26/Oct/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Septiembre 28 de 1821: se publica el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. El día anterior había desfilado por la Ciudad de México el Ejército Trigarante, e instalado una Junta Provisional de Gobierno, integrada por 34 personas nombradas por Agustín de Iturbide, quien hasta ese momento no mostraba un proyecto claro de quién gobernaría, pues planteó a España el envío de un Monarca que, a nombre de alguna Dinastía o Casa europea, pudiera conseguir la estabilidad política y la soberanía nacional.

Pero como nunca llegó el monarca español solicitado, terminó ciñéndose él mismo la corona como Agustín I. Luego vendrían la firma de varios documentos muy importantes de acuerdo al Plan de Iguala, y el Tratado de Córdoba con el virrey Juan O’Donojú, que encaminaban al país rumbo a la independencia, pero la historia nos demuestra que habrían de pasar una buena cantidad de años más antes de conseguir la consolidación de nuestro país como una nación estable, en la cual, prevalecieran las instituciones antes que los liderazgos mesiánicos. Desde luego que a lo largo en estos dos siglos México ha sufrido dos monarquías, mismas que sólo demostraron que los monarcas reinan, pero no gobiernan. También dos dictaduras unipersonales que nos enseñaron que los grandes se ven más grandes cuando se esté de rodillas, y hemos aprendido que la alternancia en el poder es una fórmula sencilla para estabilizar a una nación.