24/04/2018
Editoriales

Los grandes gobernadores de Nuevo León. Juan N. De la Garza y Evia. Primera de tres partes

Ciertamente la actividad política depende en buena medida de las circunstancias. El arte de gobernar es por antonomasia la actividad política, y por tanto, algunos gobernantes actuaron en forma equivocada. Desde luego que la equivocación o la asertividad tienen su dosis de subjetividad, y depende del analista. El objetivo de esta serie de artículos no es juzgar si tenían o no razón en su ideología quienes gobernaron Nuevo León, ni de clasificarlos en buenos y malos, sino de subrayar sus acciones sobresalientes que los califican como grandes gobernadores. Tal es el caso de Juan N. De la Garza y Evia, quien gobernó en tiempos difíciles siendo criticado por los pensadores liberales y elogiado por los conservadores.

  

Primer abogado titulado en Monterrey

Juan Nepomuceno de la Garza y Evia nació en Monterrey, Nuevo Reino de León, el 13 de enero de 1799. Estudió jurisprudencia en el Seminario de Monterrey y en el Colegio Civil, donde dio clases por 47 años; en 1828 fue el primer abogado titulado localmente. Hijo de José de la Garza y Guerra, quien fuera alcalde de Monterrey del 11 de junio al 31 de diciembre de 1830, y además, por ausencia del gobernador y del vicegobernador, ejerció al mismo tiempo el cargo de gobernador del 5 de septiembre al 12 de diciembre de 1830.

 

Tres años después, Juan N. de la Garza y Evia estuvo cerca de la gubernatura, pero como ni él, ni Manuel Gómez de Castro, ni Manuel María de Llano obtuvieron la mayoría de votos, el Congreso decidió eligiendo gobernador a Gómez de Castro y a De Llano como vicegobernador. Sin embargo, De la Garza y Evia después sería gobernador en 4 ocasiones, la primera, del 17 de febrero de 1835 al 8 de agosto de 1837, y a esta gubernatura me referiré en este texto.

 

En México y en Nuevo León, los liberales moderados habían dominado el panorama político.  Hasta que de 1833 a 1834, en el plano nacional Valentín Gómez Farías, y a nivel estatal Manuel María de Llano, implementaron una radical reforma en las materias religiosa y militar; provocando que, conservadores y algunos liberales moderados liderados por Antonio López de Santa Anna, derrocaran de la presidencia a Gómez Farías y aquí al gobernador De Llano.

 

La caída de De llano

Para frenar dicha reforma liberal en Nuevo León, Pedro Lemus -liberal moderado-, derrocó a De Llano, e instaló al también liberal moderado Manuel Gómez de Castro, quien el 25 de octubre de 1834 publicó el decreto 283 que en lo medular decía:

 

“ARTÍCULO ÚNICO: Queda derogado y sin efecto alguno los decretos siguientes: el 350 por el que quedaron abolidos los derechos parroquiales. El 355 que abrevia el término de los concursos y previa varias reglas para este género de jueces, y el 361 que prescribe en los edictos, cartas pastorales y toda orden circular del diocesano para ver obligatorias el pase del ejecutivo con consulta del congreso y en su receso de la diputación permanente”.

 

Era suficiente para desechar la reforma de Manuel María de Llano y el grupo liberal nuevoleonés. Sin embargo, por si hubiere alguna duda, el 22 de enero de 1835, un nuevo Congreso de la Unión -de mayoría conservadora- anuló la reforma federal de Gómez Farías. Y el 27 de enero decidió no aceptar la renuncia de Santa Anna a la presidencia de la República, concediéndole licencia para que descansara y restableciera su salud.

 

Y en la misma sesión del 27 de enero, el mencionado Congreso de la Unión declaró inhábil a Valentín Gómez Farías para ejercer la vicepresidencia, nombrando, debido a la ausencia de Santa Anna, a Miguel Barragán como presidente interino de México.

