27/May/2020
Editoriales

Anticiparse al fracaso

Para cualquier empresa uno de los mayores desafíos es cómo actuar para prevenir el fracaso. Y quizás el segundo mayor desafío es identificar rápidamente el fracaso principal y escalarlo al nivel apropiado para su remediación. Ciertas culturas organizacionales inhiben tal comunicación y a menudo desvían, retrasan o distorsionan los mensajes críticos. La identificación constructiva y la comunicación oportuna del fracaso o del fracaso potencial son una habilidad crítica.  La gestión del riesgo corporativo implica decididamente factores humanos, tales como el juicio, y habilidades de administración y comunicación. En este sentido, podemos decir que el problema se ha vuelto muy personal para todos los interesados – ejecutivos y directores, así como inversores, reguladores, agencias calificadoras e incluso el público en general – dado que las demandas de mayor “accountability” y transparencia alcanzan hoy niveles sin precedentes.

 Una de las lecciones clave de estos tiempos turbulentos es que los riesgos críticos necesitan ser abordados desde el liderazgo de la empresa. Los directivos y principales responsables necesitan una manera más sistemática de tomar decisiones acerca de riesgos y recompensa. Las compañías necesitan entender de mejor manera cuáles son los riesgos clave de la empresa, qué tipos de información relevante necesitan llamar su atención y qué constituye su rol en relación con la gestión y administración de los mismos.

 En última instancia, todos en la empresa tienen un rol por jugar, dado que las decisiones relacionadas con el riesgo se toman diariamente en cada nivel de la empresa. Si bien los CEO y los directores pueden tomar decisiones diferentes a la hora de entender y clasificar los riesgos, es posible y necesario que compartan un entendimiento común de las habilidades, los procesos y las herramientas que son clave para la toma de decisiones. Este es el punto de partida para la anticipar y gestionar los riesgos de destrucción de valor en la empresa, señala Gabriel Yermo, Docente Business Strategy en Cerem International Business School                             

 Una herramienta para el mejoramiento de la calidad y de los procesos, el Failure Modes y Effects Analysis (FMEA) (Análisis de los modos y de los efectos del fracaso), que hace preguntas prospectivas para ayudar a localizar las áreas de riesgo o la posibilidad de ganancias perdidas o sub-optimizadas. Luego que una firma de capital privado aprendió por las malas, durante la adquisición de un negocio familiar bien establecido, que la tradición familiar puede ir por la senda de las respuestas rápidas a los cambios en el mercado, ahora aplica FMEA a cada propuesta de transacción con el fin de mejorar la anticipación de los factores de fracaso. Una vez que se identifican los factores, deciden si proceder con el negocio y, si lo hacen, cómo mitigar las fuentes potenciales de pérdida.

  Es importante en todo ello es tener siempre presente una gestión “inteligente frente al riesgo”, dado que valor y el riesgo suelen ir de la mano. Por ello, la clave estará en defender los actuales activos generadores de valor de posibles riesgos y gestionar aquellos que deberán asumirse para crear nuevo valor para la compañía.