16/Sep/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. La Plaza de Armas

La Plaza de Armas de la Ciudad ya no existe. Para imaginarnos cómo era y en dónde estaba hay que recordar al Monterrey que creció sin instalaciones de defensa. Por eso los indios bárbaros penetraban por los desguarnecidos vados del Río Santa Catarina o por cualquier otro flanco; los invasores norteamericanos, y después los franceses entraron como Juan por su casa, pues las defensas improvisadas de nada sirvieron. 

Ni siquiera había fuertes o cuarteles militares. Hasta el propio Ejército Nacional y los invasores los improvisaban en edificios abandonados como en el Nuevo Hospital (hoy Colegio Civil), el Palacio de Guadalupe (el Obispado),la Casa de la Águilas en Morelos entre doctor Coss y Diego de Montemayor. Las tropas, carros y animales de guerra acampaban en plazas como la antigua Plaza de Armas (hoy Plaza Zaragoza), la Plaza del Nuevo Hospital(Plaza del Colegio Civil)o la Plaza de Las Capuchinas (hoy Mercado Juárez).

Anastasio Bustamante, cuando fue comandante de las Provincias Internas de Oriente, acampaba en las plazas pese a tener casa en la Ciudad. Lo hacía para ejercer con cierta filantropía su profesión de médico entre los menesterosos ganándose simpatías que lo apoyaron hasta la vicepresidencia y luego a la presidencia de la República. Pronto estudiaremos la figura de este “villano” de nuestra historia.

Regresando al tema, ante semejante inseguridad, de 1853 a 1855, la dictadura Santanista intentó realizar un proyecto de defensa que nunca aterrizó. Fue hasta el Gobierno Federal de Sebastián Lerdo de Tejada (1872-1876) cuando se inició la construcción de una serie de cuarteles y fortalezas en todas las ciudades que estaban en condiciones de indefensión militar, como era el caso de la nuestra. 

 

Estrena Monterrey dos Cuarteles militares permanentes

Se instalaron en Monterrey los primeros dos cuarteles permanentes: el Cuartel General y de Caballería en la calle de los Arquitos (hoy Garibaldi)oriente, al norte Hidalgo, al poniente Del Hospital (hoy Cuauhtémoc)y al sur el callejón Víctor Hugo y el Río Santa Catarina (donde hoy está la calle Ocampo).Este Cuartel General daba frente a la calle Hidalgo, donde años después, en esa misma cuadra estaría la casa del general Bernardo Reyes.

El Cuartel de Infantería estaba en las calles de Abasolo al sur, Colegio de Niñas (hoy Mina)al oriente, Morelos al sur y la calle de La Presa (hoy Diego de Montemayor)al poniente, el cuartel ocupaba la esquina de Abasolo y Colegio de Niñas. Pero como en esa misma cuadra estaba la Escuela de Jurisprudencia, los ejercicios militares se hacían en los patios de los cuarteles, o en los despoblados cercanos.

 

Dona Monterrey seis manzanas para el Cuartel General y la Plaza de Armas

Hasta que en 1891 el Gobierno Federal de Porfirio Díaz, y el local de Bernardo Reyes hicieron que el Municipio, encabezado por Lorenzo Sepúlveda, donara a la Federación seis manzanas, entre las calles de Juan Álvarez al oriente, Arteaga al norte, Juárez (hoy Vallarta)poniente y Reforma al sur para construir un Cuartel con su Plaza de Armas. 

 

De las seis manzanas, en dos estaban los cuarteles formando un rectángulo con las calles de Juárez (hoy Vallarta),Reforma, Porfirio Díaz y Arteaga. Y las cuatro manzanas restantes comprendidas entre Álvarez, Arteaga Porfirio Díaz y Reforma se destinaron a una Plaza de Armas, siendo una plancha pavimentada para ejercicios militares. 

“24 de Agosto de 1891. Presidencia del C. Dr. Sepúlveda (…) sobre cesión de seis manzanas de tierra al Supremo Gobierno de la Nación, para la Construcción de Edificios Militares y Plaza de Armas y que por acuerdo del C. Gobernador, ya se eleva (…) al conocimiento del Sr. Presidente de la República, por conducto de la Secretaría de Guerra y del Cuartel General de esta Zona.” 