 

Se sustituye al cabildo de Monterrey; Garza y Evia es gobernador

En acciones coordinadas localmente por el bando conservador, se declaró la nulidad del Cabildo regiomontano encabezado por el liberal Juan Bautista de Arizpe, destituyéndolo e ipso facto eligiendo a otro, encabezado por el conservador Luis Zambrano. Y casi al unísono, el 3 de febrero de 1835 el Congreso de Nuevo León declaró gobernador al conservador Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, quien obtuvo mayoría absoluta de votos (87) superando a los liberales moderados Manuel Gómez de Castro con 85 votos, quien fue nombrado vicegobernador y a José María Parás con 84.

 

Días después, el 26 de febrero de 1835, Juan N. de la Garza y Evia, reformó la división electoral (redistritación), disminuyendo el peso político a Monterrey, que concentraba el voto liberal, pues el conservador era minoritario en ese momento debido a las políticas liberales de Gómez Farías y De Llano. Separó de Monterrey los distritos electorales de Santa Catarina, Pesquería Grande (García), San Francisco de Cañas (Apodaca), San Nicolás Hidalgo (Hidalgo), Abasolo, Salinas Victoria y Santiago, que tenían preferencia conservadora. Así dio más peso a los distritos rurales asegurando el triunfo conservador, aun perdiendo Monterrey.

 

El gobernador Juan N. de la Garza y Evia promulgó el 7 de marzo, un decreto instruyendo a los ayuntamientos a mejorar y ampliar sus cárceles, preparando el siguiente decreto del 10 de marzo, que ordenaba cerrar las casas de juegos, con penas para los propietarios, para los encargados, y para las autoridades que las toleraran.

 

Tres días después, el 13 de marzo, se aprobó una ley en la que “se faculta plenamente al gobierno para solicitar empresarios de dentro o de fuera del estado y celebrar con ello cualesquier contrato, como no grave la hacienda pública en más de mil pesos destinados a este objeto a fin de que se abra el camino de la boca de Santa Rosa cubriendo los productos de peaje los capitales que en él se inviertan”.

 

En seguida, en mayo de 1835, el Congreso de la Unión acordó una serie de medidas para desmantelar las milicias cívicas, o ejércitos estatales. Dichas medidas debilitaban a los estados, especialmente al de Coahuila y Texas, dejándolo indefenso ante los sajones que aceleraban su ambiciosa aventura filibustera.

 

Santa Anna desestabiliza al país

El célebre liberal Francisco García, gobernador de Zacatecas, se opuso a la desaparición de la soberanía de los estados, y fue reprimido brutalmente por Santa Anna quien lo venció el 11 de mayo de 1835 separando de Zacatecas la región más rica –Aguascalientes-, mostrando la forma de cómo se trataría a quienes se opusieran al nuevo régimen de gobierno. Aquí, el Congreso del Estado y Juan N. de la Garza y Evia abiertamente apoyaron a Santa Anna desarmando a la milicia cívica de Nuevo León.

 

Varios agentes centralistas dirigidos por Santa Anna provocaron la desestabilización del país.  Prohibieron el libre comercio del palo de Campeche, emancipando a los peninsulares de Yucatán; incrementaron la violencia entre hispanos y sajones en Texas, y los federalistas y liberales se sintieron amenazados tras el ataque a Zacatecas; aunque los santanistas alegaban que el sistema federal era la causa de todos los problemas.

 

La consulta ilegal de De la Garza y Evia para cambiar de régimen político

El presidente interino Miguel Barragán pidió al Congreso de la Unión revisar toda la Constitución, algo para lo que no estaba facultado, pidiendo en la medida de lo posible se consultara a los pueblos sobre el posible cambio de sistema político. El 7 de julio de 1835 de forma ilegal, el gobernador de Nuevo León Juan Nepomuceno de la Garza y Evia lanzó una  consulta para que “los pueblos del estado puedan emitir su opinión sobre continuación o variación  del actual sistema, así como en este último caso, sobre si el soberano Congreso de la Unión deba considerarse con el carácter de convocante o Constituyente, a cuyo fin el  gobierno dictará todas las providencias que juzgue necesarias para que si lo verifican sea de un modo que concilie la libertad con La Paz y la tranquilidad pública”.

