20/10/2018
Editoriales

Diciembre 15 de 1835: Milicias integradas por los crecidos colonos tejanos, decididas a separase de México, atacan las pequeñas guarniciones de San Antonio y el fuerte Velasco

Diciembre 15 de 1835:  Milicias integradas por los crecidos colonos tejanos, decididas a separase de México, atacan las pequeñas guarniciones de San Antonio y el fuerte Velasco. Estos ataques se dan luego de que desde el 11 de diciembre –tras varias semanas de amago- los tejanos habían tomado la población de San Antonio Béjar, que estaba defendida por el general mexicano Martín Perfecto de Cos.

En respuesta, el 18 de diciembre, el general López de Santa Anna agrupa a su ejército en dos divisiones, la primera al mando del general Ramírez y Sesma; la segunda bajo las órdenes del general Eugenio Tolsá, preparándose para aplastar según decía, a los levantiscos tejanos. Fueron momentos muy difíciles para México, todos los días aparecía alguna novedad apuntando a que detrás de la emancipación tejana estaba el poderoso vecino estadounidense.

Hasta que el 30 de diciembre de 1835, el ministerio de guerra emitió una circular en la cual manifiesta que en Estados Unidos se preparan expediciones armadas para apoyar a los separatistas tejanos. Por consecuencia, el Gobierno mexicano decreta lo siguiente: “Los extranjeros que desembarquen en algún puerto de la República o penetren en ella armados y con objeto de atacar a nuestro territorio serán tratados y castigados como piratas”. Desde que empezó el año de 1836, la guerra con Texas tomó rumbos sorpresivos que finalmente culminó en la pérdida de ese gran territorio que, por si fuera poco el daño, sirvió de pretexto a Estados Unidos para reclamar límites fronterizos inexistentes que sirvieron de pretexto para declarar la guerra de invasión más alevosa y “rentable” del mundo. La figura mesiánica de Antonio López de Santa Anna fue en buena medida el origen del fenómeno separatista mexicano, que propició la brutal reducción de nuestro patrimonio nacional.