18/11/2018
Editoriales

Regresa el peonaje montado en 3.2 millones de “nuevos empleos” y la reforma laboral de EPN

El aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED) en un 19.6%  en el último trimestre y su aumento constante durante los últimos dos años no es casual: México es “atractivo para la inversión”, como lo fue durante el profirió, gracias a que ofrece ahora la mano de obra más barata del mundo, dos veces más barata que la de China o Centro América y, lo más importante, porque esté regresando el peonaje a nuestro país montada en la reciente reforma laboral del 2013.

 Según el INEGI en el 2012, al comienzo del gobierno de Enrique Peña Nieto, un  11.8% de la los empleos formales en México eran eso que el organismo llama: TRABAJO EN CONDICIONES CRITICAS DE OCUPACION (TCCO).  

  Ese porcentaje empezó a aumentar notablemente a partir del 2015 y para mediados del 2016 ya era de 14.5% del total del empleo formal. En primer trimestre de 2018 alcanzó el nivel de un 15.5% del empleo total representando a 8.5 millones de trabajadores y trabajadoras, lo que indica que el  TCCO creció en  728 mil personas.

  Las condiciones críticas se refieren a aquellos que laboran menos de 35 horas a la semana por falta de empleo suficiente; a los que laboran las 35 horas pero ganan sólo un salario mínimo, o los que laboran más de 48 horas a la semana y ganado sólo dos salarios mínimos.  

  En general, según las cifras del propio INEGI, de los 30 millones de empleos formales que existen al menos un 60% de ellos sobrevive con menos de 4 salarios mínimos, alrededor de 5 mil pesos mensuales. Del 1 millón 17 mil empleos que se crearon durante el último año, mismo que sacó del desempleo a 107 mil personas en el primer trimestre de este año, un 40% se crearon en el sector industrial y un 38% en los servicios, lo que quiere decir que la mayor parte de los trabajadores en condiciones de TCCO están en esas dos sectores de la economía, en donde el mayor crecimiento lo tienen las “manufacturas de exportación” o maquilas; la industria automotriz de exportación, los servicios comerciales y financieros y donde predomina la contratación por “out sourcing” para que las empresas puedan escamotear diferentes prestaciones a los sus empleados y trabajadores. 

   Si agregamos a esto que existen , según el propio INEGI, otros 30 millones de personas Económicamente Activas a las que se les considera “trabajadores informales” y de las cuales la mitad labora en “empresas familiares que no llegan a constituirse como tales y no son independientes de la familia” , tenemos otra forma de sobrevivencia que no puede ser considerado empleo puesto que no cuenta con ninguna de las prestaciones que marca la ley y que todavía existen en la Ley Laboral pese a las reformas. 

   Lo importante de todo esto es que el aumento del TCCO y del trabajo informal (pasó de 56.0% a 56.8% de la PEA en el último trimestre), van acompañado del aumento del empleo o reducción del desempleo que cayó de niveles por encima del 4% a sólo 3.2% en el último trimestre. La curva que elaboró el diario  El Economista con cifras del INEGI es muy clara al respecto: Está regresando el peonaje en México disfrazado de “creación de empleos”.