04/Apr/2020
Editoriales

El PIB, un impostor

  ---- Mide agregados monetarios o facturas y no la producción física, la capacidad de desarrollo y bienestar

 

Si, suponiendo sin conceder, el PIB (Producto Interno según los Brutos) nacional creció un promedio de 2.5% aproximadamente en el periodo de los gobiernos neo liberales (1983-2018);  y si el PIB mide “la producción total de bienes y servicios”, entonces los del INEGI nos tendrían que explicar varias cosas. La más evidente es la caída de la producción petrolera de los 3.3 millones de barriles diarios a solo 1.6 mdbd, una caída de más de 50% del 2000 al 2018. 

Igualmente la caída y/o estancamiento en la producción de granos básicos (frijol, maíz, trigo, arroz, etc.)  en el campo, que nos ha forzado a aumentar la importación de ellos hasta en 50% en promedio.

Igualmente, tendríamos que explicar porque el número de desempleados se mantiene “estable”, según el INEGI en alrededor de 2.5 millones, los que trabajan en “la economía informal”, o sea los que sobreviven vendiendo en la calle o en los llamados “empleos precarios”, pasaron de ser unos cuantos millones a ser el 56% de la Población Económicamente Activa y más de 32 millones de mexicanos. 

Podríamos decir también que el PIB nos debería explicar el por qué se perdieron , ya sea por quiebra o por ser mal negocio o por ser tomadas por extranjeras, industria como la del acero (Hylsamex, Sicarsa ), la metalmecánica o las mismas tiendas de autoservicio nacionales (Gigante, Comercial Mexicana ), un sector en donde ahora domina la tienda global Walmart. 

En sentido inverso el PIB debería explicarnos porque, durante los último 10 años, es decir desde el 2008 al 2019, de crecimiento del PIb de alrededor de 2%,  las ganancias de los bancos crecieron en más de 150%, al pasar de 44,201  mdp a 139, 092 mdp. 

El PIB no podrá explicar todo esto porque es un impostor, no mide la economía física, ni la producción, solo “el valor” o “lo facturado” y por lo tanto no diferencia entre operaciones como lavar dinero en la banca que puede confundirla como “inversión”, o el aumento de la facturación de las tiendas debido a que aumentan sus precios de sus “ventas” aparentes. 

El valor real de un  producto  no es el valor monetario, ni  el “trabajo acumulado” como decía Marx, sino la capacidad de tal o cual producto, como lo explicaron Alexander Hamilton o L. Larouche de contribuir  al aumento de la productividad general de la sociedad, y por lo tanto al aumento de la producción de bienes tangibles o físicos,  que aumenten el bienestar  general y la capacidad de esa sociedad de reproducirse y perdurar.

En ese sentido, no es lo mismo un casino de juego que una planta de acero o de generación de energía, pero para el PIB si lo son. Es un impostor, allá quien quiera creerle.