15/Oct/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Plaza Bolívar, y Hemiciclo a Simón Bolívar

 PLAZA BOLÍVAR

El automovilista consuetudinario pierde contacto con lo más bello de la ciudad: su gente y sus plazas. Conducir un auto en Monterrey es olvidar el entorno urbano por la búsqueda frenética de un nuevo itinerario, más breve o menos congestionado, sin atender importantes aspectos de esta hermosa metrópoli. Y si a los peatones les falta información, asistimos a una triste y trágica omisión urbana. Porque pocas personas de los millones que han pasado por la Plaza Bolívar saben de su existencia; esta plaza – lo que queda de ella- está en la esquina sureste del cruzamiento de la calle Padre Mier y la avenida Cuauhtémoc. 

Recordemos que la nomenclatura de la calle Padre Mier ha cambado al menos un par de veces. Desde la época colonial hasta el año de 1850 se llamaba, en la parte oriente, “Calle de la Aduana Vieja” y al poniente “Calle de la Serpiente”. A partir de ese año tuvo tres nombres: 1) Del Obispado a la “Calle del Hospital” (actual Cuauhtémoc)se llamaba “Calle de Ocampo”; 2) de la Calle del Hospital a la “Calle del Roble” (hoy Juárez)era la “Calle de Simón Bolívar”; y 3) de la “Calle del Roble” hacia el oriente se llamaba, como ahora, “Calle del Dr. Mier”.

 

Ubicación de la Plaza Bolívar y el origen de su nombre

Para ubicar a la plaza Bolívar debemos apelar a los tiempos coloniales. Porque en la manzana que delimitan las calles de Cuauhtémoc(antes del Hospital), Padre Mier (antes Bolívar), Morelos - Hidalgo (antes Del Comercio)y Garibaldi (antes de Los Arquitos),había una plaza o corral para los animales del barrio en forma de triángulo. Los catetes de ese triángulo eran: la mitad norte de la acera de la actual calle Cuauhtémoc, y toda la acera sobre padre Mier. La hipotenusa era una diagonal que partía de la mitad de la cuadra de Cuauhtémoc hasta la esquina de Padre Mier y Garibaldi. Ese triángulo estaba separado del resto de la manzana por un callejón sin nombre. 

Y sucedió que, en 1850, el Cabildo de la Ciudad cambió el nombre de la actual calle Padre Mier por el de Simón Bolívar, así que a la plaza triangular descrita se le bautizó con el nombre de Plaza Bolívar.

Ya hemos explicado antes que aquellas plazas de herencia hispana eran terraplenes sin pavimento que iban equipándose poco a poco con bancas, árboles, fuentes y obras de infraestructura. Sobre todo, en tiempos de la invasión francesa -1862 a 1867-cuando las plazas se embellecieron. Tal es el caso de la Plaza Bolívar que durante la administración del Prefecto Imperial José María Martínez los vecinos pidieron arreglarla con jardines y árboles para poder disfrutar de algunos “ratos de ocio”.

 

Los vecinos de la Plaza Bolívar querían aportar recursos para equiparla

“13 de Marzo de 1865. Presidencia del Señor Prefecto Municipal. Aprobada la acta anterior, (…) Un escrito de varios vecinos diciendo de fincas situadas en la Plaza de Bolívar suplicando se les permita hacer en esta una especie de parque ó jardín, poniendo árboles, glorietas con acientos á la calle y para dentro y cercado de un enverjado de madera ó fierro para su cuesta, que al mismo tiempo que sirva de ornato para la Ciudad puedan pasar sus familias algunos ratos de ócio, con las condiciones de que la función en paraje dicha plaza, y se les conceda que solo sus familias y las personas que gasten ellas tengan entrada franca á ese paseo, para evitar que desaparezca las plantas y flores, y se les permita también, poner en la orilla de las banquetas árboles que formen calles con el jardín: se mandó á la Comision del ramo para que abra dictámen.”

Sin embargo, un par de meses después llegaron las lluvias de mayo, por lo que, antes de aprobar la solicitud vecinal, el Ayuntamiento empedró la plaza con la finalidad de desecar los charcos de agua en época de lluvia y evitar polvaredas en la temporada de estiaje (seca).

