16/Sep/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Junio 5 de 1878: Nace en la Hacienda del Río Grande, en San Juan del Río, Durango, Doroteo Arango Quiñones, quien sería el famoso y legendario guerrero Pancho Villa. “En 1894, siendo yo un joven de dieciséis años vivía en una hacienda que se nombra Hacienda de Gogojito, perteneciente a la municipalidad de Canatlán, estado de Durango. Sembraba yo en aquella hacienda a medias con los señores López Negrete.

Tenía además de mi madrecita y mis hermanos Antonio e Hipólito, mis dos hermanas: una de quince años y la otra de doce. Se llamaba una Martina y la otra, la grande, Marianita”, novelada conversación escrita por Martín Luis Guzmán, pionero de la novela revolucionaria, muerto en 1976, que resume la tragedia inicial de Pancho Villa, en su libro Memorias de Pancho Villa. El 22 de septiembre, Doroteo regresaba a su casa.

Al llegar se encontró un drama: uno de los dueños de la Hacienda quería raptar a Martina, su hermana. Fue a casa de su primo Romualdo Franco, cogió una pistola y le dio tres balazos a Agustín López Negrete. Los que lo acompañaban a este, mal herido, lo llevaron a la Hacienda. Mientras, Doroteo aprovechó para escaparse a la Sierra de la Silla. Ahí estuvo deambulando por meses, hasta que lo aprehendieron y lo llevaron a fusilar en la cárcel. Pero antes de fusilarlo, le hicieron moler un barril de nixtamal. Con el metate golpeó hasta matar a su carcelero y huyó.

“En vez de ocultarme bajo otro nombre cambié el de Doroteo Arango, que hasta entonces había llevado, por este de Francisco Villa que ahora tengo y estimo como más mío”. Lo cierto es que Villa destacó como líder revolucionario y se convirtió en leyenda que hasta la fecha sigue viva. Hay movimientos sociales, negocios, obras plásticas y toda una corriente popular que ama a su figura, así sea por estratega militar, por haber invadido un pueblo norteamericano, por sus hazañas revolucionarias, o por su recia personalidad.