23/02/2018
Editoriales

Enero 16 de 1826: nace en San Pablo de Labradores (Galeana), Nuevo León; Mariano Escobedo

Enero 16 de 1826: nace en San Pablo de Labradores (Galeana), Nuevo León; Mariano Escobedo, quien sería gobernador de Nuevo León, de San Luis Potosí, ministro de guerra y marina en tiempos del presidente Lerdo de Tejada, y lo más importante: héroe nacional.

Mariano Antonio Guadalupe Escobedo de la Peña, es hijo de Manuel Escobedo y María Rita de la Peña, a quienes apoya desde niño con su trabajo de comerciante y agricultor. Su escolaridad es exigua pues crece arriba de un caballo trasladando ganado, pero tuvo un talento natural para la milicia, que descubre durante una batalla contra indígenas bárbaros.  Tenía veinte años cuando se inscribió en el ejército mexicano para defender Monterrey de la invasión norteamericana con el grado de alférez, tomando parte activísima en los combates de Tenerías, Purísima, y Obispado, de la histórica Batalla de Monterrey. Igual lo hace en la Batalla de la Angostura en Coahuila.

Tras la derrota mexicana, se retira hasta que la Revolución de Ayutla lo convoca y en 1854 retorna a las armas en contra de Santa Anna, peleando en San Luis Potosí, Zacatecas y Nuevo León. Se incorpora al ejército de Santiago Vidaurri, quien emerge como figura fuerte en el noreste mexicano. Construye una compañía en el municipio de Galeana, y se nombra capitán de ella, que incorpora a las fuerzas de Vidaurri. Hace equipo con Aramberri y el general Juan Zuazua, de quien aprende estrategias militares. Cuando triunfa la Revolución de Ayutla, regresa a Galeana, pero ya como jefe de los combatientes en contra de los indígenas de la región. Retoma su participación militar durante la guerra de Reforma, ahora con el grado de coronel, apoya las campañas de Guanajuato y Jalisco a favor de los liberales, pues para entonces ya se había enfriado con Vidaurri.

Se distingue en las batallas por su arrojo e inteligencia para sorprender al enemigo por lo que llega a enfrentarse al capacitado militar conservador, general Miguel de Miramón, cuando éste iba a apoyar a los reaccionarios de Jalisco, mostrando su crecido y elaborado talento militar; es en ese momento cuando Mariano Escobedo toma nivel y fama nacionales. En Irapuato es derrotado por el general Adrián Woll, y regresa a sus actividades privadas en Galeana, pues con Vidaurri siguen frías su relaciones debido a la distancia que éste tenía con el liberal presidente Juárez, dado que Escobedo tiene en esa corriente su plena identificación ideológica.

Apoya a los legisladores que enfrentan a Vidaurri, pero éste tiene el control de las fuerzas mayoritarias del estado y los derrota, así que Escobedo sale a luchar al centro del país, siendo –ya con el grado de comandante- preso del general conservador Tomás Mejía, pero consigue fugarse. Ya libre se presenta otra vez en el ejército liberal y es comisionado a Oaxaca en donde de nuevo se distingue en los encuentros con los conservadores. Llega la invasión francesa y de inmediato se presenta en combate, teniendo una estupenda actuación en la histórica Batalla de Puebla, por lo que es ascendido a General Brigadier. A las órdenes de González Ortega,  defiende Puebla durante el sitio de los franceses, y al caer la plaza es tomado prisionero pero de nueva cuenta se fuga, y se presenta en la Capital de la República para reincorporarse al ejército nacional.

Los franceses estaban fuertes en esa plaza y Escobedo va a Querétaro y a San Luis Potosí, hasta que se suma al general Porfirio Díaz, junto a quien pelea en varias ocasiones. La guerra contra los invasores franceses es dura y Escobedo se separa de Díaz para ir en busca de ayuda, pasando por tal cantidad de sinsabores que termina en un barco de carbón rumbo a Nueva York, y llegando, hubo de superar su ignorancia del inglés para llegar a Washington y entrevistarse con el embajador Matías Romero a quien le pide solicitar al presidente Juárez ayuda para la resistencia de Oaxaca, pero Romero le informa que esa entidad (Oaxaca) ya había caído.

Le escribe directamente a Juárez para informarle y se traslada a Davis, Texas en donde se reúne con los coroneles Francisco Naranjo y Nicolás Gorostieta, con quienes ataca Laredo. Dato curioso es que los tres militares se auto degradan debido a su escasa tropa; Escobedo de general pasa a capitán, mientras Naranjo y Gorostieta se rebajan a sargentos. Escobedo continúa creciendo en su carrera y la guerra avanzando hasta que recibe el mando del Ejército Republicano en marzo de 1867 y cambian los papeles, pues el emperador Maximiliano, acosado por el ejército republicano, se refugia en Querétaro, ciudad que Escobedo sitia y el 15 de mayo de 1867 rompe el cerco para tomar esa fortaleza de Maximiliano a quien apresa y fusila -por instrucciones directas del presidente Juárez- junto a los generales Miramón y Tomás Mejía. Al término de la guerra contra Francia, que fue culminada gracias al remate magistral de Querétaro, Mariano Escobedo inicia una carrera en el servicio público que nadie hubiese imaginado debido a su escasa preparación académica. Es gobernador de los estados de Nuevo León y San Luis Potosí, presidente de la suprema corte de justicia militar, diputado y ministro de guerra y marina. Su carrera militar es impresionante: suman ciento cuarenta y siete los combates importantes en los que participa. Muere en la ciudad de México en mayo 22 de 1902, es sepultado en la rotonda de las personas ilustres y su nombre está en la sala de sesiones de los diputados federales con letras de oro. Un municipio de Veracruz y otro de Nuevo León (antigua Villa del Topo de los Ayala) llevan su nombre, así como el aeropuerto y la alameda de Monterrey. Numerosas calles de las ciudades y pueblos del país, se llaman orgullosamente: Mariano Escobedo.