14/08/2018
Editoriales

Un mundo al revés

Con frecuencia, me gusta jugar a imaginar que mi mundo se encuentra al revés, sólo así puedo percibir la realidad oculta tras el cristal con que regularmente se mira. Y en ese episodio volteado de cabeza, donde los lugares son distintos y la felicidad puede ser verde o de cualquier otro color. 

  Si bien es cierto que la felicidad nunca podrá vivirse en un solo color, porque es una combinación de tonos, que en su totalidad, se ve multicolor; sin duda,  en ocasiones podemos percibirla en rosa ligero al amanecer, y al día siguiente, quizá, nos parezca más azul. Considero que el verdadero color de la felicidad tampoco es amarillo como suelen verse las famosas “caritas felices”, puede ser que sintiéndonos un poco inspirados decidamos pintar nuestra felicidad de magenta o inesperadamente, darle un efusivo tono violeta. Toda esta cuestión de pintar un sentimiento requiere de inspiración, como dicen por ahí, las situaciones son una relativa cuestión de enfoque.

  Echar a volar nuestra imaginación, puede llevarnos a crear –aunque sea por un instante-, un mundo mejor del que vivimos, en el que todo aquello que realmente es y existe, no requiere tanto cuestionamiento y dónde el final, siempre se convierte en un loco principio.

Y es en ese mundo al revés, donde las manecillas del reloj giran en sentido contrario, entonces, podemos deducir que la dirección del tiempo se invierte y nos acerca un poco a los momentos ya vividos, con la única finalidad de entrar en reflexión y así, poder llegar a una conclusión positiva en todos los sentidos.  

Al adentrarnos en cualquier tipo de reflexión, lo más importante es darnos cuenta de que nada está garantizado para siempre, ni la salud, ni el amor, ni el dinero, ni la felicidad y, mucho menos la vida.

La disciplina, la ética, la educación y los buenos modales, también son excelentes temas para reflexionar aunque sea por un breve lapso de tiempo, ¿qué tal cinco minutos? Hoy en día, pareciera que ese mundo al revés del que hablo, es el que tenemos frente a nosotros y por el cual transitamos diariamente, donde los buenos modales y la ética se invirtieron o como por arte de magia, desaparecieron.

No sé cómo ni cuándo, pero estoy segura de que en algún momento, una voz silenciosa nos hizo creer que todos estos conceptos como la buena educación, el respeto o la honestidad, carecen de relevancia en el presente que vivimos.

La verdad es que siempre existirán un montón de preguntas importantes, por eso, hoy te invito a poner -por un instante- tu mundo al revés y preguntarte a ti mismo(a): ¿De qué color es tu felicidad?, ¿en qué mundo quieres vivir?, o, ¿hacia dónde quieres ir?

Para poner punto final a esta breve reflexión, queda una última pregunta: ¿Cómo sería tu perfecto mundo al revés?... ¿Te has puesto a pensarlo?