03/Apr/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Diciembre 30 de 1982: suscriben los representantes de empresarios, trabajadores y el Gobierno el Pacto de Solidaridad, comprometiéndose a cumplir un programa nacional de producción, abasto y control del paquete básico de consumo popular. Eran tiempos de una gran inestabilidad económica y de incertidumbres social y política. El presidente Miguel de la Madrid Hurtado había tomado posesión de su cargo 29 días antes, y durante el último informe presidencial, el 1º de septiembre, José López Portillo había nacionalizado la Banca, y establecido un control de cambios del dólar, luego de que el 20 de agosto anterior ciento treinta bancos internacionales habían concedido a México una moratoria de ¡tres meses! para pagar la deuda externa, otorgándole un importante préstamo adicional para la compra de insumos. López Portillo firmó un convenio con Estados Unidos que saldaba con petróleo una deuda específica de mil millones de dólares. Pero tantas jugadas económicas propiciaron una escandalosa fuga de capitales, llevando a JLP, en acto desesperado, a utilizar toda su extraordinaria dialéctica en el sexto informe para intentar la justificación de las acciones económicas tomadas en las postrimerías de su mandato. Así que, De la Madrid, desde su discurso de toma de posesión (1º de diciembre de 1982) informó la implementación del Programa Inmediato de Reordenación Económica (PIRE) para afrontar la horrenda crisis. En este programa se incluyeron el control de precios a los bienes de consumo popular, y al mismo tiempo un gasolinazo del 100% y un incremento del 150% al diesel. Además, las tarifas de los ferrocarriles se aumentaron 35%, enviándose casi al mismo tiempo al Congreso la iniciativa de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, abriendo expectativas de hacer justicia en contra de los funcionarios corruptos. El gabinete económico de De la Madrid se movió rápido, negociando en la sede del FMI que casi mil bancos “amigos” aportaran recursos para un préstamo de emergencia de cinco mmdd. Y casi al mismo tiempo, el 14 de diciembre, el gobierno federal se comprometió a hacer respetar un Decreto de Austeridad Económica en la Administración Pública Federal, emitido por el nuevo gobierno. Pero este Pacto de Solidaridad que hoy recordamos generó también dañinos rumores, como el de un nuevo incremento a la gasolina, que propició compras de pánico que agotaron las reservas de combustible en las gasolineras de la Capital mexicana. Pasado el tiempo, luego de una década entendimos que De la Madrid nos había enviado a los mexicanos una señal clara respecto de su sucesión desde el primer día de gobierno, pues el sucesor Carlos Salinas de Gortari, no sólo había sido el cerebro de las medidas económicas emergentes, sino que el nombre del Pacto (Solidaridad) fue en el sexenio salinista el programa más importante del gobierno. En fin, nuestro noble país integrado por gente buena en su gran mayoría, ha soportado cualquier cantidad de pifias y corruptelas en todos los niveles gubernamentales y sociales. Ojalá que ahora con el gobierno de la llamada 4T podamos regresar a los tiempos de paz y productividad que nos llevaron en la segunda mitad del siglo pasado a ser una nación emergente con alto crecimiento económico y una significativa alza en el nivel de vida para toda la población. Caso contrario, perderemos en todas las competencias a las que asistamos con otras naciones bien organizadas.