26/09/2018
Editoriales

Los grandes Gobernadores de Nuevo León. José Eleuterio González

Esta serie de textos pretende compendiar a los mejores gobernadores constitucionales que ha tenido Nuevo León. Algunos fueron sólo interinos o pasaron brevemente por el máximo puesto en el Estado, y su falta de permanencia les impidió realizar obras para ser considerados como de los mejores gobernadores. El caso que hoy nos ocupa, el doctor José Eleuterio González, puede sorprender a quienes no conozcan su trayectoria política, pues su vida profesional, su filantropía y los avatares de la vida personal del famoso Gonzalitos han sido tema de diversas obras, pero poco se habla de su breve, pero brillante trayectoria pública.

Fue la bella ciudad de Guadalajara, Jalisco, la que lo vio nacer el 20 de febrero de 1813, y en el Seminario de Guadalajara realizó estudios de filosofía y retórica pues le interesaban las humanidades, y aunque después se inclinó por las ciencias naturales, se decidió finalmente por la medicina. Estudió su carrera e inició sus prácticas en el Hospital de San Juan de Dios, en Guadalajara, después, trabajó en San Luis Potosí como practicante segundo con el médico cirujano Pablo Cuadriello y el médico internista Pascual Aranda, quienes quedaron satisfechos con el joven González por lo que le dieron una constancia de que trabajó con ellos por 2 años.

 

Llega a Monterrey un joven tapatío pasante de medicina

Llegó a Monterrey a los 20 años de edad recomendado por el director del Hospital de San Luis Potosí. Eleuterio González buscó trabajo en el único nosocomio de la ciudad: el Hospital de Nuestra Señora del Rosario (hoy Casa del Campesino o Museo Estatal de Culturas Populares en el Barrio Antiguo) y de inmediato fue nombrado Director “interino” del hospital, cargo y sueldo que conservaría por 19 años.

Su carácter afable, voluntad de enseñar lo que sabía, así como su costumbre de no cobrar las consultas, le llevaron a dos cosas: al afectivo apodo de “Gonzalitos” y a abrir una cátedra de farmacia el 1 de abril de 1835. En el primer curso con duración de cuatro años de estudio, tuvo 4 alumnos. Gonzalitos deseaba formar un hogar y comenzó por adquirir una casa en las actuales calles de Morelos y Escobedo, para desposar a la señorita Carmen Arredondo, hija del jefe militar, general Joaquín Arredondo. Sin embargo, seis años después hubo una separación y, aunque no se divorciaron, ella fue a vivir con el mítico general Mariano Arista.

 

Comienza a formar médicos

Pero eso no le restó deseos de servir y el 8 de marzo de 1842, Gonzalitos se tituló de médico cirujano y partero ante el gobernador del Estado. Ya con título en mano, abrió otra cátedra -el 1º de abril de 1842-. Era un curso completo de ciencias médicas, en el cual se inscribieron 5 alumnos. Él enseñaba personalmente farmacia, anatomía, fisiología, medicina legal, obstetricia y terapéutica, entre otras materias. Hasta 1846, ante la invasión americana, Gonzalitos salió de Monterrey para dirigirse a Cadereyta.

 

Inicia su carrera política en el Congreso del Estado

Terminada la invasión regresa a Monterrey y, en 1850, es electo diputado suplente al Congreso del Estado, con lo cual inicia una carrera política bien interesante. Al año siguiente, en 1851, se crea el Consejo de Salubridad, y Gonzalitos es nombrado Vicepresidente. Ese mismo año, sin ser abogado, gracias a su fama de honestidad y buen juicio, es nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado. Después, en 1858, el Consejo de Salud le encarga fundar un Hospital Civil que se inaugura el 1 de mayo de 1860.

 

Amigo de Benito Juárez

Su trayectoria médica no se detiene, adquiriendo fama en forma creciente, así que cuando el presidente Juárez vino a Monterrey en 1864, el doctor Gonzalitos atendió de parto a la señora Margarita, primera dama del país. Esto fue motivo para que el presidente Juárez y Gonzalitos hicieran buena amistad; Juárez disfrutaba hablar de ciencias naturales con el médico, para distraerse de las cosas públicas. Esto despertó en Gonzalitos un gusto por la política y al paso de un lustro, en 1869 y luego en 1873 sería elegido Diputado propietario.

En la elección para Gobernador correspondiente al periodo 1871-1873, Jerónimo Treviño resultó electo. Sin embargo, la revolución de La Noria en contra de Juárez convoca a Treviño quien, el 4 de octubre de 1871 deja la gubernatura y deja en el poder a Genaro Garza García. Juárez derrota a los sublevados dirigidos por Porfirio Díaz, y de inmediato remueve al gobernador Lázaro Garza Ayala quien, el 9 de julio del 1872, deja el Ejecutivo en manos de Narciso Dávila quien, por fin, llama a elecciones populares y resulta electo Gonzalitos para concluir el periodo iniciado por Treviño.

