04/Apr/2020
Editoriales

GPS ECONÓMICO: Feminicidios, “Es la economía estúpido"

 

    ---La violencia y el crimen consustanciales al orden neo liberal monetarista

    ---Las novelas de Mark Twain y Jack el Destripador lo ilustran claramente en el Londres victoriano

     ---La IV T debe liberarse del fardo de la deuda e iniciar la expansión

 

La ola de violencia que enfrentamos, en sus diferentes formas, es resultado del estancamiento y desmantelamiento de la economía nacional y con ella de la sociedad misma, especialmente las familias.

  México, al igual que buena parte de las economías occidentales sufrió, durante los últimos 36 años ese estancamiento del que hablamos,  disfrazado por el INEGI con un “crecimiento promedio de 2.5% del PIB”.  Durante esos años se desmanteló la industria nacional y el campo, sustituyéndolo por maquiladoras “ligeras y pesadas”, es decir, desde las que producían textiles hasta las automotrices;  cuya única razón de estar en nuestro país era aprovechar “la mano de obra más barata del mundo”.

   Por supuesto, los gobiernos del PRIAN de ese periodo, se encargaron de “flexibilizar” los derechos de los trabajadores   y de imponer una reforma laboral que institucionalizaba la llamada “precariedad laboral”, es decir;  trabajas pero no ganas para vivir, ni tienes prestaciones y tampoco antigüedad.  

  Esta precarización del trabajo destruyó las familias y eliminó la imagen del padre proveedor y jefe de familia detonando así las tensiones y la violencia familiar de todo tipo, incluyendo el feminicidio y el infanticidio. En condiciones de ese tipo se genera lo que Emile Durkheim llamó la “anomia social”, el momento en que el individuo se separa moral y emocionalmente de la sociedad y de los gobiernos dando origen a conductas de todo tipo entre ellas el crimen, pero también la depresión, el alcoholismo y la drogadicción, la delincuencia etc.  

   Quizá sea útil comparar lo sufrido por México entre 1983 y 2018, con lo que ocurrió en Londres Inglaterra durante el llamado período Victoriano de 1837 hasta 1901. En ese entonces, Inglaterra vivió un proceso de industrialización mediante la llamada “acumulación primitiva de capital (C. Marx), donde las familias de la nobleza terrateniente, guiados por las teorías de “los clásicos” del liberalismo ( A. Smith, Ricardo, Mills, Malthus, etc)  se volcaron a la industria aprovechando la mano de obra barata de los desplazados del campo y los desempleados de la ciudad;  así como de niños y mujeres, convirtiendo a Londres y otras ciudades, en verdaderos santuarios de la miseria, la violencia y el crimen. La novela de Mark Twain, Oliver Twits (1837-1839), lo retrata a la perfección. Los niños huérfanos y vagabundos convertidos en criminales por un “experto criminal”.  Igualmente lo ilustra el caso de Jack el Destripador;  el asesino serial de mujeres, al que se le atribuyen más de 6 descuartizamientos y violaciones a finales de los 1880s.

 En el México actual, el de la IV T, la pesada herencia neo liberal de 10.3 billones de pesos en deuda, mismos que succionan 800 mil mdp anuales sólo en intereses, una suma mayor que todos los programas de inversión y proyectos del gobierno de AMLO paraliza al gobierno de AMLO. Dentro de esa estrechez financiera, este gobierno sólo ha logrado reducir 38 a 33 millones el número de personas que reciben menos de 3 salarios mínimos y de 39.8% a 37.3% el porcentaje de los trabajadores que no ganan lo suficiente para adquirir  la canasta básica, según las cifras del Coneval.  

  Para revertir la crisis o la anomia social, México necesita una etapa de expansión que sólo puede ocurrir liberándose de los grilletes de esa deuda y lanzando un agresivo programa de inversión en infraestructura, industria de bienes de capital y desarrollo científico y tecnológico. En efecto, los programas sociales de la IV T no son suficientes como ya se puede ver.