14/11/2018
Editoriales

OBAMA EL MÁS GRANDE DEPORTADOR DE TRABAJADORES MEXICANOS

La bancada demócrata de la Cámara de Representantes, según informes de la prensa del Capitolio, se rebelaron contra las redadas y allanamientos de Barack Obama para deportar familias de trabajadores indocumentados, principalmente de México y Centroamérica, a solo unas horas antes de que Obama se dirigiera al Congreso y al pueblo estadounidense para verles la cara de tontos.

No es casualidad que el discurso de Obama pasó por alto la política migratoria por completo. Esa misma tarde del martes en la noche, 140 demócratas miembros de la Cámara de Representantes le habían enviado una carta donde protestan de manera muy enérgica por las redadas de deportación que él ordenó, y luego sostuvieron una rueda de prensa para hacer pública la carta. Entre los asistentes se contó a todo el liderato demócrata de la Cámara de Representantes, y con la presencia del líder demócrata del Senado, Harry Reid. La cantidad de asistentes a la rueda de prensa muestra la furia que está creciendo contra Obama dentro del partido con relación a este asunto.

"Estamos gravemente preocupados de que [el gobierno] pueda haber sacado ya de Estados Unidos a madres y niños y los hayan regresado a enfrentar situaciones violentas y peligrosas en sus países de origen", dice la carta según la cita el diario Washington Post.

Los más recientes inmigrantes de América Central, tanto con documentación legal como sin ella, han salido huyendo de las poderosas organizaciones de delincuentes que hacen la vida allá tan peligrosa para las familias como en Iraq o en Siria. Durante el último año han llegado más de 100,000 familias y otros tantos niños sin compañía. La Casa Blanca de Obama ha sacado la consigna de "deportar delincuentes, no familias" pero solo para el espectáculo público, porque en realidad han estado allanando hogares y haciendo redadas en las que han deportado familias enteras o han separado a sus miembros.

La campaña nacional en contra de estas acciones le ha puesto a Obama el título de "Deportador en Jefe".

El mismo diario Washington Post informa que "la carta y la rueda de prensa planeada molestó tanto a los funcionarios del gobierno que enviaron al Capitolio al consejero legal de la Casa Blanca, W. Neil Eggleston, para sostener una reunión a medio día que fue muy tensa. Lo único que logro Eggleston fue retrasar la rueda de prensa de los demócratas por un par de horas, y los representantes demócratas dijeron que "los argumentos de Obama no fueron convincentes".

Mientras tanto, el líder de la minoría demócrata del Senado, Harry Reid, se reunió con el Secretario de Seguridad Interna de Obama, Jeh Johnson, y luego declaró que "va a haber una pausa en estas deportaciones". Eso todavía está por verse, aunque Reid parecía bastante enojado y decidido para detener esas violaciones a los derechos humanos por parte de Obama. Veremos.