 

El uso político del Cuartel y la Plaza de Armas

Este Cuartel servía también para demostrar el poderío militar del gobierno porfirista, -como advirtiendo a sus rivales políticos-. Los ejercicios militares eran cotidianos, y sólo esporádicamente se usaba para fiestas cívicas como vemos en esta Acta que se aborda la celebración del Centenario de la Independencia.

“20 de Junio de 1,910. Ildefonso Zambrano (…) Licenciado de la Garza, Secretario de la Comisión Central del Centenario de la Independencia (…) designado (…) para formar el programa y organizar la ceremonia oficial del "Grito" a las 10 de la noche del día 15 de Septiembre próximo en las Calzadas Unión y Progreso, (…)la inauguración del Arco que en la intersección de dichas Calzadas se levanta la Independencia(…). Designado el Ayuntamiento para organizar las juegos pirotécnicos y exhibiciones cinematográficas (…) en la Plaza de Armas y en la Calzada Unión, respectivamente”.

 

La Plaza de Armas era un paseo importante para las familias regiomontanas

La Plaza de Armas era parte integral de uno de los paseos más importantes de la Ciudad. La Calzada Unión (hoy Francisco I. Madero)topaba en esta Plaza y se presionaba a los propietarios para que colaran las banquetas que harían más atractivo este paseo:

“7 de Julio de 1913 (…) Gonzalo Garza Gonzalez, Eleazar C. Garcia y Benjamín Burchard, (…) embanquetados en la Calzada Unión propuesta por el Yngeniero de la Ciudad (…). Primero. (…) el comienzo de la Calzada Unión en la Plaza de Armas, hasta (…) Doctor Coss.- Ygualmente en toda la Calzada Progreso. Segundo. (…). Tercero. (…). Cuarto. (…). Quinto (…). Sexto (…). Exíjase a los propietarios que no tengan banqueta, que procedan á constituirla (…) tan pronto como esté convenientemente colocado el cordón de piedra”. 

 

La instalación de anuncios en la vía pública siempre ha sido vigilada

Una ciudad con vocación comercial depende en buena medida de la publicidad. El ciudadano Antonio Tirado pedía permiso para instalar anuncios en diferentes puntos, incluyendo la Plaza de Armas, y el Municipio le exige anuncios escritos correctamente: 

“27 de diciembre de 1915. (…) Consejales B. P. Burchard, M. Cirilo, Barragán, Martínez, Treviño, Siller, Zambrano, Ramón N. González, Ayala, Francisco Zambrano y J. M. Fernández (…) Ynspector de Rótulos (…) solicitud del Señor Antonio Tirado (…) para colocar (…)anuncios en la Plaza de Armas, Mercado Juárez, Plaza del Cinco de Mayo y algunos otros lugares,(…) el Señor Tirado(…) encontraron algunas erratas gramaticales, y que estas ya subsanadas, pide (…)1o. (…) permiso al Señor Tirado (…) diez cartelones (…) sin perjudicar la vía pública 2o. que en cuanto á los programas y anuncios, que vayan exentos de las erratas gramaticales enunciadas”.

 

La Plaza de Armas propiciaba también algunos vicios sociales

La Plaza de Armas era ciertamente una mejora a la ciudad, sin embargo, también trajo problemas sociales como la prostitución que se implantó en esos barrios (Miguel Nieto y Colón). Además, los vecinos de la Plaza de Armas pedían que se evitara estancamiento del agua que salía del hospital militar y que corría por la acequia de la calle Reforma

“23 de Abril de 1917, (…) Alcalde Don Jerónimo Siller (…) Francisco Elizondo, Agustín Cantú Treviño (…) vecinos de la Plaza de Armas, (…) desenso (…) a la acequia (…) calles Reforma, General Alvarez y (…) Calzada Madero (…) el agua se estanca y corrompe (…), se evite que corra (…) agua sucia (...)del Hospital Militar (…) pasientes de enfermedades contagiosas. (…) medidas correspondientes a evitar la salida de agua sucia del Establecimiento (…) y ordénese a los Ciudadanos Regidores providencias para la compostura de dicha acequia (…)”. 

 

Comienza el mantenimiento con materiales reciclados en la Plaza de Armas y la Calzada Madero (antes Unión):

“30 de Julio de 1917.- (…) Alcalde Antonio Garza Elizondo (…) Regidores Conrado Lozano y Bruno García Ayala, iniciativa del Regidor Yndalecio Leal (…)compra de escombros que existen en los Cuarteles para ser utilizados en la plaza de Armas o Calzada Francisco Y Madero.- Aprobado(…) once votos contra cuatro (…) escombros utilizados en la pavimentación de la Calzada dicha. (…) Regidor José Garza Garza, (…) para el mes de Agosto próximo (…) gastos casi agotados (…) trabajos de pavimentación con mucha lentitud (…) se activen esos trabajos pedír ampliación de dicha Partida.

