23/07/2018
Editoriales

Competitividad de Torneo

En su reciente libro Why did Europe Conquer the World? El autor P.H. Hoffman nos hace ver que en el año 900 Europa Occidental, sumida en su caos feudal, era una de las regiones más pobres e inseguras del mundo, comparada entonces con el Califato Árabe, los grandes Reinos de la India y el Imperio Chino. Sin embargo, entre 1492 y 1914 superó a todo el resto del mundo, y se pregunta ¿Cómo pudo lograrlo? Después de descartar una serie de hipótesis que se han hecho, como las armas de fuego y de acero y el contagio de enfermedades, aplicables a Mesoamérica y la Los Andes, pero no al resto de Eurasia, llega a la siguiente conclusión: La Cristiandad Occidental, única que tenía dividido el Poder en Temporal y Espiritual, al dividirse también en el siglo XV en Estados-Nación, como Francia, Inglaterra y España o en Estados-Provincia, como Alemania e Italia, todos pugnaron por sobresalir sobre los demás, aunque sin querer aniquilarlos, sino sólo lograr algunas ventajas materiales o territoriales y, desde luego, prestigio. Esto propició un avance sostenido tanto de la tecnología y la técnica de armamentos, como de las disciplinas necesarias para llevarlas a cabo exitosamente en el campo de batalla. Así España dominó de 1503 a 1643 con sus infanterías disciplinadas, seguida por Francia con su artillería bien transportada y abastecida, ambos avances adoptados también por Prusia y Austria, mientras que Holanda y luego Gran Bretaña se especializaron en las guerras navales y coloniales. Mientras, el Imperio Otomano, el de los Grandes Mogoles de la India y el Imperio Chino terminaron adormeciéndose en su propia complacencia, soñando en sus antiguas glorias mientras se iban deshaciendo.

Otro autor, J. Dimbleby, en su libro The Battle of the Atlantic, refiere que el resultado de la Segunda Guerra Mundial se resolvió cuando los Aliados pudieron detener la terrible "sangría" en barcos hundidos por los submarinos Nazis, que llevaban suministros de Estados Unidos de armas, municiones y comida a Gran Bretaña y a la URSS, lo cual no se logró hasta mayo de 1943, por medio tanto de avances tecnológicos, como por la coordinación aeronaval, facilitada por el desciframiento de código secretos del enemigo.

¿A qué conclusiones nos deben llevar estos hechos históricos para aplicarlos en nuestras acciones políticas aquí en México? La primera es que todos los grandes sistemas paternalistas, aunque tengan sus épocas de gloria, terminan adormeciéndose por falta de incentivos para seguir mejorando, y se aferran a sus glorias pasadas, como el PRI se aferra a su "Crecimiento Sostenido" de 1940 a 1968, basado en el clientelismo de las "grandes centrales" campesinas, obreras, "populares" y de los maestros. La segunda conclusión es que la verdadera competencia entre los partidos políticos es la que vale: No las "concertacesiones" ni los contubernios con el PRI, aunque sí se pueden hacer alianzas estratégicas con el PRD, si éste también se comporta como verdadera oposición.

¿Qué papel juegan en el esquema corregidos los candidatos independientes? Nada de que ya los descartó la ciudadanía, ni de que han fracasado en Nuevo León: Si aquí siguen adelante con los juicios de Medina y Cía. y gobiernan sin robar del erario, habrán hecho una labor fundamental y necesaria. Yo leo los resultados de la reciente elección de la siguiente forma: Los candidatos independientes son sólo un último recurso, por lo que si los partidos de oposición dan algunas señales de mejoría, como en los presentes casos fueros una buena selección de candidatos no manchados por contubernios, como el caso obvio de Javier Corral, quien ganó en Chihuahua, entonces el pueblo vuelve a la ruta normal de votar por partidos, como lo hizo para los gobernadores, pero en muchas alcaldías siguió optando por independientes, porque la situación seguía requiriendo ese "Último Recurso".

Así que, señores dirigentes del PAN y del PRD: No se ensoberbezcan con los recientes triunfos, sino comprendan que ya son mandatarios de un pueblo mandante, al que ya no se le pueden dar "dulces en la boca", sino al que hay que hablarle con la verdad y, sobre todo, cumplirle luego como funcionario.

Atte.- JVG.- 15-06-16