“16 de Noviembre de 1865. Precidencia del Sr. Leal Don Francisco. Aprobada la acta anterior, se proceda á los del empedrado de la plasa de Bolívar”

La solicitud de los vecinos fue aprobada en 1866 por la administración encabezada por el Prefecto Imperial Amado Valdez.

“23 de Enero de 1866. (…) Otro de la mísma comunicando la aprobacion del acuerdo de este cuerpo con fecha 18 del presente por el cual se permite á varios vecinos de la Plaza de Bolívar formen un jardin público y plantacion de árboles al frente de sus casas pero con la calidad de que se s. pre. que la Ciudad tenga que hacer otro uso distinto del que ahora se le destina á la esperada plazuela, por que asi lo ecsija preferentemente la utilidad y conveniencia”.

 

Eventos productivos para remozar la Plaza Bolívar

Ya en tiempos del porfiriato, en el año de 1884, gracias a la ayuda de una banda musical de jóvenes que recaudaron fondos durante las corridas de toros y el trabajo físico de las tropas federales, se remozó la Plaza Bolívar, con nuevas bancas.

 

“17 de Marzo de 1884. Presidencia del Señor García Pragedis. … El Señor Garza y Garza, expuso: que al acercarse al Señor General Cervantes en solicitud de la música para las corridas de toros que van darse por algunos jovenes para mejoras de las plasas de Bolívar y la Llave, despues de manifestarle buena disposicion en facilitarla les indicó haber ofrecido esta Corporacion el trabajo de los soldados de la fuersa federal por varias veces con el fin de mejorar la alameda sí otros paseos públicos;”

 

Iluminan el alcalde Margarito García y el gobernador Reyes la Plaza Bolívar

Seis años después, en 1890, la Plaza Bolívar fue iluminada como parte de un programa de alumbrado de plazas, por el alcalde Margarito Garza y el gobernador Bernardo Reyes. En ese momento la ciudad se modernizaba y mejoraban los espacios sociales.

 

“21 de Abril de 1890. Presidencia del Señor Garza(…) Un dictámen (…)proponiendo la deliberacion y aprobacion (…): "Unica: Digase al Representante de la Compañia de Luz Eléctrica de Monterrey, que los veinte focos de luz de arco voltaico a que se refiere, deben de ser colocados en los puntos y proporciones siguientes: Cinco en la Plaza de Zaragoza, dos en la de Hidalgo, tres en la de Bolivar, dos en la de Colon, cuatro en la del Cinco de Mayo tres en la Calle del Comercio, debiendo quedar uno en la esquina de la Casa de Parás, otro en la de Palacio de Gobierno y otro en la de la Casa de V(iud)a. de Ayala y Compañía; y el restante en la boca-calle de las del Teatro y Doctor Mier."- (…)se aprobó por unanimidad, debiéndose comunicar al (…)representante en esta Ciudad de la Compañia de Luz Eléctrica para su conocimiento”

 

Planta el alcalde Pedro Martínez dos árboles que había tirado el viento

Ya entrado el siglo XX el alcalde Pedro Martínez plantó dos árboles nuevos en la Plaza Bolívar, esto después de que una jornada de fuertes vientos provocó daños en la ciudad, y entre ellos tumbó algunos árboles viejos. 

 

“Lúnes ocho de Febrero de mil novecientos cuatro. Presidencia del Doctor Martinez(…) La de Ornato y Paseos informa que el servicio de los paseos públicos se hizo durante el mes anterior con toda regularidad, habiendose planteado 290 arboles en la Calzada Unión, 59 en la Calzada Progreso, 158 en la Calzada Bernardo Reyes, 13 en la Plaza Zaragoza, uno en la Plaza del Colegio Civil y 2 en la Plaza de Bolivar”.

 

Recibe la Plaza Bolívar el monumento al Padre Mier

En 1910 se instaló en la Plaza Bolívar una estatua del Padre Mier, en razón de las celebraciones del Centenario de la Independencia, misma que permanecería allí hasta la década de los años ochenta. Al construirse la Macroplaza se trasladó esa estatua al pie de la Biblioteca que lleva el nombre del ilustre regiomontano independentista. Sin embargo, a partir de ese momento la Plaza Bolívar caería en un proceso degenerativo. 

