunfo al candidato que obtuviera la mayoría simple de los votos, y vicegobernador al segundo de mayor votación. Si nadie obtuviera la mayoría, el Congreso votaba entre los dos candidatos con más votos.

 

La suma de votos de los ayuntamientos era 95, pero el de Concepción (Iturbide) con 7 votos, presentó su paquete electoral con defectos, disminuyendo el total de votos a 88, por lo que eran necesarios 45 votos para ser gobernador o vicegobernador del estado. De los 40 candidatos ninguno alcanzó los 45 votos, y los dos más votados fueron: Manuel Gómez de Castro que obtuvo 44 votos y Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, 43. El Congreso decidió por Manuel Gómez de Castro para gobernador; y de entre los más votados para vicegobernador -Garza y Evia con 43 votos y Manuel María de Llano con 42-, el congreso se decidió por De Llano.

 

Primera gubernatura de Manuel María de Llano

Manuel Gómez de Castro ya había sido gobernador de 1827 a 1829, y vicegobernador en funciones de noviembre a diciembre de 1829. En esta ocasión, tomó posesión de la gubernatura el 17 de febrero de 1833 y de inmediato el 18 de febrero, Manuel María de Llano presentó su renuncia al cargo de vicegobernador, pero el Congreso, en sesión del día 19 de febrero de 1833, resolvió de la siguiente forma:

 

“...  La persona del excelentísimo señor vicegobernador don Manuel María de Llano puede ser mucho más útil e interesante a la patria, desempeñando en alto cargo a que esta lo ha llamado para regir los destinos del Estado toda vez que falte el ejecutivo, ha movido a la comisión a opinar que aunque muy laudable el espíritu de desprendimiento moderación y desinterés que motivaron en concepto de los que habla la renuncia que hace el señor Llano Del vice gobierno prefiriendo la misión igualmente ha sido nombrado por el voto reiterado del pueblo para hacer su representante en el cuerpo legislativo; sin embargo con arreglo a la ley constitucional del Estado no debe admitírsele dicha renuncia”.

 

Ese mismo día, 19 de febrero de 1833, el gobernador Manuel Gómez de Castro presentó su renuncia invocando “... Algunas enfermedades que deben impedirme la dedicación necesaria a un encargo tan dedicado, y conociendo por otra parte mi insuficiencia para desempeñarlo en circunstancias tan difíciles como los presentes... Me creo obligado a renunciar, y como defecto renuncio al nombramiento referido”.

 

Cuatro días después, el 25 de febrero de 1833, el Congreso admitiría la renuncia de Gómez de Castro por “El Estado achacoso de salud”: “En consecuencia, el excelentísimo señor vicegobernador del mismo estado, don Manuel María de Llano, se presentará ante esta honorable legislatura a prestar juramento de estilo y acto continuo se encarga de las riendas del gobierno hasta la conclusión del presente bienio constitucional”.

 

De Llano comienza a gobernar, pero se presenta otro problema político de carácter nacional: en el enredado gobierno de Manuel Gómez Pedraza (que debiendo gobernar de 1829 a 1832, gobernó de 24 de diciembre de 1832 al 31 de marzo de 1833) se preparaba la elección federal. En 1832 los candidatos habían sido: Manuel Mier y Terán por los liberales moderados, Valentín Gómez Farías por los liberales radicales y Antonio López de Santa Anna por los conservadores. Pero Mier y Terán se suicidó en julio de 1832, y eso favoreció a López de Santa Anna, quien era apoyado por conservadores y liberales moderados, contra Gómez Farías de liberales radicales.

 

Nuevo León vota por Santa Anna

La elección presidencial era indirecta. Cada Estado enviaba dos nombres: el del Presidente y vicepresidente. El Congreso local lo hizo el 1° de marzo de 1833: para la Presidencia votó por Antonio López de Santa Anna y en segundo lugar por “Balentín (sic) Gómez Farías”. El periodo presidencial empezó el 1° de abril de 1833 y Santa Anna no se presentó a jurar el cargo, entrando el vicepresidente Gómez Farías a gobernar.

 

Acá, el gobernador Manuel María de Llano comenzó a aplicar la política liberal derogando el 18 de marzo de 1833 un decreto que “grava al comerciante o comisionista extranjero, natural, vecino o naturalizado, en un diez por ciento, sobre el cinco que paga el comerciante del país”, abaratando los precios y fomentando el comercio. Además, en acto sin precedente, fija dos días a la semana para audiencias públicas, dedicando el resto de la semana a gobernar.

 

Manuel María de Llano gobierna con la política liberal

“Deseando el gobierno evitar las demoras que muchas veces suelen sufrir algunos asuntos de particulares que se dirigen a su secretaría por medio de memoriales (por escrito), por el acumulamiento de estos, y recargo de esta oficina, ha tenido a bien el excelentísimo señor vicegobernador en ejercicio del poder ejecutivo señalar para el despacho de dichas solicitudes de particulares el viernes y sábado de cada semana, en cuyos días solamente y no en otros podrán ocurrir las partes interesadas por ellos”.

 

Manuel María de Llano se propuso sanear las finanzas y por ello acusó al “Tesorero jefe de Hacienda, ciudadano Miguel Margáin”...  “por la distribución que dio a la cantidad de veinte y cuatro mil pesos contra lo prevenido en la atribución IV y artículo 130 título X de la constitución del Estado”. Se refería a que el “Tesorero jefe” faltó a la confianza del Gobernador al haber dispuesto de 24 mil pesos mediante un documento que no iba debidamente firmado por el Gobernador. El tesorero fue depuesto inmediatamente y se le inició proceso de responsabilidad por el Congreso del Estado.

 

Además, el gobernador pidió al Congreso el establecimiento de un presidio en la Boca de Santa Rosa (territorio de Linares) “para castigo de ladrones, vagos y mal entretenidos y la creación de jueces… en las cabeceras de partido para el más pronto curso de las causas criminales”.

 

Por su parte, el presidente Valentín Gómez Farías intentaba una reforma a la relación Iglesia-Estado que desencadenaría una feroz revolución, y el encumbramiento de López de Santa Anna. Estos hechos repercutirían en Nuevo León y en la gubernatura de Manuel María de Llano. Continuará…

 

Fuentes

Periódico Oficial del Estado 1832 y 1833 versión electrónica.

México a través de los Siglos, versión electrónica para Apple.

La Primera República Federal de México (1824-1835) Michael P. Costeloe, 1983, Fondo de Cultura Económica.