19/Aug/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Plaza del Roble, o Plaza Zuazua

Estudiemos ahora un espacio público más antiguo que la misma Ciudad de Monterrey. Esto es posible porque, en una especie de colonización paralela a la que hacía la Corona española, otra entidad igual o más poderosa, la Iglesia Católica, exploraba los territorios inéditos del noreste del Reino de México. 

Grupos de frailes franciscanos, jesuitas y dominicos se adentraron en la inhóspita región buscando indígenas para convertirlos al catolicismo. Así, en el año de 1592, el fraile franciscano Andrés de León, proveniente de Saltillo, colocó una imagen de la Virgen María en el hueco del tronco de un roble bien ubicado. Lo hizo con el objetivo de instalar en ese lugar que se conocía como Misión de Peña Blanca, un precario Altar para celebrar Misa con varios indígenas convertidos a la fe católica.

Para ubicarlo, basta saber que se encontraba en el cruzamiento de las actuales calles de Juárez y 15 de Mayo. En aquel tiempo, el árbol en comento era parte de un bosque natural formado alrededor de un cuerpo de agua que, con el tiempo, tomaría el nombre de Ojo de Agua del Roble, cuyo gasto hídrico se incorporaba al Río Santa Lucía. Así que, cuando Diego de Montemayor fundó en 1596 la Ciudad, ya existía este antiguo centro religioso.

 

El sitio original de la Plaza y el Templo del Roble fue un paraje de descanso

Como estaba lejos de la Plaza de Armas -hoy Plaza Zaragoza- que era el centro de las actividades religiosas, civiles y militares; así como de las Plazas de la Carne (hoy Plaza Hidalgo) y de la Plaza del Mercado (luego Parián, Mercado Colón, Centro Bancario y ahora Shop Town), el bosquecito urbano a un lado de la Ermita del Templo de Nuestra Señora del Roble -que finalmente allí se construyó- permaneció como un paraje de descanso para los devotos a esa advocación de la Virgen.

El proceso fue el siguiente: A fines del Siglo XVIII, la Ciudad creció rumbo al Norte en el gobierno de Simón de Herrera y Leyva, por lo que se abrió, entre otras, una calle desde la Alameda Vieja (actual cruce de Diego de Montemayor y Juan I. Ramón) hasta la calle de la Catedral Nueva (Luego calle del Roble, hoy Avenida Juárez). Esto “acercó” a la Ermita con la Ciudad. 

Y el crecimiento de la mancha urbana llevó a que los derredores de la Ermita -el mencionado bosque natural-, se transformaran en manzanas bien trazadas, entre las cuales estaba el lugar que hoy estudiamos. Pasaron los años y, en 1811 que se instalaron las Cortes Constituyentes de Cádiz, Nicolás y María de Sierra, Secretario del Estado, y del Despacho Universal de Gracia y Justicia de España, ordenó que se realizaran celebraciones para jurar obediencia a las Cortes, y en Monterrey, la última de las misas se celebró en la Ermita del Roble: 

“27 de junio de 1811. La Junta Gobernadora de esta provincia del Nuevo Reino de León, compuesta de los señores Vice - Presidente Dn. Bernardo Ussel y Guimbarda, Dn. José Valery, Dn. Melchor Núñez de Esquivel, en consorcio de los señores regidores honorarios, Capitán Dn. José María Sada, Dn. Matías de Sada, Dn. Marcos de Arredondo, Dn. José Lorenzo de la Garza, y Síndico Procurador Dn. Francisco Antonio Farías, (…) Dn. Nicolás y María de Sierra, Secretario del Estado, y del Despacho Universal de Gracia y Justicia en que se previene el cumplimiento de lo prevenido por las Cortes Generales y Extraordinarias (…)el día 29 del corriente se ejecute este acto por ambos cuerpos, vecinos republicanos, administradores de rentas, oficialidad y república de naturales del pueblo de Guadalupe, en la Plaza mayor, con toda la posible solemnidad a cuyo efecto se pasarán oficios de estilo al M.I.V. Señor Dean y Cabildo a los señores gobernadores de la Mitra; y reverendo P. Guardián de San Francisco (…), suplicando al M.V. Señor Dean y Cabildo que al día siguiente se cante en Catedral Misa y Te Deum en acción de gracias por la feliz instalación de las Cortes generales (…) nuestro adorado y suspirado Rey Fernando 7º, (…) proceder al acto del reconocimiento de obediencia a las Cortes Generales, (…)se haga la última en honor de Nuestra Señora del Roble. Así mismo, se comisionó (…)al Regidor Dn. Marcos de Arredondo y Procurador Dn. Francisco Antonio Farías, con lo que se concluyó esta acta que firmaron con testigos de asistencia a falta de escribano que no le hay según derecho, damos fe = Bernardo Ussel y Guimbarda, Vicepresidente, José Valera, Melchor Núñez de Esquivel, José María de Sada, Matías de Sada, Marcos de Arredondo, José Lorenzo de la Garza, Francisco Antonio Farías”.

