13/11/2018
Editoriales

La alerta de los grillos

En un pueblecito de los Valles Centrales de Oaxaca vivía una familia aprellidada Curiel. Todos vivían felices a pesar de su pobreza y se alimentaban con las cosechas del campo. Luego todo era alegría que derivó en prosperidad. Pero los tiempos cambiaron, se fueron las lluvias y las cosechas escasearon, y una noche de luna llena, a finales de octubre, se escuchó el triste canto de la soledad de una familia de grillos. La abuela madre de la familia Curiel, conocedora de la naturaleza, llorando, reunió a toda la familia:

_A partir de hoy nuestra familia tendrá una desgracia, debemos prepararnos para lo que viene, no sé qué será pero los grillos nos están dando ese anuncio.

La gran familia de grillos se contaba por miles, invadieron todos los rincones de la casa, subieron al techo y debajo de los muebles. No dejaron de cantar y brincar en todas las habitaciones de la casa por buen tiempo. Después vinieron las desdichas y el sufrimiento. Murió la madre abuela y después el padre abuelo, y los nietos con sus padres se fueron al extranjero a buscar fortuna. Lo dicho por la madre abuela se cumplió, hoy la casa está abandonada y ya ni los grillos la habitan. En el frío silencioso de las noches se escuchan las pisadas de los abuelos que llegan a visitar la casa abandonada.

Cuento Zapoteco-Oaxaca. Versión libre mía.