 

El alcalde Juan M. García ilumina en 1919 la Plaza de Armas con un amplio programa municipal:

“ 6 de Enero de 1919 (…) Alcalde 1o. Don Juan M. García(…) Regidor Antero Valdes (…) trabajos (…) del mejoramiento del alumbrado público (…) colocar albortantes en: Hidalgo de Zaragoza hasta la Plaza la Llave; Morelos entre Zuazua y la Plaza Degollado; Doctor Mier entre Zuazua a la Plaza la Llave pasando por Bolivar; Matamoros entre Zuazua y las Flores; Washington entre Zuazua y L. Valle; Calzada Francisco I. Madero desde el cuartel Oriente hasta Plaza de Armas; Zuazua desde Ocampo a Washington; Zaragoza desde Ocampo a la calzada Madero; Doctor Noriega; Escobedo de Ocampo a Aramberri; Juárez de Humbolt a la Calzada Madero; Cuauhtémoc de la Plaza Degollado a avenida Colón; Leandro Valle; Calzada de Pino Suárez a Avenida Colón; 15 de Mayo de Zuazua a Zaragoza; 15 de Mayo de Zaragoza a Zuazua; lado sur de la Plaza Zaragoza y lado norte de 5 de Mayo; (…) instalaron 81 albortantes con 5 focos y 615 con tres, un total de 696 albortantes y 2.250 focos (…) gastando en el mes (…) 70 mil kilowatts, (…) costaría al municipio (…) una rebaja más o menos la tercera parte (…) que esta pagando el Municipio por todo el alumbrado”

 

Desaparecen la Plaza de Armas y El Cuartel

Sin embargo, la Plaza de Armas y el Cuartel tuvieron corta vida. En 1933, el plan de obras del gobernador Francisco A. Cárdenas y el alcalde Plutarco Elías Calles Chacón, que incluía el Hospital Civil (Hospital Universitario) y el establecimiento de la Universidad de Nuevo León, contemplaba la demolición del Cuartel y la Plaza para continuar la Calzada Madero. De las seis manzanas que ocupaban, en la de las calles Porfirio Díaz, Arteaga, Vallarta y Madero se construyó la Escuela Monumental Plutarco Elías Calles.

Por causas diversas, esta obra fue inaugurada hasta el año de 1942. El proyecto original contemplaba ubicar ahí la Escuela Normal Superior, pero terminó funcionando como una escuela básica o primaria. Actualmente, además de estas funciones, tiene la de Escuela Secundaria Número 49 “David Alfaro Siqueiros”. 

La Federación, propietaria de los predios restantes, los cedió condicionándolos a que con el producto de la venta de las 5 manzanas se construyera la Escuela. Así se hizo. Las manzanas que ocupaban el cuartel y la Plaza se transformaron en negocios e industrias particulares, sobresaliendo un edificio para teatro de la ANDA (Asociación Nacional de Actores) que ahora es templo y librería de la fe evangélica. En la acera de enfrente se ubican unas prestigiosas Capillas funerarias (Raymundo Sánchez).

 

Otra página más del libro de la historia de Monterrey

La gran Plaza de Armas es ahora sólo una página más del libro histórico de nuestra Ciudad. Se podría concluir que, tal como los conquistadores edificaron encima de las grandes construcciones mexicas para desaparecerlas, la Revolución Mexicana borró esta obra porfirista en Monterrey. En ese mismo orden de ideas, el Cuartel y La Plaza de Armas, símbolo del poder militar de Porfirio Díaz, se sustituyó por una Escuela monumental que representaba la educación, una de las grandes preocupaciones sociales del movimiento revolucionario. 

Sería interesante, para que no la sepulte la historia, que se colocara una placa para recordar la efímera existencia de una plaza de formidables dimensiones como fue la Plaza de Armas de Monterrey.

 

FUENTES

Actas de las Sesiones del Cabildo de Monterrey de: 24 de agosto de 1891; 20 de junio de 1,910; 7 de julio del 1913; 27 de diciembre de 1915; 23 de abril de 1917; 31 de julio de 1917, y 6 de enero de 1919.

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