 

Su primera gubernatura

 

Así, Gonzalitos fue gobernador constitucional del 4 de diciembre de 1872 al 4 de octubre de 1873. Entre sus acciones de gobierno más destacadas está la elaboración de una Reforma hacendaria que simplificó el complejo sistema tributario de la época. Con el tiempo se habían ido agregado a los viejos impuestos coloniales (alcabalas, quintas etc.), impuestos municipales (uso de aguas, mercados, etc.), impuestos estatales (sobre el empleo, 6 al millar sobre propiedades, etc.), e impuestos federales (productos ultramarinos, naipes etc.). El gobernador González Gonzalitos los desapareció a todos y en su lugar estableció sólo dos impuestos estatales: sobre la propiedad (impuesto predial) y sobre el producto del trabajo.

 

Su obra literaria

Otra acción importante fue la organización y estudio de los archivos que existían en el Estado, que permitió realizar una estadística estatal completa. Apoyado en estos materiales, Gonzalitos escribiría su obra: “Colección de noticias y documentos para la historia de estado de Nuevo León” en 1867. “Algunos apuntes y datos estadísticos del Estado de Nuevo León” en 1873; “Biografía del Benemérito mexicano D. Servando Teresa de Mier” en 1876; “Apuntes para la historia eclesiástica de las provincias que formaron el obispado de Linares” en 1877; y “Lecciones orales de Historia de Nuevo León” en 1881.

 

Su obra física

Respecto a su obra material, destaca la aplicación de sus conocimientos médicos. Gracias a ellos apreciaba con nitidez los graves problemas de salud que padecían los regiomontanos. Para abatir los frecuentes brotes de cólera, mandó desecar los pantanos que se formaban en el río Santa Catarina a la altura de lo que hoy es la calle de Serafín Peña. Además, canalizó las acequias para evitar los encharcamientos de aguas sucias que provocaban enfermedades.

 

El apoyo a las mujeres

Además, abrió la educación secundaria y preparatoria a las mujeres, lo que significó un gran avance social. En su gobierno se expidió el primer título profesional del Estado a una mujer. La estadounidense Elena Knapp, residente de Cadereyta Jiménez, solicitó el 2 de julio de 1873, al Consejo Superior de Salubridad del estado: “Que habiendo estudiado y practicado durante más de dos años, bajo la dirección del Sr. mi padre, el doctor en Medicina D. Moisés L. Knapp, el arte de los partos y adquirido el conocimiento teórico y práctico de las mujeres embarazadas y recién paridas y el de las afecciones de los niños recién nacidos, y deseosa de adquirir el diploma de partera, no he venido a esta capital sino con el objeto de sujetarme a las formalidades y exámenes necesarios para la consecución de dicho diploma”.

Por instrucciones de Gonzalitos se aceptó la solicitud y se le aplicó un examen a título de suficiencia. Se integró para tal efecto un jurado con los doctores Antonio Lafón, José Ygnacio de la Garza García y Juan de Dios Treviño, quienes el 3 de julio de 1873 dieron su fallo por unanimidad: aprobatorio! Ciertamente, se trató de un caso excepcional, pero también se abrieron escuelas comerciales de donde egresaron secretarias que poco a poco fueron sustituyendo a los hasta entonces prácticos escribanos.

 

Su gubernatura interina

Concluido su periodo, Gonzalitos entregó el Ejecutivo estatal a quien fuera su secretario de gobierno Ramón Treviño. Pero el gobernador Ramón Treviño pidió licencia el 2 de enero de 1874 para atender asuntos en la Ciudad de México relativos a los ataques de los indios, y el Congreso del Estado nombró gobernador interino a Gonzalitos que permaneció en el poder dos meses más hasta el 8 de marzo de 1874 que regresó el titular. Luego de esta breve administración, el Dr. González se retiró de la política “para volver a tener amigos”.

 

Trabajo en la Junta de Mejoras Materiales

Pasado el tiempo, en el primer gobierno de Bernardo Reyes (1885-1887) Gonzalitos fue presidente de la Junta de Mejoras Materiales participando en la construcción del Puente Juárez, en adornos de las Plazas Públicas y en los cimientos de la Penitenciaría.

 

Muere Gonzalitos, Monterrey de luto como nunca jamás

Enfermo, se retiró a la práctica privada y pese a ser liberal, su religión era católica y en sus últimos días pidió un sacerdote. El 4 de abril de 1888 falleció Gonzalitos, y todo Monterrey se enlutó; las tiendas y las oficinas cerraron, la gente vistió ropa de luto. La bandera mexicana fue izada a media asta, y de igual manera las banderas en las casas de los cónsules de España, Alemania e Italia. Al margen de que Gonzalitos haya sido uno de los médicos más queridos por su altruismo reflejado hasta en la gratuidad de sus consultas, viviendo de lo que los pacientes voluntariamente le daban. Su obra gubernamental lo califica como uno de los Grandes Gobernadores de Nuevo León.

 

Fuentes

Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la UANL.
Periódico Oficial del Estado versión electrónica 1872-1873.
Datos para la Historia de la Escuela de Medicina de Monterrey. Monterrey: Aguirre Pequeño Universidad de Nuevo León.