22/07/2018
Editoriales

Enero 12 de 1876: Nace en Monterrey, Pablo A. de la Garza y Gutiérrez, quien sería revolucionario, gobernador del estado y Procurador General de la República.

Enero 12 de 1876: Nace en Monterrey, Pablo A. de la Garza y Gutiérrez, quien sería revolucionario, gobernador del estado y Procurador General de la República. Hijo de Albino de la Garza y Leocadia Gutiérrez, estudia y se gradúa de abogado en el año de 1900.

Se desempeña como Juez de Letras en Salinas Victoria, de donde parte a Sonora pues le nombran asesor de la 1ª. Zona militar, iniciando así una carrera en el área jurídica de la milicia, y posteriormente es nombrado juez en las ciudades de Guadalajara y Veracruz, lugar este último en donde lo nombran poco después, fiscal estatal.

Regresa a Monterrey en 1909 con el grado de coronel. Se suma en 1913 a la corriente constitucionalista de Venustiano Carranza tras la decena trágica, y se pone a las órdenes del general Pablo González Garza en su campaña por el noreste mexicano. En 1914 es nombrado general y jefe de la 9ª Brigada del Ejército del Noreste. Es gobernador de Guanajuato cuando se abre la coyuntura debido a la caída de Victoriano Huerta, y continúa con lealtad apoyando a Carranza cuando tiene problemas al interior del movimiento revolucionario.

Esto le vale ser gobernador de Nuevo León de junio 8 de 1915 a marzo 24 de 1917. Cuando intentó completar su cuatrienio del ciclo gubernamental, desde el centro se decide sacarlo del estado nombrándolo Procurador General de la república de 1918 a 1919.

En aquellos tiempos revolucionarios todo era posible, así que al unísono de ser Procurador General de la República, era jefe militar de la península de Yucatán, comprendiendo los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Cuando Adolfo de la Huerta triunfa con su Plan de Agua Prieta en contra de Venustiano Carranza, De la Garza renuncia a sus cargos y sale exiliado a Estados Unidos, regresando hasta 1925 y muere en la ciudad de México el 11 de agosto de 1932. No fue un militar de muchas batallas, su fuerte era la política militar que le permitió llegar a la gubernatura de Guanajuato, Nuevo León y Procurador General de la República. En su honor, el cabildo de Monterrey bautizó con su nombre una avenida del oriente de la ciudad.