El Acta de 22 de diciembre de 1817 afirma que ya se habían iniciado los trabajos de la construcción de una capilla para honrar a la Señora del Roble, en el terreno mencionado, que fue donado formalmente por el Ayuntamiento de Monterrey.

“22 de diciembre de 1817. Presidente don Bernardo Villamil, Coronel de los Reales Ejércitos, y Gobernador Político y Militar de esta Provincia del Nuevo Reino de León(…) para poder continuar dando las mercedes que ocurran en el paisaje o inmediaciones del Roble, se designen a la capilla que ahí está comenzada con el nombre de María Santísima Nuestra Señora del Roble las varas que se crean necesarias por todos rumbos para el uso de cementerio y demás consiguientes: cuyo señalamiento según se ha premeditado en otros acuerdos, se hizo por el Síndico Procurador General en consorcio del Señor Provisor y Picario Capitular de este Obispado, don Jose León Lovo (Lobo): y según la exposición de las dimensiones que se dieron según hizo presente el mismo Procurador han quedado como por el presente acuerdo quedan donadas setenta y cuatro varas de frente, y ciento diez y siete de fondo lindando por el sur con la calle de la Alameda; por el norte con solar de Francisco Quintanilla; por el poniente con la calle que corre de sur a norte, que llaman de Catedral Nueva, y por el oriente con solar que posee Josefa Saenz: cuya donación ha resuelto hacer este Ilustre Cuerpo a María Santísima como un leve reconocimiento y recuerdo de los singulares favores que esta Ciudad ha recibido siempre de su liberal mano siendo singular entre ellos su aparición milagrosa que según tradición antigua de nuestros predecesores se ejecutó en el citado lugar del Roble: y mandaron que de este acuerdo se dé testimonio autentico al Señor Provisor (si lo juzgare necesario) para la debida constancia”.

Para 1822 ya existía el Barrio de El Roble, y aunque la precaria economía estatal no permitía que la construcción de la Capilla se iniciara, se empezó en 1829. La manzana delimitada por las calles de la Alameda (hoy 15 de Mayo), de la Catedral Nueva (luego calle del Roble, hoy avenida Juárez), calle 2ª de la Alameda (hoy 5 de Mayo) y el callejón del Roble (hoy Vicente Guerrero), la Capilla de Nuestra Señora del Roble ocupaba la cuarta parte al suroeste y fue hasta 1854, cuando se colocó la primera piedra del Templo, que alboreó la posibilidad de edificar una plaza.

 

La Plazuela del Roble

Dos años después, el 17 de enero de 1856 ya apareció el término Plazuela del Roble, para ubicar una franja que daba del Templo a la calle Puente de Guerrero (hoy Guerrero). Al norte y al sur había viviendas, en una compraventa entre dos vecinos de la ciudad llamados Rafael Cantú y Guajardo y María de Jesús Treviño viuda de Guillen:

“por el Norte, a cuyo rumbo tiene su frente principal, con la segunda calle de la Alameda de frente a la casa de don Ramón Salinas, con treinta y cinco y una tercia varas, por el sur que es el fondo, con la plazuela del Roble, con setenta y seis y una cuarta varas de tierra, por el Oriente para cuyo rumbo tiene otro frente linda con la casa de don Pedro Cantú, calle del Puente de Morelos de por medio y por el Poniente con solar de don Cayetano Quintanilla”

Se celebraron diversos pleitos judiciales ante los Alcaldes de Monterrey (que entonces tenían facultades judiciales) por los predios que actualmente ocupa la plaza. En 1859 hubo un litigio que decía:

“al sur de la plaza del Roble, hacia el costado izquierdo del templo y contra esquina de la casa de don Santiago Vargas, existe una finca (…) que fue propiedad de don Lucas Guajardo y hoy pertenece a las obras pías por haberla dado en cambio del terreno en que existió la capilla de San Caralampio.

