23/Aug/2019
Editoriales

Nuestro querido español

 

 

El lenguaje comunica y define la personalidad más que la ropa o el auto que use. Quienes hablamos español o castellano somos afortunados, pues este sistema de letras, palabras y frases convive con otras 6 mil 499 lenguas en el mundo. Hay tribus con lenguas no estudiadas en Nueva Guinea, Amazonas, al sureste del Tíbet, al oeste de Nepal, al norte de Birmania y en una de las islas Andamán. Es un lujo poder conversar en español con casi 500 millones de personas en el mundo; es la segunda lengua considerando los idiomas maternos, sólo el chino mandarín tiene más hablantes: 955 millones. El inglés lo hablan sólo 355 millones como lengua materna y el hindi, 311. 

Hay lenguas atrapadas por otras, como el aragonés, cuyos 12 mil hablantes tienen que estudiar, trabajar y leer periódicos en castellano; o los 400 mil parlantes del bretón, que conviven con 66 millones de francófonos. Somos afortunados, pues nuestro idioma bien aplicado permite apreciar mejor los conceptos que dan sabor a la vida. 

La historia del Castellano es tan larga como la humanidad misma, y aún conserva palabras originales. Viene del proto – europeo, originado en el sureste europeo y Asia central, y constaba de unas 150 palabras. Servía para la comunicación de sobrevivencia, nombrar a los principales astros y fenómenos meteorológicos; agua, sal, señal de alerta y objetos dibujados con jeroglíficos en cuevas y rocas, pero desapareció en el año 5 mil a.C.  Se convirtió en el indoeuropeo, con la migración a las regiones verdes. El hombre salió de las cavernas hasta llegar a Finis Terræ, -fin de la tierra- hoy península ibérica, quedando encerrado por los mares comenzando a hablar el indoeuropeo. Ya para el año mil 100 a.C., había celtas, vinculados con tribus de gran Bretaña y Escocia; iberos, celtiberos -mestizos de celtas e iberos-; lusitanos en el actual Portugal, y Galaicos en la actual Galicia. Los vascones tenían su lugar aparte. 

La vida en La Iberia era cavernaria, a las márgenes del río Iber, hoy río Ebro, los navegantes fenicios comerciaban en el mediterráneo, y en el año mil 100 a.C. fundaron Gadis, Gader para los romanos, Qadir para los musulmanes, y ahora Cádiz. Entre 246 y 164 a.C., 15 de 16 reinos se hispanizaron, el problema fue adaptar las palabras habladas prerromanas al abecedario romano. No existía la ch pero sí palabras con ch, lo que generó todo tipo de inventos, como la gg que se aplicaba al apellido Sánchez, para escribirse Sangges, por ejemplo.

Roma cayó en 410 d.C. pero no calló, pues la Hispania conservó el “latín de notario” frente al latín corrompido y tropicalizado. Aunque en regiones como Cataluña y Lusitania es cada vez más culto, en Castilla es hablado por hombres violentos. Pero al triunfar los reyes visigodos como Alarico, degradaron el “latín de notario”. Es en ese tiempo cuando empieza a formarse nuestra lengua; los latinos collocare, espátula, fibra, se transforman en los castellanos: colgar, espada y hebra. Hasta 711 a 718, que el musulmán Tarik conquistó Hispania, pues esos árabes eran muy cultos. Permitieron la existencia de autoridades de la Iglesia Católica, toleraron a los judíos y les dejaron las actividades bancarias y cambiarias, que eran pecado para los árabes. Les gustaron las letras hispanas y escribieron poemas en árabe con letras latinas y al revés, en lo que se conoce como aljamía.

Trajeron palabras árabes como almíbar, azahar, jazmín, sandía, zanja, azúcar, almohada, bazar. Hasta que en 1542 se termina la expulsión de los musulmanes. Aunquedesde 997 el castellano se separó de las lenguas vecinas, aragonés, leonés, portugués y catalán.  Ya no se dice pluvia, ni plorar, sino lluvia y llorar ya con la ll como la conocemos, diferenciada de la y de yacer. No se dice formica, forno y falar, sino hormiga, horno y hablar, con la h aspirada, que no suena,pero modifica el sonido de la vocal siguiente haciéndola más suave. 

La conquista de América, trae al castellano dos mil nahualismos: coyote, mapache, aguacate, cacao, tomate, zacate, chocolate, comal, hule, mecate, tiza y popote. Del Quecha inca: chango, cancha, carpa, papa, y puma. La primera gran obra escrita en castellano acabado es La verdadera historia de la conquista de la Nueva Españade Bernal Díaz del Castillo. Ya se escribe como se oye. Cuahutimalan fue Guatemala; rarauomara, tarahumara. 

Desde luego que había un desorden absoluto hasta que en 1713 se creó la Real Academia de la Lengua Española, serio intento de uniformar los usos del idioma en los 28 países donde es oficial, y en los otros 38 donde se habla. En estos tiempos nuestro precioso idioma sufre una de las mayores embestidas de su historia, con modismos y signos retrógrados derivados de la popularización de los ordenadores cibernéticos y el internet.¡Defendámoslo!