20/09/2018
Editoriales

Las palomitas de maíz

Hasta no hace muchos años, no podía ver una película sin una bolsa de palomitas de maíz en mis manos. Era una combinación de sabores y evocaciones, pues de niño eran un delicioso manjar escaso, y posiblemente se me quedó esa fijación en las papilas gustativas, que conectaban mi cuerpo con mi mente durante la trama se desarrollaba en la pantalla cinematográfica.

Sin las palomitas de maíz, la película no sabía igual, hasta que un día me pregunté por qué explotan las palomitas de maíz, pues a pesar de su cotidianeidad sí es interesante saberlo. Este fenómeno se da debido a que el maíz, como todos los cereales, tiene agua en su almidonado núcleo. 

Y su corteza externa es gruesa y desde luego, impermeable. Así que dentro del proceso de cocinado, debe tenerse en cuenta que requiérese de calentar a los granos de maíz a una temperatura de 175 grados centígrados. 

A semejante temperatura, el agua contenida en el grano se transforma en vapor, lo que genera una fuerte presión interna que termina por hacer explotar al grano de maíz, volteando su contenido hacia afuera. Así, el almidón se gelatiniza debido a la presión pero retiene dentro de sí la humedad que estaba uniformemente distribuida dentro del núcleo. La expansión repentina transforma el endosperma en una espuma que es la que da la inigualable textura de palomitas de maíz horneadas. Benditas sean las palomitas de maíz.