28/Sep/2020
Editoriales

Monterrey es Ciudad metropolitana y cosmopolita

Decía Hoyle que las cosas son como son porque fueron como fueron. Esta sentencia puede ser muy válida en la materia de astronomía que dominaba el sabio británico, pero en materia geográfica no siempre es real.

Para quienes vivimos en el continente americano después de mediados del siglo diecinueve, cuando Estados Unidos se quedó con la mitad del territorio de México, el mapa de las naciones no se ha modificado significativamente.      

En cambio, si analizamos los otros cuatro Continentes nos impactaremos de ver cómo se han movido las fronteras de las naciones. 

En el mapa mundial de la Edad Media -Siglos IV al XIV- aparecían amplios espacios de tierras desconocidas, pero en el Siglo XIX todo el globo terráqueo ya estaba coloreado de Naciones soberanas, colonias, dependencias, excepto algunas pocas tierras vacantes como la Antártida. 

El estudio de la Geografía es hermoso; se nos pasan las horas observando los mapas, y   se trata de una materia indispensable para la formación de los estudiantes. 

Entre los diversos alcaldes que ha tenido Monterrey, algunos han sido aficionados a la caza, otros al béisbol, y otros más a las copas rebosantes de líquidos amargos.

Entre ellos llegó en el año de 1869 como alcalde sustituto de Monterrey, Gregorio Morales, un señor que gustaba de la geografía universal.

Y uno de sus sueños lo pudo cumplir: con recursos municipales adquirió “dos globos, (uno) terrestre y (otro) celeste, a un precio de ¡16 pesos y 50 centavos”.

Esta inversión municipal se justificaba, pues entonces la educación era potestad de los municipios, y él estaba decidido a que los alumnos de la Escuela de la Hacienda de San Bernabé tuvieran una preparación a la altura de los mejores colegios de la Ciudad.  

Pero resultó que las cosas fueron tornándose difíciles en el mundo. 

Al año siguiente, -1870- terminó la guerra de Unificacion Italiana y decenas de pequeños ducados, principados y otros entes como Venecia, Sicilia, los Estados Pontificios, hasta la propia Roma Papal se incluyó en el país, reservándose sólo la ciudad del Vaticano, modificándose así las fronteras de la nación italiana. 

Y ese no fue el único cambio geográfico: Prusia ganó en 1871 la guerra Franco-Prusiana, anexándose en calidad de botín: Baden, Hesse-Darmstadt, Württemberg y Baviera, Alsacia y Lorena. 

Estas últimas dos entidades pertenecen ahora a Francia, pero en aquel tiempo fueron utilizadas por Prusia para formar el Imperio Alemán, antecedente de lo que hoy conocemos como Alemania. 

Además, el país de la gente de Griqua, en África del sur, fue conquistado por Inglaterra tomando por nombre Sudáfrica.  

Total que, en sólo dos años, para 1871, Europa y África ya eran otros continentes diversos y, en consecuencia, el globo terráqueo que tenía la Escuela de la Hacienda de San Bernabé fue obsoleto.  

Por lo mismo, el 11 de Abril de 1871, presidiendo el alcalde Segundo, que por coincidencia era el mismo Gregorio Morales, el Cabildo de Monterrey ordenó que se recogiera el Globo Terráqueo y “producir en su lugar un libro”, quedando solo en la escuela de la Hacienda de San Bernabé el Globo Celeste (un poco más inmutable). 

Esta es sólo una de las demostraciones de que nuestra Ciudad es cosmopolita, pues en ella repercute significativamente lo que sucede en todo el mundo.

 

 

 

Fuentes

 

Acta de 29 de septiembre de 1869  

 

Acta de 11 de abril de 1871