19/06/2018
Editoriales

Condiciones para el Avance Tecnológico

En las Civilizaciones de Primera Generación el concepto del mundo era inmóvil: Todo se debía repetir tal como era. En las de Segunda Generación, los hebreos concibieron una historia lineal del mundo, con principio y fin y los griegos se convencieron que el estudio del mundo podía avanzar mediante la observación rigurosa y le razonamiento lógico. Luego de un descenso a la semi-barbarie y al dogmatismo medieval, la Civilización Occidental de Tercera Generación empezó en el siglo XV el marcado avance del Humanismo Italiano al que llamamos Renacimiento, el cual, a su vez, propició la Expansión Oceánica Ibérica y la Reforma Religiosa Germánica.

Examinando estos avances, que nos parecen portentosos comparados con los de épocas anteriores, vemos que muchos de ellos, como la fabricación de armas italiana y su comercio con en Medio Oriente, así como la navegación oceánica de Portugal y de Castilla, se debieron al esfuerzos de individuos "del pueblo" conscientes de su valía y de su libertad y con la capacidad para convencer a sus monarcas de apoyarlos. Pero a partir de 1498 Italia fue invadida por potencias extranjeras y a partir de 1521 la España ya unificada, seguida luego por Portugal, abandonó el camino de la democratización y adoptó el de un "señorialismo" autoritario. Este retroceso, si bien no detuvo de golpe las Exploraciones y Conquistas por la gran inercia que habían adquirido, sí comprometió y condicionó el principal incentivo que sus súbditos "del pueblo" habían tenido para llevarlas a cabo. Así que esa tremenda vitalidad se fue apagando poco a poco, hasta que ocurrió lo impensable: La Nación que había dado los mejores marinos del mundo, en 1588 mandó a su "Armada Invencible" al mando de ignorantes y pusilánimes "nobles" validos del Rey, por lo que terminó en un completo desastre.

Inglaterra y Holanda, en cambio, habían aprovechado la Reforma Religiosa para librarse del autoritarismo eclesiástico y avanzar firmemente hacia la democratización, de manera que a partir del año 1600 empezaron a desplazar a los ibéricos de los más lucrativos comercios y de las mejores áreas de colonización.

Los siglos siguientes produjeron el Método Científico, la Ilustración y las Revoluciones Políticas, las cuales, a su vez, produjeron lo que llamamos la Revolución Industrial, toda ella siguiendo rigurosamente el paso de la democratización en el lapso de 1815 a 1914. Fue entonces cuando los múltiples avances tecnológicos fueron surgiendo unos de otros, por los esfuerzos e inversiones de dinero de quienes querían ganar las preferencias del público consumidor, y que se sentían protegidos por gobiernos democráticos que aseguraban la legalidad y el orden y sólo intervenían en la licitación de las obras públicas y en algunos aspectos de la educación y de los servicios médicos.

En México, al descuidar flagrantemente el orden público y no poder garantizar un Estado de Derecho, el Gobierno no puede tener la confianza del pueblo, y dicha desconfianza es la que impide y nulifica el que se den aquí avances tecnológicos, pues nadie quiere arriesgar sus esfuerzos y dineros en algo de lo que no tienen una buena probabilidad de disfrutar de sus beneficios, por la corrupción impune operante.

Así que la falta de crecimiento de la economía nacional no hay que buscarla en complicadas razones de la teoría económica, sino en la terrible inmoralidad que padecemos en el manejo de los asuntos públicos.

Atte.- JVG.- 12-10-16