El sacerdote encargado de la construcción del Templo de Nuestra Señora del Roble, José Encarnación González Lozano, relató en el juicio las ventajas de tener una plaza al lado de la Iglesia:

“puede esa autoridad deliberar como le dicte su conciencia sobre el denuncio a que hago referencia, teniendo en consideración la manera con que en él se interesa la reverencia y honor que se merece una imagen de la Santísima Virgen nuestra madre, tan justamente venerada por los piadosos habitantes de esta capital, el bien espiritual de los mismos y hasta la convivencia pública, aún bajo el punto de vista de las ventajas temporales de la sociedad”.

Hasta que el 15 de noviembre de 1859, el Ayuntamiento definió que deberían usarse los predios: “para plaza el expresado terreno y en consecuencia déjese explícito y absolutamente el expresado terreno para los fines a que se reserva”.

 

Le cambian el nombre de Plaza del Roble a Plaza Zuazua

Sin embargo, a fines de 1859, derivado de las Leyes de Reforma, la plaza pasó a ser propiedad de la Nación, y las autoridades la bautizaron en 1860 como Plaza de Zuazua, sin embargo, coloquialmente se le siguió llamando Plaza del Roble.

La razón de llamarle Plaza Zuazua fue porque el lampacense Juan Zuazua era un liberal considerado un héroe militar que había muerto recientemente. Nacido en 1820, se inició en las armas combatiendo a los aborígenes bárbaros que atacaban los centros de producción agrícola y ganadera de la región. Después estudió en el Seminario de Monterrey, no concluyó sus estudios y regresó a Lampazos a dedicarse al comercio.

Al llegar la invasión norteamericana, Zuazua se unió a las fuerzas nacionales, participando en las batallas de Palo Alto, Resaca de la Palma y en Monterrey, todas de trágica memoria. Fue ascendido a Capitán y participó en la Batalla de la Angostura.

En 1849 el presidente José Joaquín de Herrera lo designó comandante de la 1ª Compañía Móvil de caballería de Lampazos. Y en 1854 se sumó a Santiago Vidaurri, quien sería su jefe el resto de su vida. Su primera campaña real fue el apoyo al Plan de Ayutla contra la dictadura de Antonio López de Santa Anna, y en la guerra de Reforma participó, por supuesto, del lado liberal a las órdenes de Vidaurri.

Al chocar políticamente Vidaurri y Juárez, Zuazua se la jugó con su paisano. Cuando este fue depuesto por Silvestre Aramberri -en 1859- Zuazua mejor se fue a Lampazos de nuevo. Hasta que, al año siguiente, Vidaurri de nuevo en la Gubernatura del Estado de Nuevo León y Coahuila, tuvo un conflicto con el Congreso del Estado que pretendía quitarle las facultades extraordinarias, y Vidaurri vetó ese decreto. Ante el tenso ambiente que imperaba, Zuazua se preparó para defender con las armas a Vidaurri.

Para advertir cualquier movimiento, Zuazua recorría el Estado y el 30 de julio de 1860 acampó en San Gregorio, Ramos Arizpe. Pero resulta que, en la madrugada del día siguiente, unos exploradores de Aramberri al mando de Eugenio García, encontraron el campamento iniciándose un encuentro armado, y en los primeros disparos una bala se incrustó en el cráneo de Zuazua, quien apenas se disponía a levantarse. Murió.

En ese mismo año de 1860 el Ayuntamiento reinero autorizó a los vecinos del Roble a celebrar una Feria Anual desde el 16 al 31 de diciembre, y se pactó que las ganancias debían dividirse para mejorar las Plazas del Roble y de la Plaza del Colegio Civil. Pero muy pronto llegó la invasión francesa y comenzaron otras historias. 