 

Comienza el declive de la Plaza Bolívar

Porque en 1925 se homologó el nombre de la calle Padre Mier en todo su trazo, atravesando el centro de la ciudad de oriente a poniente. Acaso por algún tiempo se utilizó una variante de los nombres del ilustre regiomontano fray Servando Teresa de Mier y Noriega: primero se llamó Dr. Mier y Noriega y ahora se le conoce como Padre Mier. Con esto el nombre de la Plaza Bolívar quedó sin justificación, y ya hemos dicho la necesidad de congruencia en los nombres de las plazas para la aceptación popular. 

 

Desaparece el callejón que separaba la Plaza Bolívar del resto de la manzana

Como si fuera poca cosa la sinrazón de su nomenclatura, a partir de 1930 en las orillas de la Plaza Bolívar se ubicaron boleros y algunos kioscos de periódicos. También desapareció el callejón que le separaba del polígono de la manzana, quedando integrada físicamente a él. Parecía ser sólo un predio más de la manzana referida, y a principios de los años sesenta la Plaza Bolívar quedó casi en el abandono. Su nombre fue olvidándose y luego se le desincorporaron pequeños pedazos del triángulo para cuadrar los predios contiguos.

Finalmente, en los años 90 del Siglo XX comenzó a construirse un edificio con estructura de acero, sobre la mitad occidental de la cuadra citada. Y en 1996 se desafectaron del patrimonio estatal 200 metros cuadrados de esta plaza. El edificio sigue sin terminar y sobre la banqueta de la calle Padre Mier aún pueden verse restos de la Plaza Bolívar: tres jardineras, tres bancas, un bolero y la base abandonada de una grúa de pluma. Esos son los tristes remanentes de la actual Plaza Bolívar.

Pero algo queda, y pensemos para adelante, pues a lo pasado ni el cielo tiene remedio. Podría hacerse un estudio para identificar las necesidades actuales, y tal vez se podría reconvertir la Plaza Bolívar en centro de reunión de los nuevos regiomontanos de origen asiático, adecuando un jardín oriental con Wi Fi, fuentes, rocas, lámparas y sonido. Así, los migrantes de China, Japón, Corea, Vietnam y otros pueblos de oriente que dejarán su huella en nuestra cultura, tendrían alguna referencia física de nuestro Monterrey que refrendaría su vocación cosmopolita. Desde luego que es sólo una idea al vuelo.

 

HEMICICLO A SIMÓN BOLÍVAR

En el año de 1962 el municipio de Monterrey presidido por Leopoldo González Sáenz, con el apoyo de la logia Masónica Número 2 “Simón Bolívar” construyó un Hemiciclo para reconocer la labor del libertador sudamericano en una rotonda erigida en el cruce de las calles de Simón Bolívar y Paseo de los Leones, en la colonia Mitras.

Pero al construir en 1989 el gobernador Jorge A. Treviño la línea 1 del Metro se requirió remover el hemiciclo a Simón Bolívar de esa rotonda. El alcalde Sócrates Rizzo construyó una plaza escalonada donde topa la actual Calle Simón Bolívar con la de José Benítez, y ahí se instaló. En ese sitial se difunde la noble frase del libertador “La gloria está en ser grande y útil”, conservándose adecuadamente gracias al buen mantenimiento de las autoridades municipales. En ese lugar se encuentra también una estatua del poeta y libertador cubano José Martí.

El Hemiciclo a Simón Bolívar en sus dos ubicaciones ha sido punto de reunión para la comunidad de sudamericanos y caribeños residentes en nuestra ciudad. En los años setenta del siglo XX fue teatro para protestas de cubanos tanto a favor como en contra del dictador Fidel Castro, y recientemente en esta década, punto de encuentro de venezolanos para, igualmente, oponerse o apoyar a los dictadores Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Igualmente, este hemiciclo ha sido sede de algunas celebraciones oficiales del panamericanismo.

Los espacios públicos, como estas plazas llenas de historia y estética requieren una modernización, como se ha dicho, con instalación del servicio de WI-FI gratuito para atraer a las familias modernas.

 

FUENTES

Actas de Cabildo de los días: 13 de Marzo de 1865; 16 de Noviembre de 1865; 23 de Enero de 1866; 17 de Marzo de 1884; 21 de Abril de 1890; 8 de Febrero de1904. CONGRESO DEL ESTADO LEGISLATURA LXVII Decreto. 135 Aprobado 04/01/1996 Periódico Oficial 31/01/1996