08/Dec/2019
Editoriales

La Casa Blanca

En el año de 1790 se decidió que la Capital norteamericana ya no debería ser la Ciudad de Filadelfia, pues se requería que los poderes de la naciente nación estuvieran ubicados en una ciudad nueva, sin antecedentes europeos, para que las nuevas generaciones entendieran que habían nacido en un país soberano, que no le debía nada a Inglaterra ni a ninguna otra potencia europea. 

Para el año de 1792 ya se había puesto la primera piedra de la Casa Blanca, residencia oficial del Presidente Norteamericano, la que en 1800 ya estaba terminada, faltándole acaso algunos detalles de acabados y mobiliario. Sin embargo, el edificio del Capitolio estaba en uso apenas el ala norte, y como este majestuoso inmueble alojaría además del Senado, a la Cámara de Representantes (Diputados federales), al Tribunal Supremo, a la Biblioteca del Congreso y a los tribunales de distrito, las protestas de los legisladores eran secundadas por quienes laboraban en estas dependencias. Pero el compromiso se estaba cumpliendo: en un plazo de diez años después de la declaratoria estaba funcionando, el país tenía una nueva Capital.

Era un día como hoy, 21 de noviembre del año 1800, cuando el presidente John Adams inauguraba la vida institucional de la nueva Capital de Estados Unidos: la Ciudad de Washington. El Senado norteamericano sesionaba en forma protocolaria y el Presidente pronunció un breve discurso alusivo al nacimiento de una nueva Era para su país. Desde luego que había oposición, no pocos representantes populares protestaban por la ubicación de esta nueva Ciudad Capital, que se llamaba Washington en honor del primer presidente George Washington. Las protestas se basaban en que durante el invierno que ya se aproximaba, se les dificultaría asistir a las reuniones, pues esa región tiene como característica una fuerte presencia de nieve en esa estación del año.

Además, en Filadelfia se hospedaban en un desarrollo urbano con alojamientos muy elegantes y cómodos para ellos, mientras que, en la nueva Ciudad Capital, había que esperar a que se construyera algo aceptable. Desde el anterior 17 de noviembre se había instalado el Congreso y cuatro días después ya habían llegado suficientes delegados como para que Adams fuera a darles la bienvenida. Esta nueva Ciudad Capital llamada Washington, D. C., tal como dijimos, fue bautizada con el nombre del Primer Presidente, sólo faltó agregar que se trataba del Primer residente del Mundo, pues la figura presidencial es un invento de Estados Unidos. Actualmente, Washington se considera por los mismos norteamericanos como la ciudad más importante del mundo pues además de ser el asiento de los tres poderes del país líder en materia militar, también es sede del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, en China y en Rusia, tienen otros datos.