 

El patriota Isaac Garza

Como la del patriota jimenence Isaac Garza Santos, que fue fusilado por los franceses. De Cadereyta Jiménez vino a Monterrey e instaló una cantina. Al llegar en 1864 las tropas imperialistas, su negocio prosperó debido a que su cantina gustaba a los soldados franceses. Al poco tiempo, Isaac Garza empezó a intercambiar con ellos a cambio de tragos, armas y municiones, y ese material bélico lo entregaba a la resistencia de los patriotas regiomontanos. Hasta que un desertor belga fue capturado y confesó haber cambiado su rifle por tragos en la cantina de Isaac Garza.

En la investigación salió a relucir que Isaac Garza ayudaba también a la causa de los mexicanos contrabandeando armas dese Texas, -principalmente compraba armas a los desertores del ejército confederado-. Y fue seguido hasta ser capturado transportando armas y cartuchos. Lo grave es que cayó en manos del sanguinario general Pierre Joseph Jeanningros.

La noticia de que Isaac Garza Santos estaba preso corrió por todo Monterrey, y como era muy querido, unos vecinos del barrio de El Roble fueron a ofrecer por su libertad el peso de Garza Santos en oro. pero Jeanningros no aceptó y contra ofertó diciendo que le perdonaría la vida a Isaac Garza si denunciaba a sus compañeros de resistencia. Obviamente Garza Santos rechazó la oferta y tras un juicio sumario militar fue fusilado el 7 de junio de 1866, precisamente en la plazuela de El Roble.

 

La erección de Templos daba plusvalía a los predios cercanos.

En una memoria estadística de la Ciudad de Monterrey del año 1880 se menciona que la Iglesia del Roble era una gran mejora para la ciudad:

“La prueba del incremento que un buen templo da a la población o barrio en que se erige, la tenemos práctica, en lo que ha subido el barrio del Roble y el valor de sus terrenos y edificios, desde que comenzó a construirse la iglesia nueva; la tenemos en el barrio de San Luisito, en el de la Purísima y en todos aquellos en que se ha procurado y asegurado un local para el culto externo del Creador”.

En 1881 se adquirieron los predios de la esquina sureste de la manzana, con lo que la plaza se extendió hasta cubrir un cuarto de cuadra, junto al templo. Pero la Feria de El Roble se celebró a partir de 1833 en la Plaza del Colegio Civil, alegándose que:

“La plazuela contigua al templo del Roble del todo irregular y la menos a propósito para tal objeto, porque fuera de que, por el ruido que de ordinario hay en la función, se molesta y perturba el ánimo de las personas que concurren a los actos religiosos que en esos días se celebran en el templo, por ella se ofrece también, a la vista de las familias que en esos mismos días lo visitan, no pocos espectáculos, muy comunes en esa clase de funciones, que por su misma naturaleza son indignos de su clase, sexo y condición y por lo que, deben alejarse” 

 

El Tranvía urbano tenía una estación en El Roble

Pero a finales de 1883 la Plaza Zuazua ya contaba con jardineras, bancas y estaba arbolada, lista para que, en el año de 1884, se inaugurara el Templo de Nuestra Señora del Roble. Y para finales del Siglo XIX el tranvía urbano de Monterrey tenía ahí una de sus estaciones.

Pese a que la feria anual de El Roble se celebraba en la Plaza del Colegio Civil, ocasionalmente se realizaban algunos espectáculos en beneficio de la Plaza:

 “18 de Diciembre de 1888. Señor Elizondo García(…) otro de los Sres. Lic. Macedonio Gil Treviño, Anacleto Gonzalez, Ramon N. Sepúlveda, Pedro Serrano y Felipe B. Guerra, miembros de la Junta de mejoras materiales del Roble(…) solicitando se les concedan los rendimientos ó productos del piso y licencia que ha de producir, durante las fiestas del citado Barrio, una compañía de Aeróbatas que tiene puesta su Carpa en la plaza de Zuazua, con el objeto de llevar cabo algunas mejoras en la Plaza citada.