 

Legalmente, para reformar la Constitución de 1824 se requería un proceso legislativo involucrando a dos legislaturas diferentes. Y además era imposible reformar el sistema federal. (Art. 171. Jamás se podrán reformar los artículos de esta constitución y de la acta constitutiva que establecen la libertad é independencia de la nación mexicana, su religión, forma de gobierno, libertad de imprenta, y división de los poderes supremos de la federación, y de los estados). 

 

Respuesta de los ayuntamientos de Nuevo León

En respuesta al gobernador, el 10 de junio de 1835, el ayuntamiento de Monterrey dio libertad al Congreso de la Unión para hacer lo que mejor le pareciese. Resultando que el 23 de julio, el presidente Barragán anunciara que el congreso entraría en sesiones extraordinarias y poco a poco se convertiría en constituyente.

 

El 12 de junio, el ayuntamiento de Santiago se pronunció por el cambio al sistema popular central. Montemorelos, Galena y Linares se pronunciaron en el mismo sentido, Cadereyta Jiménez y Abasolo dijeron que las cámaras federales debían resolver. Salinas Victoria sólo expresó que se reformara el sistema federal. San Carlos de Vallecillo (Vallecillo) y San Felipe de Jesús de China (China), que debía mantenerse la federación.

 

Esto hizo crisis en Texas, pues Esteban Austin inició el enfrentamiento contra el gobierno mexicano, y Santa Anna fue a combatirlo. Pero en el ínterin, el presidente provisional dio tiro de gracia a la federación, anunciando en octubre 5 de 1835 que los gobernadores de los estados subsistirían, pero ya no sometidos a las constituciones locales sino al gobierno nacional. Disolvía las legislaturas y ordenaba sustituirlas por juntas departamentales formadas de 5 miembros; y a los tribunales también los dejaba insubsistentes hasta que una nueva ley nacional los reorganizara.

 

De la Garza y Evia se acomoda con Santa Anna

El gobernador Juan Neopomuceno de la Garza y Evia cumplió todas estas instrucciones: el 24 de octubre suprimió el Congreso del estado de Nuevo León para instalar la Junta Departamental. Publicó el 13 de noviembre de 1835 en la Gazeta del gobierno de Nuevo León un decreto del Congreso de la Unión firmado por el presidente interino Miguel Barragán en el que se declara que la forma de gobierno de México es “republicano, representativo y popular” desapareciendo la palabra federación. En diciembre comenzó a cobrar en Nuevo León un impuesto nacional del 1% anual a la propiedad, y se publicaron una a una las siete leyes que juntas serían la Constitución de la República Mexicana.

 

El gobernador del Departamento de Nuevo León, Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, se dedicó a reunir recursos para apoyar al ejército mexicano en su guerra contra los colonos sajones en Texas. En diciembre recolectó y envió 595 pesos 5 reales 6 granos en dinero en efectivo; una mula, 41 caballos, 252 fanegas de maíz, y 19 de bastimento.

 

Y ya el 16 de enero de 1836, Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, en un manifiesto colmaba de alabanzas a López de Santa Anna, adhiriéndose como gobernador al régimen centralista. Y es así como concluyó su primer año de gobierno, quien fuera el quinto y último gobernador electo de Nuevo León, con la Constitución de 1825, y primer gobernador del Departamento de Nuevo León, bajo el régimen de las Siete Leyes.  Continuará…

 

Fuentes:

México a través de los siglos, Vicente Riva Palacio y otros
Planes de la Nación Mexicana, Cámara de Diputados libro II
La primera República Federal de México, Michael P. Costeloe, FCE
Historia de México, Lucas Alamán, tomo 5 jus
Periódico oficial del estado 1835, 1836 versión electrónica.
Actas de Cabildo, archivo de Monterrey 1835