 

La construcción de una escuela merma la mitad de la Plaza de Zuazua

En el año de 1893 la Plaza de Zuazua perdió su mitad norte cuando el gobierno de Bernardo Reyes construyó en ella una escuela de enseñanza primaria, llamada Colegio Municipal o Escuela del Roble que operó hasta la década de los años 50 del siglo XX, y que  hoy es el Museo Sacro. Aquí se ve un fragmento del acta en que el municipio cede parte de la Plaza con oposición de un regidor:

“15 de Mayo de 1,893. Pedro Martinez(…)se lleve a cabo la ereccion de dos edificios en la parte Norte de cada una de las plazas llamadas de "Zuazua" y "Garza Ayala", ocupándose en la primera, cuarenta y ocho varas de Oriente a Poniente, por treinta de Norte a Sur, y en la segunda cincuenta y tres por diecinueve en la misma forma. El Sr. Morelos Zaragoza manifestó que: en vista de ser util y necesario la ocupación de parte de las Plazas a que se refiere la anterior iniciativa para el objeto indicado se permite proponer se acuerde de conformidad con la misma iniciativa, pues la adquisición de edificios para las escuelas es de un interes verdaderamente notoria para el Municipio y en nada se resiente el publico con la ocupacion de las partes que en cada una de las plazas citadas se destina para la construccion de tales edificios. El Sr. Garza Treviño manifestó: que sin desconocer la importancia de lo propuesto por el Sr. Morelos Zaragoza, esta conforme en que se lleve a cabo la construccion de edificios en la Plaza de Garza Ayala y no en la de Zuazua, por existir al Poniente de esta el Templo del Roble, edificio notable que perderia mucho de su merito al construirse al Oriente de el los edificios de que se trata. Declarada suficientemente discutida la proposicion del Sr. Morelos y recibida a votacion se aprobo votando en contra de ella por lo que respecta a la Plaza de Zuazua”.

La Plaza de Zuazua debió ser modificada para facilitar el acceso de los alumnos a la nueva escuela:

“29 de Enero de 1,894… En comunicacion de la misma fecha que la anterior, aprueba el gasto de $1,940.00 para la construccion de un corredor que deber agregarse, al edificio levantado para escuelas en la Plaza de Zuazua”.

 

La caída de la Cúpula del Templo de Nuestra Señora del Roble

El 24 de octubre de 1905 la cúpula del templo de Nuestra Señora del Roble se desplomó y durante las reparaciones, en la Plaza Zuazua se resguardaron los materiales y herramientas.

 

Estatua del Padre Mier en la Plaza de Zuazua

Con motivo del Centenario de la Independencia, en el año de 1910 se instaló en la Plaza Zuazua una estatua del Padre Mier, pues el gobernador José María Mier intentaba destacar el papel de Nuevo León en la Independencia con estatuas, retratos y biografías del Padre Mier.

Pero en una remodelación de la Plaza en los años 20 del siglo XX, desapareció la estatua. Años más tarde la Escuela de Música de la Universidad de Nuevo León intentó que en la Plaza de Zuazua se edificara un escenario para representaciones musicales:

“23 de diciembre de 1946. C. Félix González Salinas (…) De la Sociedad de Alumnos de la Escuela de Música de la Universidad, solicitando un arreglo en la Plaza del Roble”

Para los años 50 del siglo XX con la escuela abandonada se instalaron numerosos comerciantes ambulantes en la banqueta de la Plaza, ocultándola. En los años sesenta hubo un proyecto de construir un Jardín Botánico en la escuela, que no se realizó. A partir de los años ochenta la lucha por mantener despejado este espacio, sin ambulantes ha sido muy fuerte. Al norte de la Plaza, el Templo de El Roble tiene un pequeño estacionamiento que resulta insuficiente cuando se celebran las misas dominicales por lo que el Patronato de esa Basílica busca alternativas para ampliarlo.  

 

 

Fuentes

 

Archivo Histórico del Convento de Guadalupe, Zacatecas, año de 1788, legajo número 86. Estado que manifiesta el número de almas que de todos sexos y edades tiene el distrito de Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, Archivo General del Estado. Estadística de Municipios. Monterrey (1812-1841), caja 1, 31 de diciembre de 1829. Archivo de Monterrey. Civil. Volumen 331 expediente 21; Volumen 307 expediente 21. Actas de Cabildo: 20 de junio de 1811; 22 de diciembre de 1817; 18 de diciembre de 1888; 15 de Mayo de 1893; 29 de Enero de 1894; 23 de diciembre de 1946.